El machismo es un fenómeno complejo que, a lo largo de los siglos, ha encontrando diferentes formas de expresarse. Eso hace que en diferentes culturas se plasme a través de actitudes y acciones distintas. Sin embargo, hay otro aspecto que añade complejidad al asunto: el machismo no solo se expresa en hombres.

Y es que el fruto de la desigualdad y la discriminación milenaria que han sufrido las mujeres también se ha plasmado en el tipo de valores, de ideas y de actitudes que muchas de ellas, al igual que el resto de la sociedad, han adoptado.

Las mujeres machistas son una realidad, aunque sus ideas sobre los roles de género las pongan en el punto de mira. Este artículo está dedicado a explorar algunas de las acciones e ideas básicas a través de las cuales se manifiesta este sexismo.

¿Por qué hay mujeres machistas?

Hay que tener en cuenta que el machismo, al ser producto de un fenómeno colectivo y no individual, no puede ser analizado tal y como se hace, por ejemplo, con la experimentación del dolor. La mayoría de las personas evitan las situaciones dolorosas, pero el machismo no tiene por qué suponer consecuencias negativas inmediatas para las mujeres que lo reproducen.

Así pues, ser mujer es totalmente compatible con ser machista, al menos en la práctica, aunque a la larga la perjudica. Pero eso no significa, evidentemente, que estas deban ser criminalizadas; a fin de cuenta, sus actos las perjudican, al alimentar la rigidez de los roles de genero en los que el género femenino tiene reservada la peor parte.

La concienciación y la mejora de las situaciones materiales de subsistencia de estas personas deben ser el objetivo, pero para ello es neceSario saber detectar la misoginia interiorizada que se da en personas de ambos sexos.

Actitudes machistas que aparecen en algunas mujeres

Estas son algunos patrones de comportamiento que se dan de forma relativamente común en mujeres machistas. Todos ellos se presentan también, con algunas variaciones, en hombres machistas, pero hay algunos matices que merece la pena tener en cuenta en el primer caso, ya que en este la misoginia interiorizada suele ser más sutil.

1. Criticar a las demás juzgándolas por su vida sexual

Las mujeres con misoginia interiorizada pueden llegar a juzgar muy duramente a las demás sin motivo alguno, simplemente porque a su juicio no se adaptan bien a sus roles de género. Y uno de los roles de género más arraigados es el de la persona orientada hacia el ámbito privado y familiar, en el que todo el potencial seual y reproductivo tiene que ser exclusivo de un solo hombre.

Por mucho que en la actualidad ya hayamos pasado por la década de la supuesta liberación sexual, la idea de que la mujer debe preservar su virginidad hasta el matrimonio sigue dejando una huella en la moral de muchas personas.

2. Juzgan negativamente a las mujeres que consiguen ascensos

Tal y como hemos visto, el rol tradicional de la mujer ha estado confinado al ámbito doméstico. Por eso, en el caso del género femenino la posibilidad de labrarse una carrera laboral es vista como una fase previa al matrimonio y, por ello, algo en lo que no tiene sentido invertir muchos esfuerzos y tiempo.

Es por eso que las mujeres que van promocionando y progresando en su carrera laboral son vistas con recelo por quienes tienen misoginia interiorizada, entre las que se encuentran las mujeres machistas.

3. Asumen que la maternidad es destino

Según los estándares tradicionales, la reproducción es la razón de ser de la mujer. Además, no se trata de cualquier tipo de reproducción, sino de aquella que va de la mano del modelo de familia nuclear: marido, esposa e hijos. Es frecuente que toda la complejidad mental del género femenino se pretenda reducir a las tareas relacionadas con el cuidado de hijos enfatizando el papel de los genes o de "la esencia femenina" por encima del aprendizaje o de la libertad para elegir otras formas de vida.

Así pues, estas personas utilizan su posición como mujeres para hablar con autoridad para señalar lo que es femenino y lo que no lo es, haciendo que se establezca una especie de competición por encontrar marido y tener hijos antes de pasar un cierto umbral de edad, y permitiéndose el lujo de criticar a quien no sigue esas reglas de juego.

4. Hacen pagar caro la salida de la juventud

Como desde una perspectiva machista la estética habla mucho acerca del valor de las mujeres (como elementos reproductivos que se supone que son), aquellas mujeres que pasan de una cierta edad son ridiculizadas y minusvaloradas por ello. Es un tipo de discriminación que apunta a lo que se es, no a lo que se hace, igual que el racismo.

5. Vigilan férreamente el cumplimiento de los cánones de belleza

Por el mismo motivo que hemos visto en el apartado anterior, la mujer machista mira con lupa las posibles imperfecciones estéticas que se dan en las otras, y las señalan públicamente. El resultado es un aumento de la presión social que orienta al género femenino hacia una obsesión por la belleza en sus detalles más pequeños.