Una clases de liderazgo basada en criterios objetivos que justifican la autoridad de alguien. Unsplash.

Buena parte del éxito o de la falta de él en una empresa o equipo tiene que ver con el liderazgo. Este elemento puede hacer que un conjunto de personas que antes no podían coordinar su trabajo para llegar a una meta, pasen a funcionar en una armonía casi total.

En este artículo trataremos las principales características del liderazgo formal, uno de los tipos de liderazgo más comunes.

¿Qué es el liderazgo formal?

El liderazgo formal se basa en un líder que ha sido elegido por medio de un procedimiento donde queda de manifiesto que tiene la autoridad para ejercer funciones de líder sobre un grupo de personas. Puede haber líderes en diversos contextos, como el político, el deportivo, el académico, etc.…

Los líderes formales deberían poseer ciertas características de personalidad que les otorgan facilidad para manejar grupos, pero eso no siempre sucede así.

Para que pueda considerarse a alguien como un líder formal es requisito que su liderazgo no se haya obtenido de manera espontánea; de ser así entonces estaríamos en presencia de un líder informal, que no es más que aquel sujeto que desempeña el rol de líder dentro de un grupo social sin que ningún procedimiento le otorgara ese cargo.

Los beneficios de este tipo de liderazgo

Este es un breve resumen acerca de los beneficios que el liderazgo formal aporta a las empresas y los equipos.

1. Poder asignado de manera externa

Esto hace que al líder formal le resulte sencillo controlar a los miembros de su equipo, ya que estos deben obedecer no porque necesariamente les agrade hacerlo, sino porque es su deber hacerlo. Este beneficio resulta principalmente útil cuando los miembros del equipo de trabajo no están familiarizados con un tema del cual el líder natural es experto.

2. Se basa en un líder práctico

Teniendo en cuenta que los líderes formales por lo general llegaron a esa posición gracias a su conocimiento y no a su capacidad de agradar a las personas, les resulta más sencillo dar las órdenes y tomar las medidas que considere necesarias para el mejor rendimiento de su equipo, no ven su juicio muy afectado por las emociones o las relaciones personales.

3. Mayor efectividad para alcanzar objetivos concretos

Los grupos que cuentan con la figura de un líder formal dentro de sus filas tienden a alcanzar un nivel de efectividad bastante bueno, gracias a que el grado de control que ejerce el líder formal sobre sus subordinados es muy alto.

Sus desventajas

No todo son aspectos positivos; el liderazgo formal también tiene varias desventajas.

1. Nivel de desmotivación en los empleados

Por lo general las personas no se ven demasiado motivadas cuando se les impone realizar una actividad que no les agrada. Esto suele ocurrir en los equipos donde existe la figura del líder formal.

2. Problemas de comunicación

Hablar el mismo lenguaje no garantiza un entendimiento claro. La forma en la que se comunican las cosas también es importante. Es común que el líder formal comunique sus deseos de una forma un tanto seca, lo cual puede generar un conflicto para que su mensaje sea bien recibido.

3. Mayor probabilidad de trato hostil

Aunque no sea una ciencia exacta, existe una probabilidad mayor de tiranía en los equipos de trabajo basados en el liderazgo formal. Puede deberse a quien ejerce como líder formal se enfoque en el poder más de la cuenta y pierda de vista el objetivo colectivo, esperando entonces que los miembros de su equipo le rindan pleitesía.

Las diferencias con el liderazgo natural

El término antagónico de liderazgo formal es el liderazgo natural. E ocurre cuando un sujeto logra ejercer las funciones de líder dentro de un determinado grupo de personas sin la necesidad de haber obtenido un puesto mediante algún procedimiento previo y sin que haga falta una cadena de mando establecida.

El líder natural se sirve de su virtud para las relaciones interpersonales, es únicamente en base a sus características de personalidad que logra que los demás le sigan y le tomen en cuenta como una autoridad.

Los líderes naturales tienen a ser más empáticos que su contraparte, ya que el equipo le sigue por su carisma y no necesariamente por el puesto que ocupa. Aue el rol de líder natural puede ser más apreciado, no tiene por qué resultar igual de eficiente que el de líder formal, teniendo en cuenta las diferencias significativas en el rendimiento del equipo. En el mejor de los casos puede ocurrir que quien ejerce como líder formal también lo haga como líder natural; este escenario sería el idóneo para cualquier miembro de un equipo de trabajo.

Las características de un líder formal

A continuación veremos las conductas típicas de los líderes que abrazan el liderazgo formal.

1. Reconocimiento de su rol

La característica intrínseca que caracteriza a los líderes formales es que su control sobre el grupo ha sido establecido de manera externa. De esta manera forman parte de la jerarquía explícita del medio en el que se desempeñan. Es común que los líderes formales alcancen ese puesto en base a sus logros académicos y su experiencia.

2. Control sobre el grupo

El rol de líder formal trae consigo la facilidad de mando, teniendo en cuanta que la persona que ostenta dicho cargo de líder puede dar órdenes directas a los subordinados,** sin la necesidad de ganarse su afecto**.

3. Cadena de mando

Esto significa que para que pueda existir la figura de líder formal debe haber un orden jerárquico que se encargue de diferenciar los distintos rangos dentro del entorno.

Referencias bibliográficas:

  • Nye, J. C. (2011). Las cualidades del líder. Barcelona: Paidós.
  • Schultz, D. P. Schultz, Sydney E. (2010). Psychology and work today : an introduction to industrial and organizational psychology. Upper Saddle River, N.J.: Prentice Hall. p. 171.