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Un equipo de investigadores estadounidenses han realizado un estudio sobre el efecto del adoctrinamiento religioso durante la infancia, una etapa crucial en lo que respecta a la manera de pensar y la afirmación de la propia identidad que definirán luego a la persona adulta.

Religión y educación

La investigación estaba orientada a obtener evidencias sobre una posible apertura a cualquier tipo de creencias por parte de los niños y niñas que pasan más tiempo en instituciones educativas ligadas a la educación religiosa: es decir, si estos menores son más propensos a aceptar como válidos relatos místicos o fantásticos que no están relacionados directamente con las creencias cosmovisiones propias de su religión.

Para ello se seleccionaron menores de entre 5 y 6 años que fueron divididos en 4 grupos, según su grado de exposición a la educación religiosa:

1- Menores que acuden a un colegio público y que no asisten a catequesis.

2- Menores que acuden a un colegio público y que asisten a catequesis.

3- Menores que acuden a un colegio religioso y que no asisten a catequesis.

4- Menores que acuden a un colegio religioso y que asisten a catequesis.

A todos los niños y niñas de estos 4 grupos se les narraron tres historias. Una de ellas no contenía ningún elemento mágico y era realista, la segunda era una variante religiosa en la que se explicaba la realización de milagros, y la tercera era otra variante que contenía elementos fantásticos pero que no eran explicados por una intervención divina.

La gran mayoría de los menores del grupo 1 dieron por real al protagonista de la historia realista y mostraron una clara tendencia a considerar ficticios a los protagonistas de las otras dos variantes, la fantástica y la religiosa. En el resto de grupos, sin embargo, se mostró una tendencia a considerar como real la historia religiosa. La creencia en la historia fantástica, a pesar de ser relativamente baja en los cuatro grupos, aumentaba en proporción a la exposición a una educación religiosa, llegando a su tope máximo (el 48% de los menores del grupo) en aquellos niños y niñas que asistían a un colegio religioso y también a la parroquia. Lo mismo pasaba con la creencia en la historia religiosa, aunque su variabilidad entre los grupos 2, 3 y 4 era menor al estar ya cerca del 100% en el grupo 2.

¿Nos dejamos influenciar por las creencias religiosas?

La conclusión a la que parece llevar la investigación es que el adoctrinamiento vinculado a la religión repercute psicológicamente en los niños haciéndolos más crédulos ante cualquier suposición sin fundamento. Sin embargo, cabe destacar que el estudio se fundamenta en autoinforme, información aportada verbalmente por los menores. Por lo tanto, no se sabe hasta qué punto los niños interiorizan estas creencias y empiezan a percibir el mundo y a actuar en consecuencia. Sin embargo, la hipótesis de que un grado de aceptación verbalizado y consciente sobre todo tipo de creencias sin fundamento pueda repercutir subconscientemente en una visión del mundo inadecuada no es descabellada.

Actualmente existen algunas evidencias de que las personas con fuertes creencias religiosas o paranormales también son propensos a cometer sesgos cognitivos, como confundir metáforas con la realidad o creer que todo proceso es intencional y lleva a un objetivo, aunque no sea llevado a cabo por un agente (que un árbol pierda hojas, por ejemplo).