Una concepción del cerebro humano que se fija en sus áreas de especialización.

La teoría de la mente nos dice que las neuronas especializadas en nuestro cerebro nos permiten generar hipótesis sobre cómo funciona la mente de los demás. Esto nos permite anticipar las conductas y la intencionalidad del otro y, a partir de eso, dirigir nuestro comportamiento. Por lo mismo, se trata de una habilidad importante en la adquisición de conocimientos y conductas, y se le ha atribuido un valor esencial en términos adaptativos.

Pero, ¿cómo es que esto ocurre? La teoría modular sugiere que el proceso de mentalización antes descrito es posible porque nuestra mente funciona a través de distintos módulos. Veremos a continuación de qué se trata la teoría modular de la mente y cómo explica nuestros procesos cognoscitivos.

Teoría modular de la mente: la psique como conjunto de procesos

Entre otras cosas, el enfoque más tradicional de la teoría de la mente sugería que la mente es una herramienta multiuso, capaz de activarse ante cualquier tipo de tarea o información. Así, independientemente de que se nos presenta un problema lógico-matemático, lingüístico, físico o social, nuestra mente (en tanto sistema unitario), pone en marcha mecanismos de percepción y resolución del problema.

Frente a esta concepción, el enfoque modular sostiene que la mente no es una herramienta unitaria o monolítica. Se trata, más bien, de un conjunto de herramientas, cada una de ellas especializada en un problema, tarea o información específica. Más allá de ser una sola herramienta multiusos, la mente es concebida como un conjunto de procesos y sistemas especializados en resolver distintos tipos de problema (García García, 2008).

Como tal, cada proceso tendría una estructura y una competencia determinada. Y por lo mismo, cada proceso es concebido como un “módulo” distinto. Así, la mente estaría construida por un conjunto de módulos especializados en un tipo de proceso o actividad determinada.

Desarrollo y antecedentes

En el año de 1986, el filósofo y psicolingüista Jerry Fodor propuso que la mente está estructurada en “módulos innatos”. Definía estos últimos como sistemas de entrada (es decir, sistemas perceptivos). Según Fodor, los módulos funcionan de manera independiente y especializada en un dominio. Y además, son procesos automáticos y veloces.

Pero nuestra mente no sólo se compone de distintos módulos encapsulados e independientes uno de otro. Contrario a esto, Fodor también propuso que enmedio de los módulos se encuentra un sistema central, cuya tarea es recibir la información de los sistemas de entrada (o sea de los distintos módulos). En otras palabras, hay un sistema central que se encarga de integrar y registrar la información que procesa cada módulo, y a partir de esto, podemos generar procesos y funciones complejas como la memoria.

Así fue como Fodor desarrolló el concepto de “modularidad”. A través de este explicaba cómo funcionan los procesos perceptivos y cognitivos en tanto conjunto de módulos con tareas especializadas. Uno de los ejemplos en donde se ve reflejada la teoría modular de la mente es la teoría de las inteligencias múltiples, y otro es la metáfora del procesador computacional aplicada a la teoría de la mente.

¿Funciona nuestra mente como una navaja suiza?

Una de las formas más utilizadas en teoría de la mente para explicar el enfoque modular es la navaja suiza. Fue propuesta en 1994 por la psicóloga Leda Cosmides y el antropólogo John Tooby, ambos especializados en psicología evolutiva.

Lo que sugieren es que, tradicionalmente, la teoría de la mente sostenía que está última funcionaba como una navaja común que podemos llevar con nosotros para resolver cualquier problema, desde abrir una lata hasta cortar un trozo de pan. Por el contrario, la teoría modular de la mente sostiene que esta última opera como “navaja suiza”, que es también un utensilio manual, pero se compone de distintas herramientas con distintas funciones.

Puede tener un cuchillo, unas tijeras, navajas de distintos tamaños, una linterna, entre otras; y cada una es útil para resolver específicamente unos problemas (y no otros). De hecho, su utilidad es precisamente esta: una extrema especialización de cada componente, que permite resolver de manera eficaz problemas concretos.

Las bases físicas de los módulos mentales

De acuerdo con esta teoría, la estructura y organización modular sería el resultado de un complejo proceso filogenético que nos ha permitido desarrollar distintas estructuras y mecanismos. A su vez, dicho desarrollo ocurre de manera adaptativa, es decir, es consecuencia de la constante modificación de problemas y tareas que nuestro entorno nos presenta.

Así pues, generamos nuevas y distintas necesidades conforme nos desarrollamos en un contexto determinado, lo cual termina por construir módulos mentales diversos. Esto último, traducido a lenguaje neurofisiológico, se corresponde con la plasticidad cerebral y el modelo conexionista que sostiene que la información recibida es almacenada en circuitos neuronales. De esta manera, una parte de la teoría modular sostiene que la base fisiológica de los nódulos son precisamente los cúmulos y las redes neuronales; y de la misma forma, la base psicofísica del desarrollo modular sería la plasticidad cerebral.

Referencias bibliográficas:

  • Bacáicoa Ganuza, F. (2002). La mente modular. Revista de Psicodidáctica, 13: 1-24.
  • Robbins, P. (2017). Modularity of Mind. Stanford Encyclopedia of Philosophy. Recuperado 03 de octubre de 2018. Disponible en https://plato.stanford.edu/entries/modularity-mind/#CaseForMassModu.
  • García García, E. (2008). Neuropsicología y educación. De las neuronas espejo a la teoría de la mente. Revista de Psicología y Educación, 1(3): 69-89.
  • Gómez Echeverry, I. (2010). Ciencia cognitiva, Teoría de la mente y autismo. Pensamiento psicológico, 8(15): 113-124.