Desde hace unas semanas, cierto virus que muchos pensábamos que no iba a ser para tanto ha acabado dándonos una “grata” sorpresa invitándonos a quedarnos en casa. No por pereza ni tampoco porque no haya hecho buen día, sino porque resulta que la calle es, ahora mismo, potencialmente contagiosa.

Dado lo alarmante de la situación en la que nos encontramos, no resulta sorprendente que la gente se esté preguntando sobre los síntomas, la incidencia, la progresión de contagios, período de incubación y eliminación y demás factores del virus del COVID-19.

Estas preguntas tienen su propio campo de estudio. La epidemiología es la ciencia biomédica que se encarga de estudiar la distribución, frecuencia y condicionantes para la aparición y la progresión de una enfermedad, y a continuación vamos a ver más en profundidad de qué se trata.

¿Qué es la epidemiología?

La epidemiología, (del griego “epi”, “sobre; “demos”, “pueblo”; y “logos”, “ciencia”) es el estudio de la aparición y distribución de sucesos, estados y procesos relacionados con la salud en la población. Es decir, se trata de la ciencia médica que estudia las enfermedades y su evolución en el conjunto de la población. Los epidemiólogos estudian la distribución, frecuencia y factores que influyen y determinan la progresión de las enfermedades en un conjunto de personas.

La posición que ocupa la epidemiología en las ciencias biomédicas es muy importante, dado que sirve de puente entre las ciencias de la salud y las ciencias sociales. Integra métodos y principios tanto biomédicos como sociales para estudiar la salud, controlar las enfermedades en la población y estudiar sus efectos socioeconómicos y biomédicos.

Aunque en su origen la epidemiología surgió para estudiar las epidemias de enfermedades infecciosas, como fueron el cólera, la gripe española o la peste, hoy en día también se incluyen enfermedades no necesariamente debidas a bacterias y virus, como podrían ser el cáncer de pulmón a causa del tabaquismo, las adicciones, además de la aparición de trastornos mentales como el bipolar, la anorexia nerviosa o la depresión, entre otros.

¿Qué se tiene en cuenta al estudiar las enfermedades?

Los epidemiólogos, a la hora de estudiar una enfermedad, ya sea causada por un agente patógeno vivo como puede ser una bacteria o por hábitos en la población, como el sedentarismo y el tabaquismo, tienen en cuenta una serie de patrones de la condición médica o psiquiátrica a estudiar:

1. Tiempo

Con tiempo se hace referencia a cuándo surge, especialmente si se trata de una enfermedad con posible causa contagiosa, pudiendo tener sus puntos más álgidos una determinada época del año.

2. Lugar

Es el lugar físico, como una ciudad, un país, las características de la zona en donde han habido más casos

3. Personas

Con personas se hace referencia a aquellas que son más propensas a manifestar una determinada condición biomédica, es decir, el grupo de riesgo.

Normalmente, en las enfermedades contagiosas, los grupos que más riesgo presentan son los recién nacidos y los ancianos.

Metodología epidemiológica

La metodología epidemiológica se vale del método científico observacional porque esta disciplina, para aumentar su conocimiento, tiene que valerse de casos reales, ocurridos en la población. Es decir, mira cuántos casos nuevos de la enfermedad hay, qué características individuales hacen que esos casos hayan manifestado la enfermedad, qué ha hecho que en otro lugar no haya habido tanta incidencia…

El método epidemiológico se vale de técnicas, fundamentalmente, cuantitativas. Los estudios epidemiológicos no alteran ni manipulan los factores que actúan sobre las personas, a diferencia de un experimento de laboratorio, en el que sí se controlan las características de la persona, el tipo de estímulos o factores ambientales a los que está sometida, entre otros.

Objetivos

La epidemiología es un área de las ciencias biomédicas fundamental, dado que permite conocer el desarrollo de las condiciones médicas, sean o no causadas por agentes infecciosos. Esta disciplina tiene los siguientes objetivos.

1. Establecer la magnitud de la enfermedad

Pretende medir qué sucede en la población, cuáles son los índices de mortalidad, incidencia y prevalencia de las enfermedades, además de la prevalencia de los factores de riesgo.

Todo ello sirve para conocer las características concretas sobre la salud o la enfermedad en una población, además de poder monitorizar en el tiempo de qué manera se están dando cambios en esas características.

Por ejemplo, la epidemiología estudiaría por qué en una determinada región hay más mortalidad que en otra, qué factores genéticos y ambientales hacen que una población sea más vulnerable o qué hábitos alimenticios o que impliquen riesgo explicarían la incidencia de la condición médica.

2. Identificar los determinantes de la enfermedad

Como ya vimos, desde sus inicios, la epidemiología ha tratado descubrir el porqué de la aparición de un determinado estado de salud y qué causas inciden sobre el proceso patológico.

En esencia, se encarga de identificar factores que impliquen riesgo a la hora de poder manifestar una enfermedad médica o un trastorno psicológico.

3. Completar cuadros clínicos

En la medicina clínica, la epidemiología tiene una aplicación muy útil, dado que permite especificar, por medio de criterios epidemiológicos y estadísticos, qué está padeciendo el paciente.

Un ejemplo de ello fue el caso de las intoxicaciones por aceite de colza. Por medio de la investigación epidemiológica, fue posible descubrir que la enfermedad que manifestaban miles de personas era producida por haber consumido ese aceite en concreto.

4. Detectar nuevas enfermedades

La aparición de casos nuevos de una enfermedad que no se conocía se estudia por medio del método epidemiológico.

Este fue el caso del VIH/SIDA. Se descubrió a pacientes que manifestaban una rara neumonía, que sólo afectaba a personas quienes tenían síntomas de inmunodepresión.

5. Evaluar la eficacia de la intervención sanitaria

La epidemiología se aplica para conocer la eficacia de cualquier tipo de intervención sanitaria, ya sea de prevención como de tratamiento.

6. Contribuir en la planificación sanitaria

Si bien las aplicaciones anteriores ya contribuyen a la planificación sanitaria, la epidemiología también se usa, de forma específica, para conocer las necesidades concretas de los servicios sanitarios, por ejemplo, diseñando planes de salud.

Además, también se usa para la evaluación de resultados tras políticas de intervención sanitaria, analizando los objetivos marcados en los planes anteriores.

7. Contribuir en la formación

La epidemiología no únicamente pretende averiguar cómo se da una enfermedad, cuál es su prevención, qué población es de riesgo y otros aspectos directamente relacionados con la condición biomédica.

También pretende formar a los profesionales sanitarios para que, en caso de que la enfermedad aparezca, sepan, consultando la literatura biomédica y conociendo los síntomas de una condición sanitaria en cuestión, qué deben hacer y cómo prepararse.

Algunos términos fundamentales

Dentro del lenguaje de la epidemiología se recogen algunos términos que tienen un significado específico cuando se habla de procesos patológicos. A continuación veremos más a fondo algunos de ellos.

1. Epidemia

Una enfermedad es considerada una epidemia cuando hay un número muy alto de personas que presentan esta condición médica de forma simultánea.

2. Pandemia

Una pandemia es una epidemia de grandes proporciones, que se disemina ampliamente, llegando a estar presente en todo el mundo. Un ejemplo de ello es el caso del COVID-19 en marzo del 2020.

3. Enfermedad endémica

Una enfermedad endémica es aquella que se presenta con mayor número en una determinada población, aunque no necesariamente implica que se haya manifestado en todos los individuos.

Un ejemplo de enfermedad endémica es el caso de la talasemia, un tipo de anemia que se encuentra en muchos países mediterráneos, encontrándose más casos en el sur de España e Italia.

4. Incidencia de una enfermedad

Este término hace referencia al número de nuevos casos de una enfermedad individual en una población por un determinado período de tiempo.

5. Prevalencia

La prevalencia de una enfermedad viene dada por el número total de nuevos casos y los ya existentes detectados en una población concreta, durante también un determinado período de tiempo.

6. Brote

Un brote es entendido como la aparición de nuevos casos en una región específica, generalmente durante un breve período de tiempo.

Cuando se habla de brote se viene a indicar que se están dando más casos que anteriormente, aunque no necesariamente tenga por qué referirse a la aparición de una nueva enfermedad. Puede ser que esa misma enfermedad se diera anteriormente, pero de forma muy esporádica.

Acerca las enfermedades contagiosas

Para causar una enfermedad, un patógeno, como puede ser una bacteria o un virus, necesita encontrar un individuo en el que hospedarse. Allí, crece y se reproduce, afectando la salud del individuo y produciéndole los síntomas propios de la enfermedad.

Cabe decir que, aunque existen enfermedades que son mortales, en la mayoría de las enfermedades contagiosas, si el hospedador muere, también lo hace su inquilino, lo cual no le es beneficioso. Si tienen que matar al hospedador, estos organismos tienen, antes, que poder reproducirse y pasar a otro organismo, porque, de lo contrario, acabarán extinguiéndose.

Es por este motivo que la mayoría de los patógenos dependientes de hospedadores necesitan adaptarse y coexistir con el individuo en el que se hospedad. No se trata de una relación simbiótica, sino de parasitismo, dado que el individuo hospedador, aunque no muera, saldrá perjudicado.

El patógeno, cuando ya está bien adaptado en el individuo, toma lo que necesita para poder seguir viviendo y se sirve de las estructuras biológicas propias del hospedador para nutrirse o reproducirse, como sería el caso de los virus con las células durante la reproducción viral. Los daños que pueden causar estos patógenos son varios, yendo de simples síntomas temporales hasta infecciones crónicas que deben ser tratadas con urgencia e intensidad.

Referencias bibliográficas:

  • Hernández-Aguado, Ildefonso, Lumbreras, Blanca, & Jarrín, Inmaculada. (2006). La epidemiología en la salud pública del futuro. Revista Española de Salud Pública, 80(5), 469-474. Recuperado en 19 de marzo de 2020, de http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1135-57272006000500005&lng=es&tlng=es.
  • Fernández, E. (s. f.). ¿Para qué sirve la epidemiología? esteve.org. Recuperado de https://esteve.org/wp-content/uploads/2018/01/13113.pdf.