Una potente sustancia psicoactiva. Public Domain Pictures.

La DMT es una sustancia psicoactiva con potentes efectos alucinógenos. Se trata de un compuesto presente en distintas plantas, y en menor medida en el cerebro de los mamíferos. Así mismo, es un elemento que ha sido utilizado con frecuencia en rituales místicos y espirituales a lo largo del tiempo. En épocas recientes, su uso se ha trasladado también a la farmacología en distintos tratamientos psiquiátricos.

A continuación veremos qué es la DMT, cuáles son sus principales efectos y cuál es su mecanismo de acción.

¿Qué es la DMT?

DMT son las siglas que hacen referencia a la N,N-dimetiltriptamina, una sustancia química con potentes propiedades alucinógenas que se obtiene de sustancias vegetales. Su consumo puede ser en la forma de extracto, o bien como un sintético refinado. En este último caso, el producto es un pequeño sólido que, por lo general, tiene un color blanco; aunque al mezclarse con otras sustancias para su venta ilegal puede tener colores distintos.

Está sustancia es consumida por vía oral, ya sea por ingesta o por inhalación (es decir, fumada). En ambos casos sus efectos son percibidos de manera casi inmediata, aunque cuando se consume por inhalación, su efecto es más veloz y evita las posibles reacciones adversas que implica su absorción por el estómago al momento de la ingesta.

Al tratarse de una componente que puede hallarse en uno o varios elementos vegetales, la DMT se considera como una sustancia de tipo enteógeno. Uno de estos elementos es, por ejemplo, la psychotria vidris o chacruna, planta que se utiliza para preparar la ayahuasca o yagé (bebida tradicional indígena utilizada por varios pueblos americanos).

Así mismo, y en pequeñas proporciones, la DMT es producida por nuestro propio cerebro, con lo que se considera también una sustancia química de tipo endógeno. Por otro lado, la DMT pertenece a la categoría farmacológica de las triptaminas, que son alcaloides con efectos neuromoduladores.

Finalmente, por sus efectos en el organismo, la DMT es considerada una sustancia psicoactiva de tipo alucinógeno. Es decir, su principal efecto es producir alucinaciones, con especial contenido existencial y místico. Por esto mismo es también conocida como “la molécula de Dios”.

Mecanismo de acción

La DMT actúa por inhibición de una enzima llamada monoamino oxidasa (MAO). Es decir, se activa cuando otra sustancia impide que las MAO actúen dentro del organismo. Es así ya que esta enzima, la MAO, tiene como función principal inactivar o degradar algunos neurotransmisores, entre los que se encuentra la dopamina, la serotonina, la noradrenalina, la adrenalina, y también la DMT.

Dicho de otra forma, cuando se inhibe la actividad de la monoamino oxidasa, también se impide que los niveles de DMT disminuyan gradualmente. Así, para que el DMT tenga sus efectos, debe mezclarse con alguna sustancia que sea inhibidora de la monoamino oxidasa (IMAO).

Algunas sustancias que actúan como IMAO son los alcaloides de clase beta-carbolina, presentes en plantas como la vinca del Cabo, la ballica o césped inglés, o la festuca arundinacea. Por su parte, las plantas que contienen DMT (cuyo análogo en farmacología es el grupo de las triptaminas) son la chacruna o la chaliponga.

En suma, para que la DMT tenga sus efectos, es necesario mezclar esta triptamina con alguna sustancia IMAO. Por lo mismo, el DMT suele consumirse junto con fármacos de este tipo, originalmente usados para el tratamiento de la depresión. Al mezclarlos, se potencian y se alargan los efectos de la DMT, aunque estos suelen durar no más de 30 minutos.

No obstante, la DMT también se puede consumir sin necesidad de las sustancias y los fármacos IMAO, teniendo un efecto imperceptible. Se metaboliza rápidamente en el organismo y su consumo sin IMAO no genera tolerancia, probablemente debido a su naturaleza endógena y enteógena.

Tres principales efectos y usos

Los efectos de la DMT suelen durar entre 5 y 30 minutos y se principalmente de alucinaciones de diversos tipos. A pesar de que estos efectos tienen una corta duración, las experiencias que provocan suelen ser muy intensas. Así mismo la DMT se ha relacionado con la actividad del cerebro y con el tratamiento farmacológico de algunos diagnósticos psiquiátricos. Siguiendo lo anterior, veremos a continuación tres de sus principales efectos.

1. Alucinaciones

Tal como hemos dicho, el principal efecto del DMT es provocar alucinaciones, tanto visuales como auditivas y sensoriales, con un contenido místico bastante elaborado. Por ejemplo, puede incluir comunicaciones extrasensoriales o no verbales con distintos seres o percepción de haber realizado viajes astrales.

Así mismo, su uso prolongado y en dosis altas puede inducir episodios maníacos y psicóticos, o un aumento de la sintomatología asociada a estos estados. De igual forma (y tal como suele ocurrir con las sustancias psicoactivas), puede generar síndromes de abstinencia ante una retirada brusca.

2. Hipótesis sobre su papel en el cerebro

Las funciones de esta sustancia en el cerebro de humanos y animales continúa siendo un misterio. Algunas hipótesis sostienen que está implicada en las experiencias oníricas, es decir, en los efectos visuales desarrollados cuando soñamos. Así mismo algunas hipótesis dicen que puede servir como precursora de experiencias cercanas a la muerte. Está ultima es otra de las razones por las que se considera como “la molécula de Dios” o bien, “molécula del espíritu”.

3. Uso médico

De igual forma, esta sustancia se ha relacionado con algunas condiciones médicas neurodegenerativas, por su actividad en el receptor Sigma-1 (proteína que se encuentra en gran parte del sistema nervioso central). Por lo mismo su uso se ha relacionado de manera importante con distintos diagnósticos psiquiátricos como la esquizofrenia, y también con el tratamiento de la depresión.

Esto último puede estar relacionado con un aumento de la conectividad global de algunas zonas del cerebro, así como con un efecto potenciador de neurotransmisores como la serotonina, asociada a los estados de humor eufóricos, aunque no hay consenso de la comunidad científica sobre esto.

Referencias bibliográficas:

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