El estado de coma es uno de los conceptos más horribles que un ser humano puede imaginar, quizá solamente superado por la propia muerte. La idea de que un ser humano no pueda moverse aunque quiera, que no sea capaz de comunicarse aunque lo intente con todas sus fuerzas y que, en resumen, el cuerpo se convierta en una cárcel, es uno de los eventos más traumáticos y desagradables que una persona consciente puede imaginar.

Pero, realmente, ¿Se siente así una persona comatosa? Para dar una respuesta correcta, debemos acudir a la ciencia y la investigación. La incidencia anual del coma en ciertas regiones es de 8,5 pacientes por cada 100.000 habitantes al año, y la edad media de presentación suele ser a los 41 años de edad. Curiosamente, hasta el 60% de los casos de coma se deben a accidentes de tráfico, mientras que una caída grave es responsable de hasta el 30% de los eventos de coma.

Por desgracia, el pronóstico es peor cuanto más tiempo pasa el paciente en coma, y en algunos grupos muestrales más de la mitad de los casos terminan en muerte. De todas formas, más allá de datos y estadísticas, recuperamos una idea interesantísima que no suele ser explorada en los medios divulgativos: ¿cómo es estar en coma? Aquí tratamos de darte la respuesta, de la forma más objetiva e informal posible.

¿Qué es el coma?

El coma se define como un estado prolongado de inconsciencia, durante el cual el paciente no puede despertarse, falla a la hora de responder a estímulos básicos (luz, dolor, sonido), no presenta un ciclo de sueño-vigilia normal y es incapaz de iniciar o llevar a cabo acciones voluntarias. El proceso comatoso puede estar iniciado por un fallo en el sistema nervioso central o, en su defecto, reflejar un proceso metabólico a nivel de sistemas. De todas formas, todos los agentes etiológicos desembocan en un punto común: el fallo cerebral.

Este perjuicio puede estar provocado por una disfuncionalidad neuronal, ya sea por un proceso estructural o por uno no estructural que afecta de alguna forma al sistema nervioso central (SNC). Además, diversos agentes etiológicos de índole infecciosa o metabólica también pueden afectar al cerebro y desembocar en un estado comatoso. Algunos de ellos son la hipoglucemia, hiperglicemia, ingesta excesiva de alcohol, consumo descontrolado de fármacos y uso de drogas ilegales.

La fisiopatología aceptada en todo el mundo sobre el estado de coma es que, en él, el cerebro recibe un suministro limitado de glucosa y/o oxígeno. Por ejemplo, algo tan simple como 15 segundos de colapso circulatorio desemboca en un desmayo y pérdida de conciencia. Si la falta de nutrientes y oxígeno continúa, se produce un daño a nivel neuronal y el estado mental alterado del paciente se prolonga en el tiempo. Además, también es posible que la destrucción neuronal se produzca de forma directa en el tejido encefálico, por ejemplo, por una hemorragia o contusión internas que dañen su estructura celular.

También es esencial destacar que otra fuente de disfuncionalidad cerebral puede ser el aumento de la presión intracraneal. Este evento imposibilita una correcta perfusión entre el cerebro y el resto del cuerpo y, por tanto, se evita el correcto intercambio de sustancias y funcionamiento neuronal. Al fin y al cabo, todo consiste en un fallo a nivel cerebral que impide el pensamiento y realización de tareas de forma normal.

Cómo se siente una persona que está en coma: lo que dice la ciencia

Para que la ciencia pueda entender cómo se siente un paciente comatoso, es necesario monitorizar una serie de parámetros esenciales. Por ejemplo, el metabolismo de la masa gris en los pacientes con un coma de origen hipóxico es el 50-70% del normal: no es nulo, pero sí que disminuye significativamente.

Si el metabolismo cerebral general despiertos es de un 100%, en un estado de sueño profundo disminuye a un 60% y en un coma a un 50%, valor ligeramente mayor que el de un paciente bajo anestesia general (40%). De todas formas, muchos estudios han demostrado que el nivel de consciencia se correlaciona pobremente con el metabolismo del cerebro, así que parece que este parámetro no va a darnos la respuesta.

A un paciente en coma se le pueden cuantificar las respuestas cerebrales mediante diversas técnicas sofisticadas, a pesar de que no pueda hablar. Por ejemplo, el artículo científico Semantic processing in a coma patient (2005) trata de explorar las respuestas eléctricas del cerebro en un paciente comatoso en el día 6 y 22 de su estado. Curiosamente, existió una diferencia significativa en la reacción cerebral entre la emisión de palabras desconocidas y conocidas por parte del paciente. Esto podría evidenciar que las personas comatosas tienen cierto conocimiento semántico.

Por otro lado, el artículo publicado en el año 2019 Hidden brain activity revealed in people with coma logra descifrar, mediante técnicas de electroencefalografía, la actividad eléctrica del cerebro de 104 pacientes en estado comatoso o similar a la hora de procesar una instrucción. Cuando se les pidió a los individuos que movieran una mano, el 15% de ellos mostraron patrones neurológicos similares a los de las personas sanas ante el mismo comando. El pronóstico de los que no mostraban esta actividad cerebral fue peor a largo plazo.

Tras todos estos datos, no nos queda más que pensar que “algo hay” en una persona en coma. El cerebro está bajo mínimos, pero dependiendo de la gravedad de la lesión y del estado fisiológico general del paciente, parece que algunos pueden responder mejor que otros ante ciertos estímulos extrínsecos. De todas formas, está claro que el nivel de respuesta en este cuadro clínico es mínimo, pues es imposible despertar a una persona en coma con palabras o estímulos sencillos.

Lo que dicen los pacientes

A pesar del pobre pronóstico en muchos casos, existen miles de ejemplos de personas que han podido salir del coma con la capacidad de comunicarse. Por ello, no hace falta quedarnos únicamente en el terreno conjetural: a diferencia de la muerte, aquí hay gente que ha vuelto para contarnos cómo se siente.

El periódico The morning bulletin recoge, por ejemplo, el testimonio de una mujer que sufrió un accidente automovilístico en el año 2011 y fue puesta en coma de forma voluntaria por los profesionales médicos, con la finalidad de intentar salvar su vida.

Esta persona describe el coma como un evento borroso y difuso, donde la mente no forma pensamientos ni sueños concretos, pero ella era capaz de percibir el dolor y formar una especie de memorias que su cerebro inventaba para tratar de encontrar sentido a todo lo que estaba sucediendo a su alrededor. Por ejemplo, esta paciente era capaz de reconocer la voz de su marido en la habitación, aunque no entendía lo que decía.

También describe que creía estar siendo violada en su estado transitorio, pues era capaz de sentir el dolor en la zona anal y vaginal, cuando realmente esa difusa memoria correspondía a los procesos quirúrgicos que estaban teniendo lugar en su cuerpo para salvar su vida. Era capaz de notar los cambios de temperatura de forma somera cuando se le cambiaba de habitación y, en ocasiones, tenía pesadillas. Todo se entremezclaba en una sensación de realidad-vigilia-sueño y momentos difusos.

Resumen

Sin duda, los testimonios de algunas personas que han sobrevivido a un coma son, cuanto menos, sobrecogedores. Hasta para los que estamos acostumbrados a informar sobre la parte más desagradable de la fisiología humana nos impactan este tipo de situaciones, pues que un ser humano sea capaz de percibirse a sí mismo de un modo u otro en un estado comatoso es un golpe a nivel empático. De todas formas, la racionalidad debe abrirse paso sobre la anécdota: este es un caso concreto e inducido, así que no se puede generalizar.

Algunas personas son capaces de colocar alguna memoria o percepción difusa durante un coma, mientras que otras no. Por ello, a la pregunta de cómo es estar en coma, solo podemos dar una respuesta: depende de cada caso. Desde la pesadilla a la ausencia total de reconocimiento hay un gran espectro, que solo puede ser descrito y percibido por el propio paciente si consigue salir de su estado transitorio de falta de consciencia.

Referencias bibliográficas:

  • How does coma feel like, Harbor Light Hospice. Recogido a 18 de marzo en https://www.harborlighthospice.com/blog/what-does-a-coma-feel-like/#:~:text=A%20coma%20is%20similar%20to,or%20communicate%20in%20any%20way.
  • Huff, J. S., & Tadi, P. (2017). Coma.
  • Kotchoubey, B., Daltrozzo, J., Wioland, N., Mutschler, V., Lutun, P., Birbaumer, N., & Jaeger, A. (2005). Semantic processing in a coma patient. Grand Rounds, 5: pp. 37 - 41.
  • Tong, F., & Pratte, M. S. (2012). Decoding patterns of human brain activity. Annual review of psychology, 63: pp. 483 - 509.
  • What it feels like to be in coma, the bulletin. Recogido a 18 de marzo en https://www.themorningbulletin.com.au/news/what-its-really-like-to-spend-weeks-in-a-coma/3323711/#:~:text=Usually%2C%20comas%20are%20more%20like,of%20what's%20happening%20to%20you.