Varios rasgos comunes entre quienes usan drogas habitualmente. Pxhere.

El consumo de drogas está a la orden del día en España, sobre todo si hablamos de cocaína y cannabis. El consumo de fármacos es más común en adultos de 35 años en adelante, y más allá de la edad, existen otros rasgos asociados estadísticamente a un mayor consumo de sustancias de este tipo.

A continuación veremos cuáles son las principales características de las personas que consumen drogas. Conocerlas ayuda a gestionar mejor los recursos de prevención y atención de casos en los que la drogadicción compromete la salud y la calidad de vida de la población.

¿Qué características suelen tener las personas que consumen drogas?

En primer lugar, generalmente los hombres son más propensos al consumo de drogas ilícitas y las mujeres suelen recurrir con más frecuencia a fármacos como hipnosedantes o tranquilizantes. Pero más allá de esto existen otras cuestiones a tratar.

¿Qué tipo de droga tiene un consumo más prevalen en España? Según los estudios, la mayoría de las personas que se desintoxican suelen consumir alcohol o cocaína.

Eso sí, ¿existen otra serie de conductas que creen adicción aunque no requieran de la presencia física de drogas? Por supuesto, cada vez son más frecuentes las adicciones a las nuevas tecnologías, a las compras, al sexo, a los juegos o a comer compulsivamente. Sin embargo, los mecanismos cerebrales implicados en este tipo de adicciones son los mismos que con la presencia de drogas físicas y las características personales, sociales, familiares y neuronales que influyen en la aparición de la adicción también.

Aunque ninguna de estas características o rasgos determina la aparición de la adicción, es posible identificar aquellas que pueden hacer que una persona sea más susceptible a la hora de desarrollar una adicción a las drogas.

1. Bajos niveles de dopamina en el cerebro

El sistema de recompensa cerebral que encontramos en el lóbulo frontal genera dopamina y una sensación reconfortante ante situaciones placenteras, en este caso,el consumo inicial y voluntario de drogas. Generalmente, aquellas personas con un nivel más bajo de este neurotransmisor pueden verse enganchadas a las drogas como forma de regular su presencia en el cerebro inconscientemente.

2. La presencia de un familiar adicto

Cuando existen personas con adicciones en el sistema familiar puede ser común que se recurra al consumo de drogas bien porque se normalice dentro de este sistema o porque la persona se identifique con el familiar adicto/a y copie su conducta de consumo o bien porque ese es su modelo de afrontamiento de problemas.

3. Baja tolerancia a la frustración

Normalmente las personas que toleran peor el sufrimiento o el fracaso ( por falta de experiencia, por un nivel de exigencia interno muy alto o por falta de estrategias de afrontamiento) suelen ser más propensas al consumo de drogas como forma de evasión momentánea de este malestar interno.

4. Grupos de iguales en los que el consumo sea frecuente

La pertenencia a grupos familiares, amistosos o laborales en los que el consumo es frecuente y normalizado puede incidir positivamente en el consumo de drogas porque se asocia a una forma normalizada de ocio, se minimizan sus efectos negativos como consecuencia de la aparición del fenómeno psicológico de la "masa" y la disponibilidad de la droga es muy alta.

Además, el grupo que consume frecuentemente no es consciente de su adicción, no se plantea por qué recurre a la droga ni por qué cada vez resulta más necesaria para su diversión, y se recurre a un consumo automatizado y a un alto gasto económico para la obtención de la misma.

5. La apertura a la experiencia

Personas que son curiosas y tienen este factor de personalidad marcado ( necesidad de probar nuevas experiencias, sentir adrenalina,ser una persona osado/a) influye para que se prueben drogas inicialmente buscando una alteración del estado de consciencia o un estado de intoxicación placentero pero pueden influir en la adicción porque se tiende a minimizar el riesgo de las consecuencias adversas y a asociar el consumo a momentos en los que se realiza inicialmente de forma voluntaria para provocar una mayor diversión.

6. Sensación de vacío, depresión y soledad

El consumo no solo de drogas ilegales sino de fármacos está muy relacionado con sentimientos de irascibilidad, alteraciones del sueño, depresión, bajo estado de ánimo, soledad y vacío. En este caso, la persona intenta anestesiar su dolor con la presencia de fármacos o drogas con efecto sedante y atenuante.

La presencia de estrés laboral, la vivencia de un duelo o encontrarse en un periodo de adaptación puede también influenciar en las personas para que se sientan atraídas a consumir drogas.

7. Baja autoestima

Las personas con baja autoestima pueden sentir que su bienestar emocional no depende de sí mismas y buscan un alivio externo momentáneo en vez de activar su red social de apoyo,iniciar psicoterapia, o desarrollar otra actividad saludable que provoque bienestar y vaya cubriendo estas carencias. Los adolescentes con baja autoestima son propensos al consumo por presión social y para sentirse reconocidos como miembros de un grupo que consume drogas al que admiran o desean pertenecer.