La tendencia al victimismo interpersonal es un concepto referido a un patrón de comportamiento frecuente en determinadas personas. Es fácil que todos podamos pensar rápidamente en alguien en particular.

Con estos párrafos comprenderemos mejor en qué consiste dicha actitud, cómo podemos identificarla, cuáles son las repercusiones que normalmente tiene para la persona en cuestión y cuál es la manera de lidiar con alguien caracterizado por estas conductas.

¿Qué es la tendencia al victimismo interpersonal?

Cuando hablamos de tendencia al victimismo interpersonal nos referimos a aquellas personas que presentan cierta dificultad para autorregularse cuando se enfrentan a una situación de ambigüedad social y por lo tanto se ven sobrepasadas por sus emociones. Se ven a sí mismas como víctimas afectadas por los hechos que han acaecido, independientemente de que objetivamente no haya sucedido de tal manera, ya que el peso recae en la percepción que ellos tienen.

Este tipo de comportamientos puede darse de forma esporádica en cualquier persona, dependiendo de las circunstancias concretas del momento, pero cuando se trata de una tendencia clara y por lo tanto de un comportamiento recurrente, estaríamos hablando de tendencia al victimismo interpersonal, que es el tipo de actitud que nos ocupa. Por lo tanto no entrarían en esta categoría las conductas victimistas aisladas.

Una de las características de este tipo de personas es que recurren constantemente a un locus de control externo. ¿En qué se traduce esto? En que la mayoría de las veces alegarán que el control de la situación depende de factores ajenos a ellos y por lo tanto nada de lo que hagan afectará al resultado final, pues son sujetos pasivos y víctimas de los acontecimientos.

Por el contrario, las personas con locus de control interno asumen su capacidad de influir en su propio destino a través de sus acciones y decisiones. Este perfil de individuos son conscientes del valor de sus conductas y saben cuándo un evento ha sido consecuencia de ellas, ya sea con resultado positivo o negativo, tanto para él como para otras personas. Esta forma de actuar y pensar sería la opuesta a la tendencia al victimismo interpersonal.

Características de este patrón de comportamiento

Investigadores como Rahav Gabay han encontrado cuatro características en la personalidad de este tipo de individuos.

La primera de ellas tiene que ver con el interés de dejar patente ante los demás el hecho de que son o han sido víctimas de alguna situación. La segunda se refiere a la superioridad moral que habitualmente suelen poseer, dando por lo tanto más importancia a las valoraciones de tipo ético que ellos realizan frente a las que puedan aportar los demás.

La siguiente característica es sorprendente, pues se refiere a la falta de empatía que suelen mostrar ante situaciones de padecimiento en otros individuos, es decir, todo lo contrario a lo que ellos piden para ellos mismos, que es el constante reconocimiento de su dolor y el reconocimiento del hecho de que son víctimas, como dictaba el primer punto. La última de las características se referiría a las rumiaciones constantes acerca de momentos en los que ellos consideran que han sido víctimas en el pasado.

Otro punto importante que estos autores destacan en sus estudios es que la tendencia al victimismo interpersonal no necesariamente está provocada por sucesos en los que efectivamente los sujetos se vuelven víctimas de un determinado hecho e igualmente, personas que sufren estos acontecimientos no tienen por qué desarrollar una tendencia al victimismo interpersonal, por lo que ambos fenómenos no tienen una relación de causalidad ni en un sentido ni en el otro.

Entonces, ¿cómo se genera este tipo de mentalidad? De entre todas las variables que los autores estudiaron en sus investigaciones, hay una que destaca especialmente y es el tipo de apego que la persona desarrolló durante la infancia. En este sentido, si la persona muestra un tipo de apego ansioso, existirá una mayor probabilidad de que tenga una tendencia al victimismo interpersonal, ya que ambas variables muestran una correlación estadística.

Los individuos con este perfil de apego tienen como característica la constante búsqueda de validación del resto de personas, a veces a causa de un pobre autoconcepto. Estas personas dan por hecho que van a ser rechazadas por los demás antes de que esto ocurra y al mismo tiempo necesitan ser aprobadas, pues su autoestima depende de ello. Es aquí donde la tendencia al victimismo interpersonal parecería entrar en juego, como un mecanismo para lograr dicha aprobación.

Gracias a este tipo de mentalidad, estos individuos encuentran el modo de establecer interacciones con otras personas en las que reciben la atención que necesitan y captan la compasión del resto hacia sus relatos victimistas. En cualquier caso, esta explicación motivacional es válida para los casos individuales, pero también es interesante observar las conclusiones que se establecieron en cuanto a los grupos.

En ese caso, Gabay y el resto de investigadores mencionan el fenómeno de la victimización colectiva. Según ellos, todas las creencias son susceptibles de ser aprendidas y las relativas a la tendencia al victimismo interpersonal no serían una excepción. En ese sentido, estas personas podrían haber aprendido los potenciales beneficios de este tipo de mentalidad y por tanto esto habría favorecido su desarrollo.

Efectos psicológicos de la tendencia al victimismo interpersonal

Ya hemos repasado las características y los posibles orígenes de la tendencia al victimismo interpersonal. Ahora debemos adentrarnos en las posibles consecuencias que este comportamiento puede acarrear a la persona que lo lleva a cabo. Partimos de que en todo desencuentro entre dos personas, cada una de ellas va a experimentar una vivencia única que puede implicar una gran diferencia entre las visiones que ambos tienen de la misma situación.

Esto además implica que la persona tenderá a recordar los acontecimientos vividos a través de los filtros que de por sí tenga en su personalidad. Aquí es donde podemos encontrar una serie de sesgos que se relacionan con la tendencia al victimismo interpersonal. Vamos a verlos con más detalle.

1. Sesgo de interpretación

El primero sería el llamado sesgo de interpretación. Lo que provoca este fenómeno es que la persona tienda a interpretar cualquier situación social de una manera determinada, en este caso como una ofensa. Este sesgo además también funciona de manera preventiva, antes de que se produzca el evento en cuestión.

De esta forma, la persona interpretaría que la situación se va a desarrollar de una manera determinada en la que va a acabar siendo una víctima, pudiendo caer además en la profecía autocumplida.

2. Sesgo atributivo de conductas dañinas

El segundo sesgo que encontramos en las personas con tendencia al victimismo interpersonal es el que atribuye a los demás una propensión a mantener conductas dañinas hacia el prójimo, lo cual justificaría que los primeros vieran más fácil la posibilidad de ser heridos moralmente durante las interacciones sociales.

Con esa predisposición, si finalmente tienen un conflicto, lo van a vivir con mucha más intensidad que aquellas personas que no muestran esa predisposición. Además, este sesgo puede darse también a nivel colectivo, y puede atribuirse frente a individuos de grupos externos al nuestro, de manera que los individuos victimistas piensen que esas personas, por el hecho de ser de otro grupo, van a ser hirientes con ellos de alguna manera.

3. Sesgo de memoria negativa

Siguiendo con los diferentes sesgos, los investigadores también encontraron el de memoria negativa. Lo que este sesgo provoca es que el individuo que lo experimenta tienda a recordar con mayor facilidad todos los elementos negativos que han tenido que ver con la situación vivida, en detrimento de aquellos de corte positivo. Esto favorece que las personas con tendencia al victimismo interpersonal ahonden en el pensamiento de que el evento ha sido especialmente negativo.

Este sesgo parece estar conectado con las rumiaciones, siendo estas las facilitadoras de que los individuos tiendan a recordar especialmente los componentes negativos de la situación que están rememorando. El efecto del sesgo de memoria negativa también puede ser amplificado por el grupo, pues los individuos pueden ver apoyadas sus tesis en el prójimo, cuando ambos consideran que han sido víctimas de alguien ajeno a su colectivo.

4. El perdón

Aunque no sea un sesgo propiamente dicho, los autores de este estudio también encontraron otro efecto en las personas que sufren de tendencia al victimismo interpersonal. Tiene que ver con el perdón, ya que estos sujetos parecerían mostrar una menor tendencia a querer perdonar al prójimo si consideraban que este les había herido. Por el contrario, tendrían impulsos de vengarse por dicha afrenta, todo lo contrario al perdón.

Referencias bibliográficas:

  • Bar-Tal, D., Chernyak-Hai, L., Schori, N., Gundar, A. (2009). A sense of self-perceived collective victimhood in intractable conflicts. International review of the Red Cross. Cambridge University Press.
  • Fassin, D., Rechtman, R. (2009). The empire of trauma: An inquiry into the condition of victimhood. Princeton University Press.
  • Gabay, R., Hameiri, B., Rubel-Lifschitz, T., Nadler, A. (2020). The tendency for interpersonal victimhood: The personality construct and its consequences. Personality and Individual Differences. Elsevier.
  • Vollhardt, J. (2020). The Social Psychology of Collective Victimhood. Oxford University Press.