Esta parte del sistema nervioso pertenece al sistema de procesamiento visual. Wikimedia Commons.

La visión es uno de los sentidos más desarrollados e importantes para el ser humano. De hecho disponemos de un lóbulo cerebral, el occipital, que se ha vinculado especialmente a aspectos relacionados con la visión y el procesamiento e integración de la información proveniente de este sentido.

Pero la información visual no aparece en dicho lóbulo así como así. Primero debe ser captada la información proveniente de cada ojo, integrada y posteriormente analizada y procesada. Existen varios puntos de gran interés en el sistema visual, siendo uno de ellos el quiasma óptico. Es sobre esta estructura sobre la cual vamos a hablar en el presente artículo.

El quiasma óptico: ¿qué es y donde se encuentra?

El quiasma óptico es una parte del cerebro que resulta de una gran importancia a la hora de poder procesar la información visual proveniente de la retina, siendo el punto en que los nervios ópticos de ambos ojos se encuentran. Se trata de una pequeña estructura en forma de equis (X) situada en la fosa cerebral anterior, algo por encima y por delante del diafragma de la silla turca (pequeño nicho en el hueso esfenoides que aloja la hipófisis) y enfrente del hipotálamo.

En el quiasma óptico sucede algo de importancia capital para que podamos captar correctamente la información visual: en esta estructura se produce una decusación de alrededor de la mitad de las fibras del nervio óptico. Y es que el nervio óptico se divide en dos tractos al llegar al quiasma óptico, uno nasal y otro temporal. Las fibras nasales provenientes de cada ojo cruzan al otro hemisferio cerebral, mientras que las temporales continúan por el mismo hemisferio, hasta que llegan al núcleo geniculado lateral del tálamo.

Además de ello, resulta relevante tener en cuenta que las fibras nerviosas de cada ojo que que terminan por juntarse en el quiasma óptico tienen una relación especial: se trata de las fibras que reciben información de un lado concreto del campo visual. Así, las fibras nerviosas que llevan información del lado izquierdo de la retina del ojo derecho se juntan con las que llevan la misma información del ojo izquierdo, mientras que las fibras que llevan información del lado derecho de la retina del ojo izquierdo hacen lo propio con las del derecho.

Función

El quiasma óptico, al permitir y facilitar la decusación de parte de las fibras ópticas, permite que ambos hemisferios cerebrales reciban la información visual procedente de ambos ojos: si no se produjera (o se produjera una decusación de todas las fibras), la información recibida por cada ojo sería procesada únicamente por uno de ellos, no existiendo una buena integración del material.

Se permite de este modo que las imágenes que capta cada ojo puedan ser procesados y contrastados, resultando de gran importancia a la hora de que posteriormente el cerebro pueda integrar la información y captar elementos como la profundidad o la distancia a la que está el elemento observado.

Consecuencias de su lesionamiento

Traumatismos craneoencefálicos, cirugías o accidentes cerebrovasculares, junto con algunas enfermedades y alteraciones como los tumores, pueden ser motivo de que el quiasma óptico o las vías nerviosas que por él circulan se lesionen. Aunque no es frecuente, dada su posición dentro del cráneo, dicho lesionamiento puede provocar una gran afectación en nuestro sistema visual. La causa más habitual suele ser la compresión, aunque también puede producirse la rotura de las fibras.

Concretamente, se han observado casos de ceguera parcial o hemianopsia provocados por alteraciones en el quiasma óptico. Esta afectación supone la incapacidad de ver una mitad del campo visual, a pesar de que los ojos funcionan perfectamente. Puede ser bitemporal (si son las fibras que decusan las que se dañan) o binasal (si lo son las que no decusan).

Otra posible alteración es la aparición de un glioma óptico, que puede aparecer tanto dentro del propio quiasma óptico como junto a tumoraciones en el hipotálamo. El glioma en cuestión suele ser un tumor benigno, a pesar de que pueden generar graves consecuencias como la pérdida de la visión o en algunos casos síndrome diencefálico.

Algunas lesiones producidas en el momento en que el nervio óptico penetra en el quiasma óptico pueden generar un escotoma de la unión, provocando déficits visuales dentro de un campo visual, generalmente en la zona central del mismo lado del cuerpo en que se encuentra la lesión, así como un posible problema contralateral si hay daños en las fibras que decusan.

Referencias bibliográficas

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  • Kandel, E.R.; Schwartz, J.H. & Jessell, T.M. (2001). Principios de neurociencia. Cuarta edición. McGraw-Hill Interamericana. Madrid.
  • Correa-Correa, V.; Avendaño-Méndez-Padilla, J.; García-González, U.; Romero-Vargas, S. (2014). El quiasma óptico y su apasionante estudio a través de veinte siglos. Archivos de la Sociedad Española de Oftalmología, 89 (10).