Un repaso a las características de estas molestas invasiones.

Nuestros pies son probablemente una de las partes de nuestro más importantes en nuestro día a día, y asimismo una de las más ignoradas. Y es que esta parte de nuestro organismo, además de estar fuertemente inervada y conectada con el resto del cuerpo, es la base sobre la que nuestro cuerpo se apoya para permanecer erguidos gracias a la acción de nuestros músculos. Gracias a ellos podemos andar y desplazarnos y tal y como lo hacemos, de manera bípeda.

Pero esta parte de nuestra anatomía puede padecer diversos tipos de problema, incluyendo la visita indeseada e infección por parte de otros seres. Este es el caso de la infección por hongos en los pies, de la cual veremos las principales características a lo largo de este artículo.

Los hongos en los pies

Las infecciones micóticas en los pies o presencia de hongos en los pies se producen cuando la piel o la uña de dicha parte de nuestra anatomía se ve invadida por algún tipo de hongo. Una invasión que genera una infección la cual a su vez va a provocar una sintomatología que puede ser bastante diversa en función de la especie y el lugar de la infección. Estas infecciones son producidas por hongos dermatofitos, que se alimentan de la queratina de nuestra piel y uñas.

Síntomas

Cuando tenemos hongos en los pies, estos se instalan y se desarrollan sobre diferentes partes de nuestra extremidad, generalmente entre los dedos, en las uñas o en la planta o talón. Los síntomas pueden variar, pero a nivel general nos vamos a encontrar con que quienes sufren de hongos en los pies suelen manifestar picores y ardores en la zona afectada, posibles manchas y lesiones, descamación de la piel e inflamación.

La presencia de mal olor puede ser también indicativo (aunque el mal olor de pies no equivale necesariamente a hongos). Cuando la parte afectada es la uña, pueden existir deformaciones, fragmentación o cambios de color (blanco, amarillo o oscurido). También pueden llegar a hacerse más gruesas o finas, y romperse o desprenderse con gran facilidad.

Entre las infecciones por hongos la de los pies es una de las más comunes, y entre los tipos de infección fúngica más comunes en dicha área podemos encontrar la onicomicosis en las uñas, el pie de atleta (generalmente en los dedos o entre ellos) o la paroniquia (en que la infección se da por lo general en la cutícula de la uña).

Causas: ¿cómo se transmiten?

Si bien no solemos ir descalzos por la naturaleza, lo cierto es que resulta relativamente fácil llegar a padecer la presencia de hongos en los pies. Son muchos los factores que pueden contribuir o facilitar este hecho, pero en general para que estos lleguen a crecer es necesario que se den una serie de condiciones que permitan que el hongo crezca y se expanda en la piel.

Una de las principales y más habituales es nuestro uso y elección de calzado. Los hongos crecen con facilidad en áreas húmedas y calientes, unas condiciones que pueden encontrarse en nuestros pies especialmente si los tenemos metidos en zapatos poco transpirables y estrechos. Asimismo, una vía de contagio muy típica es la de compartir material de higiene con una persona infectada o bien acudir descalzo a áreas compartidas que suelen estar húmedas, como duchas y piscinas.

Otro factor a tener en cuenta es que existen condiciones que contribuyen y facilitan que quienes la padecen puedan llegar a tener hongos en los pies. Ejemplos de ello lo encontramos en la diabetes (en la que además el sujeto deberá hacerse comprobaciones frecuentes para evitar problemas como el pie diabético), la hiperhidrosis o condiciones que disminuyan la capacidad del sistema inmune para combatir infecciones.

Vinculado a lo anterior también tenemos que tener en cuenta que los hongos son mucho más frecuentes en períodos de calor, y especialmente durante el verano, siendo este un periodo en que se reproducen con gran facilidad. Además también hay que tener en cuenta que existen profesiones de más riesgo para contraerlos, como por ejemplo los atletas y deportistas profesionales (el nombre de una las infecciones más conocidas, pie de atleta, no es mera casualidad) o aquellas profesiones en que se permanezca mucho tiempo de pie.

Tratamiento

Las infecciones fúngicas en los pies deberán tratarse diferencialmente en función de cada caso. En este sentido es necesario tener en cuenta posibles alteraciones que se dieran a la vez que dicha infección. Por ejemplo, personas con diabetes tendrán más probabilidades de tener hongos y problemas en los pies y deberán tener una vigilancia mayor en este sentido. Asimismo si la infección se extendiera también por la pierna deberá acudirse a un médico para verificar que no ocurra algo más grave

En general el tratamiento a emplear suelen ser fármacos antifúngicos e incluso antibióticos, a menudo en forma de crema tópica. También pueden emplearse tratamientos con láser. A pesar de ello también existen presentaciones orales para casos graves o cuando el hongo se produce en el área de la uña. En algunos de estos últimos casos, es posible incluso que pueda llegar a ser necesario retirar la uña.

El mantenimiento de una correcta higiene en el área de los pies es fundamental tanto a nivel de tratamiento como de prevención: hará falta lavarse de los pies con agua y jabón y aclararlos correctamente y sin dejar rastros de jabón. El uso de calzado y calcetines que permitan la transpiración dificultaran la infección y el crecimiento de los hongos. También es necesario evitar ir descalzo por terrenos húmedos como las piscinas o compartir elementos higiénicos como toallas debido a la facilidad que tienen el tipo de hongos que aparecen en los pies para el contagio.

Referencias bibliográficas:

  • Caballero Martínez, F.; Jurado Moreno, J. y López Rocha, A. (2005). Guía de buena práctica clínica en Infecciones fúngicas. Organización Médica Colegial de España. Ministerio de Sanidad y Consumo. España.