Durante el embarazo se dan todo tipo de cambios en el cuerpo de la mujer, entre ellos el incremento del volumen sanguíneo para satisfacer las necesidades en el desarrollo y nutrición del feto.

Es debido a este incremento que pueden producirse ciertas molestias típicas del embarazo, como desmayos, hemorroides, dolor de cabeza, cansancio generalizado y, también, palpitaciones y taquicardias.

A continuación vamos a hablar sobre la taquicardia durante el embarazo, qué es lo que la produce, cuándo suele aparecer y qué es lo que la produce.

¿Por qué aparece la taquicardia durante el embarazo?

Durante el embarazo el cuerpo de la mujer pasa por varios cambios. Además de un incremento de peso y un cambio en la silueta corporal, aumenta el volumen de sangre para nutrir eficientemente al feto, que se encuentra en plena formación y desarrollo.

Puede haber un aumento de hasta el 50% más de sangre, con lo cual, el corazón debe bombear con más fuerza para poder trabajar con esta cantidad extra de sangre. Como consecuencia de ello, es habitual que se den palpitaciones.

La taquicardia asociada al embarazo suele producirse ya a principios del embarazo, en el primer trimestre, siendo más acentuadas en el segundo y pudiendo haber picos de gran malestar entre las semanas 28 y la 32. El corazón tiene que trabajar cada vez más debido a que el feto se encuentra en constante desarrollo. A medida que el feto está más formado y es más grande, más esfuerzo tiene que hacer el corazón materno, aumentando así la frecuencia cardíaca.

Sumado a todo esto, a medida que el útero va creciendo, los órganos de la madre como los pulmones y el mismo corazón disponen de menos espacio. De hecho, estando encinta, el corazón de la madre se va desplazando un poco hacia la izquierda. Este desplazamiento es importante, puesto que puede alterar levemente el funcionamiento del órgano cardíaco, factor que puede agravar la taquicardia.

Factores que predisponen a la taquicardia

Como factores que pueden predisponer a la aparición de palpitaciones durante el embarazo tenemos el estrés, la ansiedad, los esfuerzos y llevar un estilo de vida poco apropiado. Todo ello puede hacer que la mujer sufra taquicardia durante el embarazo, aunque, claro está, son factores que también puede disparar las palpitaciones en personas que no estén embarazadas. No obstante, teniendo en cuenta los cambios físicos que presenta la mujer estando en estado la aparición de estos factores dispara todavía más la taquicardia.

Aunque las palpitaciones y la taquicardia son síntomas fisiológicos normales durante el embarazo, no se deben subestimar. Pueden ser indicativo de que el corazón tiene problemas, que bien podrían estar asociados a enfermedad cardiovascular. Si se producen con mucha frecuencia o aparecen de forma muy intensa puede ser una señal de alarma. Aunque la mayoría de las arritmias del embarazo son benignas se debe acudir al médico para descartar cualquier problema que ponga en peligro la vida de ambos.

Es habitual que las mujeres embarazadas, al tumbarse boca arriba, presenten taquicardia. Esta taquicardia se debe a la hipotensión supina, situación que se da cuando, al tumbarse, el útero comprime la vena cava, que es la encargada de llevar la sangre hacia el corazón. Así, el corazón tiene menos sangre para bombear, lo cual disminuye la presión arterial, aumenta la frecuencia cardíaca y genera sensación de malestar, normalmente taquicardia, mareos y palpitaciones.

Otros factores que pueden disparar la taquicardia durante el embarazo son, en realidad, factores que también pueden disparar taquicardias en personas que no estén en estado. Entre ellos encontramos haber realizado un deporte de alta intensidad (poco recomendable en el embarazo), haber tomado medicamentos cuyo efecto secundario son las palpitaciones, consumir alimentos y bebidas con metilxantinas (café, té, mate, chocolate...) y algunas alteraciones endocrinológicas como lo es el hipertiroidismo.

¿Qué se puede hacer?

Como decíamos, la taquicardia asociada al embarazo puede aparecer en cualquiera de los tres trimestres en los que se divide. Cada mujer y cada embarazo es diferente, con lo cual no tienen porqué presentar este síntoma ni todas ellas ni tampoco de forma constante. Las palpitaciones pueden aparecer cuando se hace un pequeño esfuerzo o, incluso, estando tumbada boca arriba. A veces, lo mejor que se puede hacer es intentar relajarse y respirar hondo hasta que se pasen.

Como medidas preventivas la principal es evitar engordar demasiado. Está claro que decir esto es más fácil que hacerlo, pero se debe hacer el esfuerzo. Ya sea por los atracones o porque se coma por estrés, es habitual que las mujeres embarazadas ganen unos kilos de más. Como decíamos, dado que el feto se encuentra en pleno desarrollo no se le debe privar de nada, no obstante, tampoco se debe abusar de la comida. Cuando se engorda se adquiere grasa visceral, la cual oprime los órganos y dificulta el trabajo del corazón.

Es por esto que es fundamental hacer caso a los consejos del médico y acudir a un nutricionista especializado en embarazos. Este profesional planteará una dieta en la que no falten nutrientes necesarios para el desarrollo del feto pero que tratará de evitar que la mujer engorde. Además, se recomienda practicar ejercicio moderado. Para evitar el efecto del estrés es ideal practicar técnicas de relajación, descansar lo suficiente, durmiendo de lado y tratar de llevar una vida tranquila lo mejor que se pueda.

Tratamiento

Como decíamos, acudir a un profesional durante el embarazo es fundamental para evitar que cualquier problema médico que aparezca vaya a peor. La taquicardia, aunque puede ser leve, si no se evalúa ni controla podría ser indicativa de un problema serio que requiera intervención. Algunas patologías cardíacas u hormonales, como el hipertiroidismo, podrían explicar la aparición de la taquicardia en la embarazada, y sería necesario recetar fármacos que disminuyan la frecuencia cardíaca.

Si la taquicardia está asociada a algún fármaco que se le haya prescrito a la embarazada, se intenta buscar un fármaco sustituto y ver si con su administración no se da este efecto secundario o sus efectos colaterales son menos graves. Sea lo que sea lo que lo pueda explicar, ya sea postural, farmacológico, hormonal o cardíaco, es muy importante visitar al obstetra de cabecera y cualquier otro profesional que pueda mejorar la calidad de vida de la embarazada durante el proceso.

Referencias bibliográficas:

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  • Adamson, D. L., & Nelson-Piercy, C. (2007). Managing palpitations and arrhythmias during pregnancy. Heart (British Cardiac Society), 93(12), 1630–1636. https://doi.org/10.1136/hrt.2006.098822
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  • Trappe, H.-J. (2008). Cardiac Arrhythmias In The Pregnant Woman And The Foetus. European Cardiology; 4(2):67–71