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Las 8 diferencias entre honestidad e integridad

Veamos cómo saber distinguir entre la integridad y la honestidad, dos conceptos parecidos.

Diferencias entre honestidad e integridad

La honestidad, entendida como decir la verdad, y la integridad definida como actuar de modo correcto según la moral, son términos que pueden vincularse, pero que no podemos utilizar como sinónimos.

Pese a las semejanzas que ambos conceptos pueden mostrar, diremos que la integridad es un concepto más general que se relaciona siempre con una connotación positiva y que se considera un rasgo de personalidad. En cambio, la honestidad se define como un estado, dependiendo más de la situación que vive el sujeto, pudiendo mostrar connotaciones positivas o negativas.

De este modo, la integridad o la moralidad puede englobar otros conceptos como el de honestidad. Diremos que una persona íntegra es honesta, aunque no todos los sujetos honestos serán íntegros.

En este artículo hablaremos de las diferencias entre la honestidad y la integridad y veremos cómo se definen estos dos términos, y cómo son los sujetos que muestran estas características.

¿Qué son la honestidad y la integridad?

La honestidad se define como un valor humano que consiste en actuar de manera sincera, expresar lo que uno piensa y, por tanto, no mentir ni tratar de ocultar información a otra persona. Podríamos decir que ser honesto comporta actuar de manera justa, actuar según conocemos la realidad. De este modo, se respeta y se expresa la relación verdadera entre lo que pensamos y lo que comunicamos. El sujeto actúa según sus creencias, sin ocultar nada.

Esta coherencia entre lo que pensamos y lo que comunicamos se vincula, depende, también de las normas sociales establecidas en el entorno que habita el sujeto. Es decir, nuestro comportamiento se considerará correcto en relación a las normas establecidas a nivel social.

Las personas honestas muestran un perfil característico, que ayuda a identificarlos respecto a otros sujetos que simulan, pero en realidad no lo son. Los sujetos honestos respetan la verdad de manera estricta, la verdad pasa por delante incluso de sus propios intereses, preferencias o deseos. Su modo de actuar hace que sean considerados individuos que respetan a los demás y a sí mismo, puesto que no engañan a otros sujetos y tampoco se engañan a ellos, actuando según sus creencias y pensamientos.

Aún así, aunque en todo momento expresan la verdad, sí que pueden mostrar intenciones de beneficio propio. Nos referimos que no dudan en decir la verdad, pero puede que con la comunicación de esta se consiga favorecer a uno mismo, por tanto, pueden mostrar un comportamiento egoísta.

Asimismo, hay otros rasgos que se observan en las personas honestas como: son justos, decentes, honrados, razonables, son personas con las que se puede hablar y razonar sobre distintas cuestiones. Diremos que son individuos transparentes que expresan y actúan según lo que sienten o lo que piensan.

Distinguir entre honestidad e integridad

Por su parte, la integridad es un rasgo que forma parte de la personalidad de cada sujeto, es decir, que muestra cierta constancia. El sujeto íntegro realiza las prácticas y acciones correctas consideradas por la sociedad y acepta los principios éticos y morales y los hace suyos. Asimismo, dadas sus características, son personas que actúan de manera correcta y responsable, son educados con los demás y se muestran atentos.

Existen tres tipos distintos de integridad. La integridad moral, se vincula con la libertad y los derechos que tienen las personas de vivir según sus creencias e interés, siempre y cuando respeten a los demás. La integridad física, como nos indica el nombre, se refiere a la unión de las distintas partes del cuerpo del sujeto, relacionándose con la salud física. La integridad psíquica, en este caso, se vincula con la salud mental del sujeto.

Ejemplos

Como ejemplos de integridad podemos mencionar: una pareja que llevan años juntos siendo fieles; Al alumno que supera el curso sin copiar ninguna vez o una jefe que respeta y tiene en cuenta a sus trabajadores. Vemos que tienen como peculiaridad que son comportamientos que se mantienen en el tiempo, se valora una continuidad.

Algunos ejemplos de honestidad serían: decir al dependiente de la tienda que se ha equivocado con el cambio, ya sea porque nos ha cobrado más o menos; no copiar en un examen y preferir tener la nota que nos merecemos o decirle a una persona lo que realmente sentimos por ella.

Diferencias entre honestidad e integridad

Una vez entendida las definiciones de honestidad e integridad, será más fácil identificar y comprender las diferencias entre estos dos conceptos. Cuándo es propio utilizar uno u otro.

1. Comportamiento que implica

Así podemos diferenciar ambos términos según el comportamiento que implica. La honestidad supone decir la verdad, de este modo se relaciona con una conducta verbal. En cambio, la integridad implica actuar, realizar una acción de manera correcta. Se considera correcta, ya que mayoritariamente la conducta es aceptada y está bien valorada por la sociedad.

2. Connotación de la acción

La honestidad, aunque puede valorarse positivamente y, por tanto, tener connotación positiva, la expresión verbal de la verdad también puede mostrar connotación negativa, realizándose por ejemplo de manera egoísta, para favorecerse a uno mismo. En cambio, la integridad siempre muestra connotación positiva.

3. Continuidad de la acción

Otra distinción que muestran los términos se refiere al grado de continuidad de cada uno. La honestidad es situacional, lo que quiere decir que depende de la situación y por tanto un sujeto puede ser honesto en una ocasión y no volverlo a ser, por tanto, lo podemos considerar más un estado que un rasgo propio de la personalidad del individuo.

Contrariamente, la integridad sí que se define como un rasgo de personalidad y como tal es independiente de la situación, el sujeto será íntegro sin que las características de la situación influyan.

4. Intención de beneficiarse uno mismo

La honestidad puede esconder una intención egoísta para conseguir un beneficio propio. Podemos observar cómo el sujeto al comunicar la verdad consigue algo que le favorece, valorándose así la acción como intencionada. Puede parecer que el objetivo era ser sincero y no ocultar nada a la otra persona, pero realmente el objetivo final es salir ganando uno mismo.

En cambio, como hemos mencionado antes, la integridad siempre tiene connotación positiva y, por tanto, el sujeto actuará correctamente y de manera adecuada, sin contemplar o considerar en ningún momento si esta actuación le beneficia o no. Vemos cÓmo en este caso proceder de manera adecuada pasa por delante incluso de uno mismo.

5. Relación con la moral

La integridad se vincula mucho más con la sociedad y los valores, creencias, actitudes… Elementos morales respaldados por ella. El comportamiento íntegro respetará en todo momento la moral de la sociedad. Como ya apuntamos, se define como una conducta correcta, y esta valoración se establece según las creencias y pensamientos de la sociedad donde vive el sujeto.

Por su parte, la honestidad no muestra este vínculo estrecho con la sociedad, por tanto, su objetivo puede no respetar la moral y la ética y realizarse por motivo propio sin tener en cuenta la valoración social.

6. Qué representa cada concepto

El sujeto expresa la honestidad a través del lenguaje. Ser honesto consiste en decir lo que uno piensa, representando pues la honestidad, la conducta de comunicar verbalmente lo que creemos como cierto.

En contraposición, la integridad representa la creencia del sujeto. Es decir, consideraremos que un sujeto es íntegro según cuáles sean sus creencias, sin depender tanto de su expresión externa.

7. Otras palabras que podemos utilizar para cada término

Consideramos que los individuos que son honestos también son objetivos y veraces. Dicho de otro modo, la honestidad es sinónimo de veracidad, de decir la verdad y de objetividad, que quiere decir expresar lo que es y no lo que pensamos. Tienen sentido que estos tres términos se muestren como sinónimos, ya que como sabemos ser honesto significa decir la verdad (veracidad) y comunicar lo que sabemos que es verdad sin influir las propias creencias (objetividad).

En lo referente a la integridad, el término que más se vincula a este es la moralidad, más concretamente una alta moralidad. Como hemos mencionado en puntos anteriores, ser íntegro consiste en actuar de modo correcto, teniendo en cuenta la moral y la ética de la sociedad donde vive la persona.

8. Globalidad de los conceptos

En lo relativo a la globalidad de los conceptos, también observamos diferencias. El nivel de honestidad de un sujeto se valora según diga o no la verdad. Es decir, según exprese lo que piensa o diga lo que ve o sabe, por tanto, diremos que una persona es o no es honesta. En cambio, la integridad es un concepto más global, más amplio, que tiene en cuenta otras variables o factores como la moral o incluso la propia honestidad.

De esta manera, podemos considerar que las personas íntegras también son honestas. La integridad se vincula típicamente con la honestidad. En contraposición, la honestidad no siempre se vincula con integridad, como hemos visto, no es siempre una conducta con connotaciones positivas, mostrándose también mucho más variable y dependiente de la situación si la comparamos con la integridad.

  • Huberts, L. (2018) Integrity: What it is and Why it is important. Public integrity.
  • Wells, D. y DeForest, A. (2017) The truth about honesty. Journal of public and nonprofit affairs.
  • Oficina de las Naciones Unidas contra la droga y el delito (2019) Integridad y ética introducción y marco conceptual.

Psicóloga

Erin Sánchez es graduada en Psicología con mención en Psicología Clínica infantil y de adultos por la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente estudia para las oposiciones de Psicólogo Interno Residente (PIR) y es voluntaria en AVAN, asociación que acoge a personas con afectaciones neurológicas, con sede en Sabadell (Barcelona).

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