A lo largo del día nuestros niveles de la hormona cortisol son diferentes, siendo dos momentos en los que hay un incremento: por la noche y poco después de habernos levantado.

La respuesta del cortisol al despertar es un fenómeno que ocurre poco antes de haber pasado una hora desde que nos hemos levantado y que parece estar relacionada con el estrés y la capacidad de hacerle frente a las demandas del día a día.

A continuación vamos a ver más a fondo en qué consiste este fenómeno, cuáles son sus correlatos neurológicos, que factores parecen influir en su intensidad y qué problemas de salud parecen tener un vínculo con uan respuesta del cortisol al despertar irregular.

¿Qué es la respuesta del cortisol al despertar?

A lo largo del día, las personas presentamos diferentes niveles de cortisol. Hay dos momentos en los que esta hormona se ve incrementada: por la noche, y por la mañana, al poco de despertar. La respuesta del cortisol al despertar es un fenómeno neurofisiológico que ocurre durante la primera hora tras haber despertado. Consiste en un incremento entre el 38% y 75% de la hormona cortisol, normalmente pasados unos 30 o 45 minutos tras despertarnos por la mañana.

Debido a que la hormona implicada en este fenómeno está muy relacionada con el estrés, se ha sugerido que este fenómeno podría tener como principal función la de activarnos para hacer frente a las demandas del día a día. También, se cree que son varios los factores que influyen en que aparezca este fenómeno, entre ellos la hora en la que nos despertamos, factores ambientales como la iluminación y, también, presentar estrés a lo largo del día, asociado a lesión o enfermedad.

¿Cómo aparece?

Cuando nos despertamos y pasados unos cuantos minutos, las personas presentamos un incremento de la hormona cortisol. El porcentaje de esta hormona en sangre se incrementa entre un 38% y 75%, siendo lo normal un incremento del 50%. Esto es fácilmente comprobable analizando la saliva de una persona, en la cual su nivel medio de cortisol salival se encuentra en 15 nmol/l nada más levantarse pero, pasados unos 30 o 45 minutos, se ha incrementado llegando a los 23 nmol/l, aunque, naturalmente, hay personas que tienen incrementos mayores y otras que los tienen más leves o, inclusos, minúsculos.

La respuesta del cortisol al despertar alcanza su pico máximo pasados los 45 minutos tras despertarse, permaneciendo incrementando cerca del 35% durante la hora siguiente. Este patrón de respuesta es relativamente estable en todas las personas, siempre y cuando no haya patología ni factores socioculturales que les induzcan una elevada tensión.

Además, se ha visto que tiene un fuerte factor genético, encontrándose en estudios con gemelos monocigóticos un valor de heredabilidad cercano al 0.40.

Pero a pesar de que supone un gran incremento de esta hormona, la respuesta del cortisol al despertar no es la mayor que se da a lo largo del día. El momento en el que se da una mayor secreción de cortisol se produce durante la segunda mitad de la noche mientras estamos durmiendo.

Este fenómeno, asociado a los ciclos circadianos, puede producirse muy pocas horas antes de la respuesta del cortisol al despertar, siempre y cuando la persona se levante pronto, entre las 6 a.m. y las 9 a.m.

Hay que entender que el incremento del cortisol nocturno y el asociado al despertar son independientes el uno del otro, aunque esté implicada la misma hormona. Tras haber sucedido ambos incrementos, los niveles de cortisol van bajando a lo largo de todo el día, llegando al punto más bajo durante la primera mitad de la noche, justo antes del incremento nocturno de esta hormona.

Mecanismos neurológicos

El cortisol es una hormona que se libera en las glándulas adrenales tras la activación de la glándula pituitaria por medio de la hormona adrenocorticotrópica (ACTH). La liberación de ACTH induce a la respuesta del cortisol al despertar, la cual dispara la producción de glucocorticoides.

Se ha visto que la ACTH es una hormona que es inhibida tras la presencia de dexametasona, un glucocorticoide sintético, lo cual explica que tras el incremento de cortisol y la liberación de glucocorticoides esta misma deje de ser segregada.

La liberación de ACTH está regulada por el hipotálamo en el eje hipotalámico-pituitario-adrenal. El hipotálamo libera la hormona hipofisiotrópica, una hormona que hace que se libere corticotropina cuya producción está sujeta a la influencia del ciclo día/noche circadiano.

Sin embargo, la respuesta del cortisol al despertar está controlada por el hipocampo en el eje hipotalámico-pituitario-adrenal. Esto ha podido ser comprobado en personas quienes presentan el hipocampo dañado, ya sea por lesión uni o bilateral o por atrofia, presentando niveles bajos de cortisol al poco de despertarse o, directamente, sin incremento alguno. En cambio, las personas con un hipocampo sano de tamaño mayor al normal presentan una mayor respuesta del cortisol al despertar.

Variables y factores influyentes

Son varios los factores que influyen en la respuesta del cortisol al despertar. Estos factores pueden tanto incrementar los niveles de la hormona cortisol como reducirlos significativamente, influyendo aparentemente en la capacidad para hacerle frente a las demandas del día a día.

Ambientales/conductuales

La respuesta del cortisol al despertar es un fenómeno que se da única y directamente al hecho de despertar. Sin embargo, la hora en la que nos despertemos parece influir en el incremento de la hormona en sangre, siendo que cuanto más pronto nos despertemos mayor será el incremento, siempre y cuando se haga por la mañana y después de haberse dado el incremento de cortisol nocturno.

Un ejemplo de cómo la hora en la que nos despertamos influye en esto lo tenemos en el caso del personal sanitario, quienes debido a su tipo de trabajo tienen turnos de trabajo irregulares y deben hacer guardias. En un estudio se vio que las enfermeras que tenían que despertarse entre las 4 a.m y las 5.30 a.m presentaban niveles de la hormona cortisol al despertar mayores que las que tenían que hacerlo a las 6 a.m. o 9 a.m. Las que tenían que despertarse a las 11 a.m. - 2 p.m. tenían niveles muy bajos.

Se ha visto que la iluminación al momento de despertarse influye en la respuesta. Las personas que se despiertan en una habitación iluminada, como por ejemplo por la entrada de los primeros rayos del sol, tienen un mayor incremento de la respuesta del cortisol que aquellas personas que se levantan en la total oscuridad. En cambio, despertarse con la alarma del despertador o de forma espontánea no influye en el incremento del cortisol matutino.

Otro de los factores que influye en el incremento del cortisol lo tenemos en las siestas. Se ha visto que tomar una siesta de una o dos horas durante las primeras horas de la tarde (6.45 p.m. - 8.30 p.m.) no induce a la respuesta del cortisol al despertar, viéndose que este fenómeno solo puede darse tras haber dormido por la noche.

Individuales

Ser una persona diurna o nocturna influye en esta respuesta. Las personas diurnas, es decir, aquellas que están más activas durante las primeras horas del día, tienen una mayor respuesta del cortisol al despertar que las nocturnas, lo cual explicaría porque este tipo de personas tienden a ser más productivas durante las horas de luz.

Las personas que tienen algún tipo de enfermedad o lesión que les supone mucho dolor pueden tener afectados los niveles de cortisol y, consecuentemente, la respuesta del cortisol al despertar. En base a algunas investigaciones, cuanto más dolor padece el paciente la respuesta del cortisol al despertar estará más reducida.

Otro aspecto muy interesante es el aspecto socioeconómico. Se ha visto que las personas que tienen un estatus socioeconómico más bajo tienen una mayor respuesta del cortisol al despertar. Esto puede tener directa explicación con que las personas que presentan rentas bajas y más problemas sociales viven más estresadas, teniendo que esforzarse más para poder llegar a final de mes y a la vez siendo más sensibles a padecer psicopatología.

Posible función

Muchas investigaciones han relacionado la respuesta del cortisol al despertar con el estrés crónico, lo cual ha hecho que se sugiera que tiene la función específica de preparar al organismo para hacer frente a las demandas cotidianas.

Aunque esto es una creencia todavía incierta, se cree que un incremento del cortisol por la mañana estaría relacionado con una mayor activación y disponibilidad de recursos para poder satisfacer las demandas del día a día. La disponibilidad de glucocorticoides asociada a este fenómeno permite tener energía para poder hacer las tareas a lo largo del día.

Cuantas más tareas se tienen que hacer, más cortisol se secreta al poco de despertarse. Una persona que sabe que tiene mucho por hacer empieza a sentir preocupación cognitiva por las tareas que tiene que hacer, es decir, se anticipa al estrés que lo mantendrá despierto mientras realice la actividad que debe cumplir. Así pues, el estrés anticipatorio es un fuerte estresor cognitivo e interno que incrementa el cortisol asociado a la respuesta del cortisol al despertar.

En resumidas cuentas, la respuesta del cortisol al despertar tiene una funcionalidad adaptativa, que provee al individuo con la energía necesaria para satisfacer las demandas anticipadas que tiene que hacer a lo largo del día. Cuantas más tareas tengamos que hacer mayor cortisol se liberará tras levantarnos y, consecuentemente, más preparados estaremos para cumplir con los quehaceres de nuestro día a día.

Problemas relacionados con este fenómeno

En varios estudios se ha hallado relación entre tener una respuesta del cortisol al despertar irregular y presentar problemas de salud. Como hemos comentado, son varios los factores que median en los niveles de cortisol en sangre y, por lo tanto, en cómo se produzca la respuesta del cortisol al despertar, habiendo tanto factores ambientales como internos o personales.

Independientemente de qué es lo que altere los niveles de esta hormona, podemos hablar de varias patologías asociadas a tanto altos como bajos niveles de cortisol.

Se han encontrado respuestas del cortisol al despertar altas en la esclerosis múltiple, problemas respiratorios, obesidad visceral y, en mujeres, el síndrome metabólico. Además, tener alto cortisol al despertar parece estar relacionado con un mayor riesgo para la disociación peritraumática y el trastorno de estrés agudo, junto con la posibilidad de presentar depresión. Se presentan bajos niveles en problemas como diabetes mellitus tipo 2, síndrome de fatiga crónica, hipertensión sistémica y trastorno digestivo funcional.

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