Canales de percepción: tipos, características y funcionamiento

Una clasificación de los canales de percepción del cuerpo humano.

Samuel Antonio Sánchez Amador

Samuel Antonio Sánchez Amador

Canales de percepción

La percepción es un proceso realizado por todos los seres humanos. Por definición, se trata de un mecanismo cerebral donde, mediante a una serie de asociaciones de diferentes estímulos, el encéfalo interpreta una realidad interna sobre lo que está sucediendo en el entorno. Básicamente, la percepción se podría definir como el evento fisiológico de la sensación.

Todo ser vivo se relaciona con el medio ambiente, pues una de las condiciones indispensables que debe cumplir la vida en sí misma es la capacidad del organismo para comunicarse con lo externo, así como la nutrición y la reproducción. No todos los entes vivos se relacionan de la misma forma con el ambiente, pero sí que debe existir cierto grado de percepción de lo ajeno para que la vida sea considerada como tal.

Por ejemplo, algunas bacterias poseen en su interior unas estructuras conocidas como magnetosomas, que, en base a su alineamiento, permiten a los microorganismos orientarse magnéticamente en una columna de agua. Fenómenos tan fascinantes como este nos hacen plantearnos muchas preguntas: ¿Tienen los organismos evolutivamente simples “sentidos”? ¿Cuáles son los canales de percepción que caracterizan a los seres humanos? ¿Tenemos realmente 5 sentidos? Si te atacan las dudas, no te preocupes, pues hoy abordamos todas estas temáticas y más.

¿Qué son los canales de percepción?

Los canales de percepción humana o sentidos son el mecanismo fisiológico de la sensación, es decir, la recepción de estímulos (externos e internos) mediante los órganos sensoriales. El proceso de percepción ocurre en base a 3 pilares, que se pueden resumir en la siguientes lista:

  • Factores biológicos: estímulos externos captados por los 5 sentidos, que serán explorados en las siguientes líneas.
  • Factores psicológicos: se refiere al conjunto de procesos neuronales que realiza el cerebro, es decir, la imagen que se crea a partir de los estímulos, asociándose con las experiencias anteriores para poder reconocerlos o aprenderlos.
  • Experiencia: en base a la exposición a cierto estímulo, los seres humanos reaccionamos y comprendemos de forma diferente lo que nos rodea.

Cabe destacar que, aunque la experiencia sea un factor intrínsecamente subjetivo, el resto de ellos también pueden diferenciarse, aunque sigan el mismo proceso en todos los seres humanos. Por ejemplo, estudios han demostrado una y otra vez que las personas completamente ciegas tratan de”compensar” su condición desarrollando mecanismos auditivos de una finura excepcional. Aunque el proceso biológico sea el mismo, su desarrollo varía en base a las necesidades individuales.

Tipos de canales de percepción en humanos

Vamos a contarte, de forma somera, en qué consisten los 5 sentidos. De todas formas, no nos demoramos demasiado, pues vemos de especial interés registrar otros canales de recepción que no se exploran usualmente en el ser humano. Vamos a ello.

1. Vista

A nivel biológico, el sentido de la vista se considera uno de los más importantes en el ser humano. El órgano que se encarga de recibir los estímulos externos y enviárselos al cerebro son, esta ocasión, los ojos. Cuando la luz pasa por la córnea y el cristalino del globo ocular (a través de la pupila), se forma una imagen invertida y real en la retina.

Este estímulo en forma de imagen es llevado por el nervio óptico a la corteza cerebral, donde se produce la interpretación del mensaje a nivel psíquico-químico. Los ojos tienen aproximadamente 125 millones de bastones que nos ayudan a ver las formas y 7 millones de conos que diferencian los colores, pero no mucho menos somos los seres vivos con el sentido de la vista más desarrollado.

2. Oído

El sentido del oído nos permite captar los sonidos que se producen en el ambiente, una capacidad fundamental para ubicarnos en el entorno tridimensional y actuar en base a lo que nos rodea. El oído recoge los sucesos del entorno mediante vibraciones del medio, que oscilan entre los 20 y 20.000 hercios.

Además de la audición, el aparato auditivo juega muchos más papeles esenciales en el mantenimiento de la integridad fisiológica humana. Por ejemplo, el sistema vestibular situado en el oído interno es el encargado de coordinar el equilibrio. El vértigo, mareo y facilidad para tener accidentes son signos clínicos que caracterizan a las personas con un sistema vestibular dañado.

3. Gusto

El gusto nos permite identificar los sabores de los alimentos que vamos a ingerir. El órgano principal involucrado en este canal de percepción es la lengua, la cual está cubierta de papilas gustativas que contienen los receptores sensoriales necesarios para formar el concepto de “sabor” (los botones gustativos).

Como curiosidad, cabe destacar que el ampliamente citado “mapa de la lengua” reporta muy poca información a nivel fisiológico y anatómico. En realidad, aunque existan ciertas diferencias en lo que a concentraciones de receptores del gusto se refiere en distintas partes de este órgano, las variaciones se han concebido como insignificantes. El proceso de saborear es muchísimo más complejo de lo que se creía antiguamente.

4. Tacto

Es la percepción de la presión, generalmente la piel. El sentido del tacto es esencial para la supervivencia, pues nos permite interpretar cuándo estamos en peligro en base a una serie de receptores especializados en la percepción de diversas características ambientales. Ahondamos un poco más en este concepto en las siguientes líneas.

5. Olfato

El olfato es el sentido encargado de procesar y detectar olores, en base a partículas en suspensión presentes en el medio ambiente (es de naturaleza química, al igual que el gusto). A través del aire inspirado, estas moléculas entran en contacto con el epitelio olfatorio de la cavidad nasal que, tras una serie de conexiones, envía los mensajes a los bulbos olfatorios. Estos son los encargados de tratar, codificar y dirigir la información a otras zonas del cerebro.

Es interesante conocer que el ser humano puede detectar unos 10.000 olores distintos y que, a nivel culinario, el sentido del olfato se considera como uno accesorio al gusto. ¿Nunca te has preguntado por qué las comidas no nos saben a nada cuando estamos resfriados? Durante este cuadro clínico, los receptores olfativos quedan aislados por la mucosidad nasal y, por ello, perdemos un porcentaje muy elevado de información a la hora de interpretar a nivel cerebral lo que estamos comiendo.

Otros “sentidos” en humanos

Quedan más sentidos por descubrir, aunque no se relacionen de forma directa a los 5 bloques principales que te hemos mostrado. Algunos de ellos se asocian al tacto, mientras que otros reportan información interna que no se vincula a ninguno de los previamente citados de forma directa. En esta lista, te presentamos algunos de ellos:

  • Termorrecepción: engloba la percepción del calor y de su ausencia. Los termorreceptores de la piel son completamente diferentes a los que identifican el equilibrio térmico de nuestro organismo interno.
  • Nocicepción: percepción del dolor. No todos los receptores del dolor se encuentran en la piel, pues también los hay en articulaciones, huesos y vísceras.
  • Propiocepción: la percepción de nuestras propias partes del cuerpo y su localización en un espacio tridimensional.
  • Equilibriocepción: percepción y mantenimiento del equilibrio.

Podría pensarse que la termorrecepción y la nocicepción son eventos completamente ligados al sentido del tacto, pero esto no es siempre así. De forma intrínseca, el “tacto” engloba a todo aquello que podemos sentir a través de la piel, pero resulta que el calor, frío y dolor también se pueden percibir en otras zonas del cuerpo internalizadas que poco tienen que ver con la dermis y epidermis.

Un ejemplo de ello son los nociceptores viscerales: la mayoría de ellos son fibras amielínicas de alto umbral o inespecíficas, pero registran los daños percibidos en los órganos de nuestro cuerpo. En este caso, se recibe información de lo interno y, por tanto, resulta descabellado ligar tal evento al tacto.

Algo similar ocurre con la equilibriocepción. Sí, el sistema del equilibrio se encuentra en el oído, pero no se encuentra ligado de forma explícita y directa a la audición en sí misma. Una persona sorda puede tener un correcto sentido del equilibrio, si bien es más difícil mantener la postura y evitar caídas cuando falta una cantidad tan grande de información como la recogida por el oído.

Resumen

Como has podido comprobar, la clasificación típica de los canales de percepción hace aguas en muchos frentes, por muy útil que resulte a nivel educacional y divulgativo. Por ejemplo, el mapa de la lengua se ha refutado en múltiples ocasiones, pues dividir este órgano en secciones gustativas circunscritas y claramente delimitadas es, en gran medida, una falta a la verdad.

Por otro lado, los seres humanos “sentimos” mucho más de lo que se puede englobar en la vista, oído, gusto, tacto y olfato. La percepción de nuestro propio cuerpo, el equilibrio de nuestro sistema locomotor, el dolor internalizado y la percepción del calor interno son eventos fisiológicos que no se pueden explicar del todo con los sentidos clásicos. Estos dilemas ponen en evidencia que, cuanto más sabemos de nuestro cuerpo, más nos queda por conocer sobre él.

Referencias bibliográficas:

  • El sentido de la vista, oftalvist. Recogido a 6 de marzo en https://www.oftalvist.es/blog/sentido-de-la-vista/
  • El sentido del gusto, EDUMEDIA. Recogido a 6 de marzo en https://www.edumedia-sciences.com/es/media/478-el-sentido-del-gusto#:~:text=El%20gusto%20es%20el%20sentido,del%20sabor%20es%20la%20lengua.&text=Tambi%C3%A9n%20se%20ilustra%20la%20transmisi%C3%B3n,trav%C3%A9s%20de%20las%20fibras%20nerviosas.
  • Funcionamiento del oído, RDR. Recogido a 6 de marzo en https://www.rdr.com.mx/funcionamiento-del-oido/#:~:text=El%20sentido%20del%20o%C3%ADdo%20nos,movernos%2C%20no%20perdamos%20el%20equilibrio.
  • La percepción como medio de desarrollo del individuo. (Factores fundamentales.), UP. Universidad de Palermo. Recogido a 6 de marzo en https://fido.palermo.edu/servicios_dyc/proyectograduacion/detalle_proyecto.php?id_proyecto=1126#:~:text=La%20percepci%C3%B3n%20es%20un%20proceso,que%20ocurre%20en%20su%20entorno.&text=El%20ser%20humano%20se%20distingue,por%20su%20capacidad%20de%20razonar.

Graduado en Biología por la Universidad de Alcalá de Henares (2018). Máster en Zoología en la Universidad Complutense de Madrid (2019). Durante su carrera estudiantil, se especializó en comportamiento animal, evolución, parasitología y adaptaciones morfológicas animales al medio. En su estancia en el Máster profundizó en mecanismos evolutivos y comportamientos. También formó parte de un equipo del Museo Nacional de Ciencias Naturales durante dos años, donde realizó investigaciones de índole evolutiva. Aquí adquirió extensos conocimientos sobre genética, heredabilidad y otras cuestiones relacionadas con el ADN. A día de hoy, se dedica a tiempo completo a la divulgación científica, realizando artículos de evolución animal y psicología y medicina humana.

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