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La Teoría de la Identidad Mente-Cerebro es una de las áreas de estudio de la filosofía de la mente, que es, a su vez, la rama de la filosofía encargada de investigar y reflexionar sobre los procesos mentales y su relación con los principios físicos, especialmente con los que tienen lugar en el cerebro.

Dichas cuestiones han sido abordadas a través de muy distintas propuestas. Una de ellas sostiene que los estados mentales y sus contenidos (las creencias, el pensamiento, los significados, las sensaciones, las intenciones, etc.) no son más que procesos neuronales, es decir, el conjunto de complejas actividades que tiene lugar en un órgano físico-químico concreto: el cerebro.

A esta aproximación la conocemos como fisicalismo, monismo neurológicos, o Teoría de la Identidad Mente-Cerebro.

¿Qué dice la Teoría de la Identidad Mente-Cerebro?

La filosofía de la mente se encarga de estudiar y teorizar sobre la relación mente-cerebro, problema que nos ha acompañado desde hace muchos siglos, pero que se ha agudizado especialmente a partir de la segunda mitad del siglo XX, cuando las ciencias de la computación, las ciencias cognitivas y las neurociencias comenzaron a formar parte de la misma discusión.

Dicha discusión era ya el primer antecedente para lo que declararía el neurólogo estadounidense Eric Kandel en el año 2000: si el siglo XX fue el siglo de la genética; el siglo XXI es el siglo de las neurociencias, o más específicamente, es el siglo de la biología de la mente.

No obstante, los principales exponentes de la Teoría de la Identidad Mente-Cerebro se encuentran en la década de los 50’s: el filósofo británico U.T. Place y el filósofo austriaco Herbert Feigl, entre otros. Un poco antes, a inicios del siglo XX, fue E.G. Boring el primero en utilizar el término “teoría de la identidad” en relación al problema mente-cerebro.

Aún nos podríamos ir un poco atrás, y encontrar que algunas bases fueron concebidas por filósofos y científicos como Leucippus, Hobbes, La Matiere o d’Holbach. Este último hacía una sugerencia que parecería broma, pero que, en realidad, se acerca bastante a las propuestas de la Teoría de la Identidad Mente-Cerebro: tal como el hígado secreta bilis, el cerebro secreta pensamiento.

La Teoría de la Identidad Mente-Cerebro contemporánea sostiene que los estados y los procesos de la mente son idénticos a los procesos cerebrales, es decir, que no se trata de que los procesos mentales tienen un correlato con los procesos físicos del cerebro, sino que, los procesos mentales no son más que actividades neuronales.

Esta teoría niega que existan experiencias subjetivas con propiedades no físicas (que en filosofía de la mente se conocen como “qualia”), con lo cual reduce los actos psíquicos e intencionales a la actividad de las neuronas. Por eso se conoce como una teoría fisicalista o también como monismo neurologicista.

Algunos principios fundamentales

Uno de los argumentos centrales de la Teoría de la Identidad Mente-Cerebro es que solo las leyes físicas de la naturaleza son las que permiten explicar cómo es el mundo, incluido el ser humano y sus procesos cognitivos (por eso hay quienes también llaman a esta teoria “naturalismo”).

A partir de aquí se derivan propuestas con matices distintos. Por ejemplo, que los procesos mentales no son fenómenos con realidades propias, sino que en todo caso son fenómenos accesorios que acompañan al fenómeno principal (el físico) sin ningún tipo de influencia en él. Los procesos mentales y la subjetividad serían entonces un conjunto de epifenómenos.

Si nos vamos un poco más lejos, lo siguiente que se sostiene es que todas las cosas a las que llamamos creencias, intenciones, deseos, experiencias, sentido común, etc. son palabras vacías que hemos puesto a los complejos procesos que ocurren en el cerebro, porque así la comunidad científica (y no científica también) puede comprenderse mejor.

Y en uno de los polos más extremos, podemos encontrar como parte de la Teoría de la Identidad Mente-Cerebro, al eliminativismo materialista, postura filosófica que incluso propone eliminar el aparato conceptual con el que hemos explicado al mente, y sustituirlo por los conceptos de las neurociencias, de manera que tenga mayor rigurosidad científica.

¿Somos más que un conjunto de neuronas?

Una de las críticas a esta postura filosófica es que la propia práctica filosófica, así como la construcción de teorías sobre la mente, podrían estarse negando a sí mismas cuando se posicionan en el fisicalismo o monismo neurologicista, ya que, lejos de ser reflexiones teóricas y científicas rigurosas, la propia filosofía de la mente no sería más que un conjunto de procesos neuronales.

También ha sido criticada por ser una postura fuermentemete reduccionista, que niega las experiencias subjetivas, lo que podría no ser suficiente para comprender una gran parte de los fenómenos sociales e individuales. Entre otras cosas esto ocurriría porque nivel práctico es complicado desprenderse de nociones como sensaciones, pensamientos, libertad, sentido común, etc. porque son nociones que tienen efectos en términos de cómo nos percibimos y nos relacionamos tanto con la idea que tenemos de nosotros mismos, como de los demás.

Referencias bibliográficas:

  • Sanguineti, J.J. (2008). Filosofía de la Mente. Publicado en junio de 2008 en Philosophica, Enciclopedia filosófica online. Recuperado 24 de abril de 2018. Disponible en https://s3.amazonaws.com/academia.edu.documents/31512350/Voz_Filosofia_Mente.pdf?AWSAccessKeyId=AKIAIWOWYYGZ2Y53UL3A&Expires=1524565811&Signature=c21BcswSPp1JIGSmQ%2FaI1djoPGE%3D&response-content-disposition=inline%3B%20filename%3DFilosofia_de_la_mente._Voz_de_Diccionari.pdf
  • Stanford Encyclopedia of Philosophy (2007). The Mind/Brain Identity Theory. Publicado originalmente 12 de enero del 2000; revisado 18 de mayo de 2007. Recuperado 24 de abril de 2018. Disponible en https://plato.stanford.edu/entries/mind-identity/#His