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¿Cómo funciona la anestesia local?

Un resumen acerca de cómo funciona la anestesia local, el modo en el que afecta al sistema nervioso.

Nahum Montagud Rubio

Nahum Montagud Rubio

Cómo funciona la anestesia local

En forma de sprays, geles, parches, inyectada… La anestesia local es un tipo de intervención que se puede hacer de múltiples maneras pero que en todas ellas implica entumecer una pequeña región para evitar sentir dolor.

Los anestésicos locales son usados tanto en el hogar, para tratar un dolor de garganta o molestias en las encías, como en las consultas de profesionales médicos, como por ejemplo en el dentista o en el dermatólogo.

El mecanismo de acción de los fármacos usados en estos procedimientos tienen la particularidad de que afectan sobre los nervios, algo que vamos a ver con mayor profundidad viendo cómo funciona la anestesia local de manera resumida.

¿Cómo funciona la anestesia local?

La anestesia local consiste en el uso de fármacos para entumecer temporalmente una pequeña parte del cuerpo. Este tipo de anestesia se aplica antes de realizar un procedimiento médico menor, como por ejemplo una biopsia de piel y, también, en la consulta del dentista para la extracción de un diente o aplicación de un empaste.

A diferencia de la anestesia general, la anestesia local no hace que el paciente se duerma, interviniendo en los nervios de la zona donde ha sido aplicada. Para entender cómo funciona primero debemos repasar cómo funciona el sistema nervioso en general.

Como ya sabemos, en el sistema nervioso encontramos unas células llamadas neuronas, las cuales tienen una membrana con muchos canales que permiten que los iones, moléculas cargadas eléctricamente, puedan pasar a través de ellos. Los iones que se ven implicados en la transmisión del impulso nervioso son principalmente tres: el sodio (Na+), el potasio (K+) y el cloro (Cl-).

Cuando un estímulo incide sobre una célula sensorial se produce una señal nerviosa. Esta señal puede experimentarse de diferentes maneras como, por ejemplo, en forma de temperatura, de presión o, relacionado con el tema de hoy, el dolor.

Para que un impulso nervioso sea generado es necesario que se alcance el umbral de activación eléctrica de la neurona y, en caso de se alcance, dará lugar a un proceso llamado despolarización.

Cuando la neurona está en reposo, su exterior es positivo y su interior es negativo. Esto cambia cuando se recibe un estímulo lo suficientemente intenso, algo que hace que los canales de la membrana se abran, introduciéndose Na+ a la célula nerviosa y haciendo que salga K+, en un ratio de 3 a 2. De esta manera, el interior de la neurona se vuelve más positivo, permitiendo que se dé el potencial de acción y así se transmita el impulso nervioso.

Funcionamieto de la anestesia local

Habiendo entendido esto, ¿qué tiene que ver con cómo funciona la anestesia local? La verdad es que mucho, puesto que el mecanismo de acción de los fármacos anestésicos locales afectan directamente sobre la capacidad de las neuronas de la zona intervenida a emitir un impulso. La anestesia local bloquea los canales de Na+ de la membrana neuronal, impidiendo que este ión pueda entrar en la neurona y convertir su interior en positivo. Como el interior permanece negativo, no se puede producir la despolarización.

La anestesia local previene la despolarización de la neurona, lo cual hace que la zona que se encuentre bajo los efectos de esta intervención no pueda transmitir señales suficientes y, por eso, no se nota dolor en la región.

Propiedades de estos fármacos

Hay variedad de anestésicos locales y, por lo tanto, sus propiedades varían, aunque todos ellos tienen en común ser ligeramente alcalinos. Debido a esto, estos fármacos no funcionan demasiado bien en entornos acídicos como por ejemplo una inflamación o una infección, motivo por el cual no se recurre a ellos en estas condiciones médicas.

Químicamente, los anestésicos locales son moléculas constituidas por un anillo lipofílico aromático unido a un grupo hidrofílico mediante un enlace intermedio que puede ser de tipo éster o amida. Es justo el tipo de enlace que se pueda encontrar en el anestésico lo que hace que el mismo reciba un nombre u otro, además de influir en la forma en cómo el organismo metaboliza la sustancia.

Los anestésicos de tipo amida se metabolizan en el hígado, mientras que los de tipo éster son metabolizados por pseudocolinesterasas en la sangre. Los anestésicos ésteres, una vez son metabolizados, dan como metabolito ácido paraaminobenzoico el cual puede provocar alergia en algunas personas.

Por regla general, se puede saber si un anestésico local es del grupo éster o del grupo amida fijándonos en su nombre. En el caso de los amidas, en su nombre hay otra “i” a parte del que forma el sufijo -caína, como por ejemplo lidocaína, mepivacaína, prilocaína o ropivacaína, mientras que en los ésteres solo hay la “i” de -caína, como podemos ver en cloroprocaína, procaína, cocaína y benzocaína.

Tipos de anestesia local

Existen dos tipos principales de anestésicos locales en función de cómo sean aplicados.

Anestésicos tópicos

Los anestésicos tópicos son aplicados directamente sobre la piel o las mucosas, como el interior de la boca, la nariz y la garganta. También pueden aplicarse en la superficie del ojo. Los anestésicos tópicos se comercializan y aplican de múltiples maneras:

  • Líquidos
  • Cremas
  • Geles
  • Sprays
  • Parches

En algunos casos, el médico puede usar una combinación de anestésicos locales para tener un efecto más duradero a largo plazo.

Entre los ejemplos de procedimientos en los que se usa anestesia local tópica encontramos:

  • Aplicar o quitar puntos
  • Pinchar con una aguja
  • Inserción intravenosa
  • Inserción de catéter
  • Tratamientos láser
  • Cirugía para las cataratas
  • Endoscopia

La mayoría de los anestésicos locales que encontramos en una farmacia son tópicos, compuestos de benzocaína en muchos casos, y se utilizan para manejar el dolor de:

  • Dientes, encías o úlceras de boca
  • Heridas abiertas
  • Dolor de garganta
  • Quemaduras leves
  • Erupción por hiedra venenosa
  • Picaduras de bichos
  • Hemorroides

Anestésicos inyectados

Los anestésicos locales pueden ser administrados por medio de inyecciones. Este tipo de anestésicos suelen ser usados para procedimientos menores en los que es necesario entumecer la zona de intervención más que para el manejo del dolor. Entre los procedimientos donde se inyecta anestesia local encontramos:

  • Intervención dental, como en el tratamiento de canal raíz.
  • Biopsia de piel
  • Eliminación de un crecimiento debajo de la piel
  • Eliminación de lunares o verrugas profundas
  • Inserción de marcapasos
  • Tests diagnósticos como punción lumbar o biopsia de médula ósea

El tipo de anestesia que se requiera para el caso en concreto variará en función de las particularidades del procedimiento y de las propias características del paciente. Por ejemplo, en el caso de la cirugía de cataratas, este tipo de intervención se puede hacer tanto con anestesia tópica como inyectada. El médico determinará cuál es el mejor tipo de anestesia a aplicar en función de los siguientes factores.

  • La duración del procedimiento
  • El tamaño y ubicación del área que se requiere entumecer
  • Si hay una condición de salud subyacente que pueda afectar al procedimiento
  • Medicación que tome el paciente

¿Cómo es administrada?

El paciente no tiene que hacer mucho mientras se prepara para administrarle la anestesia local; no obstante, es necesario que informe al médico o al anestesista de cualquier inconveniente que pudiera afectar tanto a la efectividad del anestésico local como la posibilidad de presentar efectos secundarios. La información que el médico debería conocer del paciente antes de aplicarle anestesia local es:

  • Si hay alguna herida abierta cerca del área afectada
  • Si toma algún tipo de medicación, especialmente anticoagulantes
  • Si sufre un trastorno hemorrágico, como hemofilia o enfermedad de Von Willebrand

El paciente recibirá la anestesia local poco antes de iniciarse el procedimiento, dándole tiempo suficiente al anestésico para que empiece a surtir efecto y realizar la intervención mientras dure el entumecimiento.

Lo más probable es que la operación dure unos pocos minutos en la cual el paciente no debería notar ningún dolor, aunque sí puede que note ciertas sensaciones de presión en la zona intervenida. En caso de que note dolor, será necesario aplicar una mayor dosis del anestésico local.

La anestesia local suele aplicarse durante una hora, pero el paciente notará un ligero entumecimiento durante unas cuantas horas más. A medida que se van desvaneciendo sus efectos, puede que el paciente note un hormigueo y espasmos. Es conveniente que el paciente vaya con cuidado con el área entumecida, puesto que como no se nota tanto hay más probabilidad de sufrir una lesión sin darse cuenta.

Efectos secundarios de la anestesia local

Generalmente, los anestésicos locales son seguros y no causan efectos secundarios, a excepción del cosquilleo y los pequeños espasmos que se puedan notar en el área entumecida tras la intervención. No obstante, en caso de que se haya administrado una dosis mayor de la normal, la inyección se haya hecho sobre una vena en vez de un tejido o que, simplemente, el paciente sea más sensible que la media al anestésico, es probable que aparezcan los siguientes efectos secundarios:

  • Zumbido en los oídos
  • Mareo
  • Entumecimiento
  • Espasmos
  • Sabor metálico

En casos extremadamente raros en donde ha habido una administración de demasiada dosis de anestesia local se pueden dar los siguientes efectos:

  • Convulsiones
  • Baja presión sanguínea
  • Ritmo cardíaco enlentecido
  • Problemas para respirar

También es posible que haya una reacción alérgica al anestésico, aunque es una situación poco común y la investigación sugiere que solo el 1% de la población general presentaría alergia a los anestésicos locales.

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Graduado en Psicología con mención en Psicología Clínica por la Universidad de Barcelona. Postgrado de Actualización de Psicopatología Clínica en la UB.

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