Un repaso a los órganos más profundos del encéfalo.

Absolutamente todas y cada una de nuestras capacidades y habilidades tanto motrices, como sociales o emocionales se rigen y coordinan desde las diversas estructuras que conforman la totalidad del encéfalo.

Uno de estos sistemas son las estructuras subcorticales del encéfalo, las cuales poseen desde funciones en el sistema motor, como en el desempeño de las habilidades sociales o en la regulación de las emociones. A lo largo de este artículos explicaremos cada una de estas estructuras así como las posibles consecuencias de una lesión en ellas.

¿Qué son las estructuras subcorticales?

Dentro del campo de la neuroanatomía se estudian las estructuras que conforman el sistema nervioso. Algunos de estos sistemas son aquellos conocidos como las estructuras subcorticales.

El sistema o estructura subcortical, localizada en ambos hemisferios cerebrales, está compuesta por aquellos centros cerebrales que se ubican entre la sustancia blanca, situándose cerca de la región lateral y ventral de los ventrículos laterales.

Como información complementaria, la materia blanca es la materia que compone el 60% del cerebro. Esta sustancia está formada por una gran cantidad de fibras nerviosas, las que a su vez contienen los axones neuronales. Estos axones se caracterizan por estar recubiertos por una vaina de mielina que los protege y favorece la rápida transmisión de las señales eléctricas nerviosas.

Como se mencionaba anteriormente, la estructura subcortical está conformada por diferentes núcleos, concretamente por cuatro: el hipocampo, el cerebelo, la amígdala y los ganglios basales, cada uno de ellos con una localización y unas funciones específicas, por lo que en caso de lesión la persona experimentará una disminución significativa en toda una serie de capacidades y habilidades psicológicas y mentales en general.

A grandes rasgos, las principales funciones en las que se ven envueltos estos centros cerebrales incluyen:

  • Regulación del carácter y las respuestas emocionales.
  • Regulación de las respuestas instintivas de la persona: respuesta de huída, hambre, etc.
  • Modulación de las funciones viscerales y endocrinas del organismo.
  • Regulación de los procesos de vigilia y sueño.
  • Regulación de los procesos de atención y excitación.

Centros cerebrales subcorticales

Como mencionamos anteriormente, las estructuras subcorticales están formadas por una serie de núcleos, cada uno de los cuales posee unas características que lo distingue y diferencia del resto de centros. A continuación pasamos a describirlos uno por uno, así como sus funciones y las consecuencias que pueden aparecer si se lesionan.

1. Hipocampo

El hipocampo es una de las principales estructuras cerebrales que se puede encontrar tanto en humanos como en otros animales mamíferos. Este pequeño órgano ubicado en el lóbulo temporal intermedio y con una forma que se asemeja a la de un caballito de mar (de ahí el origen etimológico de su nombre), es una de las partes más importantes del sistema límbico.

Tradicionalmente, el sistema límbico se ha asociado a la regulación de las emociones, mientras que el hipocampo posee un papel fundamental en los procesos de memoria, especialmente en la memoria a largo plazo, y en la navegación espacial.

Lesiones en el hipocampo

Como se menciona anteriormente, este órgano subcortical cumple una función fundamental en los procesos de memoria, por lo que cualquier tipo de daño o lesión en él puede ocasionar un importante menoscabo en la memoria, sobre todo a la hora de generar nuevos recuerdos.

Por ejemplo, en la enfermedad de Alzheimer los daños hipocampales provocados por la neurodegeneración, son uno de los primeros síntomas en aparecer, provocando en un inicio desorientación y problemas leves de memoria.

2. Cerebelo

Esta segunda región perteneciente a la estructura subcortical y conocida como cerebelo se sitúa en la zona inferior de los hemisferios cerebrales. Mediante tres conductos conocidos como pedúnculos cerebelosos, el cerebelo se mantiene conectado al resto del encéfalo, enviando información acerca de los movimientos corporales.

Además, su trabajo en colaboración con los ganglios basales (otra de las estructuras subcorticales), hace posible el funcionamiento del sistema sensoriomotor.

A grandes rasgos, el cerebelo posee dos funciones primordiales:

  • Desarrollo del aprendizaje motor y control de los movimientos adquiridos mediante la creación de patrones neurales que los convierten en movimientos mecanizados.
  • Corrección de los errores en el movimiento mediante retroalimentación.

Lesiones en cerebelo

En el caso del cerebelo, cuando este sufre algún daño o degeneración comienzan a aparecer problemas en las funciones y habilidades motoras. Estos problemas incluyen desde torpeza en los movimientos o problemas para controlar con exactitud la dirección y la velocidad de estos, hasta alteraciones en la coordinación, el equilibrio y mantenimiento de una postura corporal fija.

Los daños en el cerebelo pueden estar ocasionados por enfermedades como la esclerosis múltiple, la afecciones del sistema endocrino, las encefalopatías espongiformes o el alcoholismo crónico.

3. Ganglios basales

La organización cerebral conocida como ganglios basales está compuesta por circuitos de centros neuronales conectados entre sí, los cuales se envían información de manera continua y recíproca.

Además, estos centros localizados en la base cerebral tienen la capacidad de unir las regiones inferiores del encéfalo, como el tronco y la médula espinal, con las más superiores situadas en la corteza cerebral.

Los diferentes centros que conforman totalidad de los ganglios basales son:

Aunque cada uno de estos centros posea una serie de funciones propias, en general, ganglios basales poseen un papel principal en el control y ejecución de los movimientos voluntarios que las personas llevan a cabo de manera inconsciente. Es decir, nos otorga posibilidad de realizar todas aquellas actividades rutinarias que, aunque las realicemos de manera voluntaria, las hacemos “sin pensar”.

Lesiones en los ganglios basales

Al igual que en el resto de centros del sistema subcortical, cualquier tipo de lesión en los ganglios basales, tendrá un efecto directo sobre las funciones que estos controlan. En este caso concreto, los daños en estas estructuras están asociados a afecciones degenerativas graves. Entre estas patologías se incluyen:

4. Amígdala

Finalmente, la amígdala es una estructura de apariencia almendrada ubicada en lo más profundo de los lóbulos temporales. Al igual que muchas otras estructuras subcorticales, la amígdala está formada por una serie de centros neuronales los cuales poseen sus propias funciones.

También conocida como cuerpo amigdalino, es una de las estructuras que más interés genera en el ámbito de la psicología, puesto que su condición de cerebro profundo la hace ser la principal reguladora de nuestras emociones más básicas, así como de nuestros instintos de supervivencia más primarios.

Teniendo en cuenta esta información, podemos afirmar que tanto en personas como en el resto de animales vertebrados, la amígdala constituye una de las piedras angulares de la evolución de las especies.

Los centros neurales que conforman la amígdala son:

  • Núcleo lateral.
  • Núcleo basal.
  • Núcleo central.
  • Núcleo media.
  • Células intercaladas.

Al igual que ocurre con los ganglios basales, aunque cada uno de estos centros posea un rol específico, todos ellos están relacionados con los sentimientos y emociones.

A nivel general, la amígdala es la responsable del control emocional, así como de la regulación de las emociones como el miedo y las respuestas conductuales de agresividad. De la misma manera, hace posible el reconocimiento de las emociones según las expresiones faciales y se encarga de la memoria emocional y las respuestas de placer.

Lesiones en la amígdala

El abuso de sustancias tóxicas, así como los daños o lesiones directas en la amígdala pueden ocasionar una serie de alteraciones relacionadas con la gestión de las emocionales.

Una persona con algún tipo de deterioro en el cuerpo amgigdalino podría experimentar problemas en el reconocimiento de las expresiones faciales que reflejan emociones. Otra consecuencia es la falta de respuesta a estímulos sexuales o la imposibilidad de reconocer los propios sentimientos de amor, felicidad, angustia o rabia entre muchos otros.