El exceso de estrés es siempre un desencade de problemas a nivel psicológico, pero las consecuencias de estos varían dependiendo de las características de cada persona y del contexto en el que vive.

Uno de los ámbitos en los que estas alteraciones se dejan ver con más claridad es el de la convivencia en pareja; la acumulación de estrés puede actuar como una auténtica bomba de relojería que hace saltar por los aires los consensos básicos e incluso, si se le da tiempo, el propio vínculo amoroso.

En este artículo veremos un resumen acerca de las fuentes habituales de problemas de pareja derivados del exceso de estrés, así como algunas posibles soluciones para saber qué hacer.

¿Cómo afecta a la relación de pareja la acumulación de estrés?

Aunque cada caso es único, en líneas generales es posible encontrar una serie de problemas en la convivencia de pareja, e incluso de la relación afectiva en sí, que tienen buena parte de sus causas en el exceso de estrés o la mala gestión de este.

Se trata de formas de malestar que surgen de manera cotidiana y van desgastando el noviazgo o el matrimonio hasta que, muchas veces, se llega a un punto en el que es necesario terminar con la relación o ir a terapia de pareja.

Estas son las principales fuentes de problemas de pareja debidos al estrés.

1. Carga excesiva de trabajo

La carga de trabajo es claramente una de las causas más habituales del exceso de estrés.

Desafortunadamente, es un ámbito que permanece fuera del alcance de lo que se puede solucionar totalmente en pareja, pero existen maneras mejores y peores de afrontar este problema juntos.

2. Inseguridades y miedo a perder a la pareja

Esta es una de las causas más frecuentes de problemas en la pareja, especialmente entre personas jóvenes. El hecho de sentir que hay que dar lo mejor de uno mismo es una bomba de estrés.

3. Miedos relacionados con la sexualidad

El ámbito de la vida íntima y sexual continúa estando sujeta a miedos y temas tabú de los que no todo el mundo está dispuesto a hablar incluso con su pareja. Esto genera recelos, miedos, y sensación de que la otra persona guarda tantos secretos como uno mismo.

4. Mala comunicación

Los problemas de comunicación pueden dar paso al estrés de manera relativamente frecuente, porque dan pie a que surjan malentendidos que hay que saber solucionar en momentos inoportunos. Son vividos como una carga “añadida” y totalmente innecesaria.

5. Reparto de las tareas del hogar

La sensación de que el reparto de tareas del hogar es injusta contribuye a que el estrés se vaya acumulando, debido entre otras cosas a que se perciben esos esfuerzos como algo arbitrario, que no debería por qué existir con una mejor asignación de las responsabilidades.

6. Desavenencias familiares

Los conflictos con la familia también son una importante fuente de estrés que “se filtran” al ámbito de la pareja. Cenas de Navidad tensas, problemas enquistados desde hace muchos años, personas de la familia con las que se evita el contacto, etc.

¿Qué hacer?

Estos son algunos consejos básicos para afrontar esta clase de problemas del mejor modo posible.

1. Detectad el origen del estrés

Está claro que es imposible identificar todas y cada una de las cosas que nos producen estrés en el día a día, pero sí es posible reconocer las que más nos afectan.

Por ello, dedicad un tiempo a hablar específicamente acerca de cuál es el origen de esa presión psicológica, para establecer algo parecido a un diagnóstico de la situación por la que estáis pasando.

Hacedlo desde una actitud de concordia en la que quede claro que no se juzga al otro, ya que de otro modo será imposible tratar el tema con honestidad.

Es necesario que expreséis cómo os afecta el estrés en sí mismo, y el modo en el que se comporta la otra persona, para bien o para mal, pero sin recriminaciones.

2. Estableced nuevos compromisos

Es importante que os planteéis objetivos específicos y lo más objetivos dentro de lo posible para mejorar la situación en la que os encontráis.

Cuanto mejor definida esté una meta, más complicado será desentenderse del compromiso de alcanzarla. Debéis delimitar tanto medidas concretas a adoptar, como el tiempo en el que deben ser aplicadas a vuestra convivencia. Si es posible, elegid un grupo de uno, dos o tres nuevos hábitos y añadidlos a vuestro horario de manera literal, señalando los momentos que les dedicaréis.

3. Hablad con regularidad de vuestras impresiones y progresos

Conversar de manera periódica acerca de cómo estáis viviendo ese reto de gestionar mejor el estrés ayuda a que sigáis implicados en ese proceso, y además permite corregir errores a tiempo.

4. Si los problemas no cesan, acudid a terapia de pareja

La terapia de pareja es un contexto en el que es posible intervenir en los problemas amorosos y de convivencia con apoyo profesional, algo que cambia totalmente la situación al disponer de una figura externa y objetiva, además de formada en técnicas de gestión emocional y buenos hábitos comunicativos y de expresión de los sentimientos.

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Avance Psicólogos

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Referencias bibliográficas:

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