La clinomanía o clinofilia es la obsesión o necesidad extrema de permanecer en la cama durante muchas horas del día sin que exista una enfermedad orgánica que lo justifique.

A continuación, veremos en qué consiste este trastorno de ansiedad tan incapacitante.

Cómo saber si padeces clinomanía

El hecho de querer permanecer acostados en nuestra cama o tener pereza por levantarnos no implica automáticamente que tengamos un trastorno como la clinomanía. Es relativamente normal, sobre todo en sociedades como la nuestra con un ritmo de vida tan frenético, que muchas veces estemos cansados y queramos acostarnos durante horas.

El problema viene cuando el deseo de permanecer acostado en la cama se convierte en una obsesión que termina afectando a nuestra vida laboral, social o familiar. Es en ese momento cuando uno debería preocuparse y plantear la necesidad de visitar a un profesional de la salud mental.

Síntomas

Una buena manera de saber si uno puede estar sufriendo esta patología es ser consciente de los signos que presentamos durante el día, en nuestro tiempo libre, con la familia, etc.

Los síntomas más habituales en una persona que sufre de clinomanía son los siguientes:

  • Nuestro ocio y tiempo libre se ciñen a permanecer constantemente en la cama. No salimos con nuestros amigos ni tenemos planes de ningún tipo. Nos pasamos todo el día en la cama sin levantarnos, excepto para ir al baño.

  • Comenzamos a tener cambios de humor repentinos. Nos sentimos tristes o decaídos cuando nos visita algún familiar o cuando hace un día soleado; y al revés, nos ponemos contentos cuando tenemos cualquier excusa para quedarnos en casa y tirados en la cama, como cuando nieva o tenemos el coche averiado.

  • Empezamos a obsesionarnos con todo lo que tiene que ver con nuestra cama: almohada, sábanas, cojines, colchas, etc. Y no podemos quitarnos de la cabeza el deseo de permanecer tumbados en ella.

  • Cada vez que intentas levantarte de la cama, hay una especie de fuerza de gravedad que tira de ti y no te deja. Parece como si tu fuerza de voluntad estuviera anulada.

  • Acostarte en la cama te produce un gran confort. Esto se debe a que tu cerebro ha generado un patrón de recompensa que implica que cada vez que te acuestas segregues dopamina y otras sustancias que te provocan un intenso placer.

Síntomas psicológicos

Además de prestar atención a los signos, es aconsejable observarse a uno mismo y detectar cualquier tipo de síntomas fuera de lo normal.

Estos son algunos de los síntomas psicológicos más habituales cuando se sufre clinomanía:

  • Tristeza y desmotivación: como ya hemos comentado, la característica más común de la clinomanía es la obsesión o deseo exagerado por permanecer en la cama. Además, la persona comienza a ver el mundo exterior de forma hostil o carente de estímulos, de tal forma que no encuentra ninguna motivación para relacionarse con su entorno.

  • Sentimiento de culpabilidad: el hecho de permanecer acostado en la cama constantemente en lugar de cumplir con las obligaciones de la vida diaria, puede generar que el paciente se sienta culpable. Esto, añadido a la tristeza y la desmotivación, refuerza aún más el ánimo depresivo.

  • Aislamiento social: el indicador real de que estamos ante un caso de clinomanía es que el sujeto comience a ver su vida deteriorada debido al exceso de tiempo que pasa en su cama. En este sentido, los ámbitos más afectados suelen ser las relaciones sociales y el trabajo.

  • Incomprensión y soledad: debido a que, en ocasiones, este trastorno no es bien comprendido socialmente, los pacientes pueden sentirse solos o incomprendidos y pueden perder a amigos y familiares.

Tratamiento

Como cualquier otro trastorno de ansiedad, la clinomanía suele requerir psicoterapia para paliar los síntomas, generalmente de tipo cognitivo-conductual. En los casos más graves es posible que se requiera intervención farmacológica, con medicamentos ansiolíticos o antidepresivos.

El principal objetivo del tratamiento es conseguir que los pacientes que padecen clinomanía puedan recuperar las riendas de su vida; es decir, que sean capaces de trabajar, de relacionarse con los amigos y la familia, etc. En definitiva, de llevar una vida estructurada y con autonomía.

Realizar cambios en el estilo de vida es fundamental para estas personas, ya que facilita que se reduzca su obsesión por permanecer en la cama. El hecho de animarles a realizar ejercicio físico y otro tipo de actividades al aire libre, supone una forma de ayudarles a modificar su conducta y minimizar los síntomas obsesivos.

Trastornos asociados

A pesar de que la clinomanía se considera en sí misma un trastorno de ansiedad, sus síntomas pueden hacer acto de presencia en otras enfermedades mentales como la depresión o la esquizofrenia.

La tendencia a recluirse en la cama indefinidamente suele ocupar el período terminal de algunos pacientes depresivos no tratados. La clinomanía se presenta como un síntoma desadaptativo más, junto con otra sintomatología característica de la depresión, como la irritabilidad, la tristeza persistente, la anhedonia (incapacidad para experimentar placer) o el llanto frecuente.

Otra de las enfermedades mentales en las que puede aparecer la clinomanía como síntoma es la esquizofrenia. En determinado subtipo de esquizofrenia, la catatónica, es habitual que el paciente experimente periodos de inmovilidad o catalepsia, con la consecuente rigidez corporal. Esto, en ocasiones, les lleva a estar tumbados en la cama o el sofá durante incontables horas.

Clinomanía y dysania: diferencias

Ya hemos hablado de la clinomanía, que implica una obsesión y una necesidad extrema de seguir acostado en la cama. Pero, ¿existe algún otro trastorno parecido?

La dysania es un trastorno psicológico que provoca que las personas que lo sufren sientan confusión al despertarse, mostrando signos de irritabilidad y de enfado por tener que levantarse.

Esto se produce porque sus cuerpos les piden dormir más y alargar el tiempo de descanso sobre la cama, siendo conscientes al mismo tiempo de que ha llegado el momento de levantarse y ponerse en marcha.

Este hecho les genera todavía mayor frustración, que se incrementa porque, según los expertos, esa falta de descanso va asociada a una desmotivación (por motivos laborales, familiares, personales, etc.) que hace aún más difícil despegarse de las sábanas.

Según los expertos, la dysania es un trastorno creciente por el cambio en los patrones de sueño que tenemos: cada vez nos acostamos más tarde y, generalmente, lo hacemos tras haber estado expuestos a todo tipo de pantallas digitales como smartphones y tabletas, lo que dificulta aún más conciliar el sueño.

A pesar de que la dysania no es considerada una enfermedad en sí misma, como sí pasa con la clinomanía (que es tratada como un trastorno de ansiedad), es importante solucionar este problema cuanto antes, para que no se alargue en el tiempo: por ejemplo, durmiendo las horas suficientes para que el cuerpo esté descansado cuando suene el despertador.

Referencias bibliográficas:

  • Blatner Adam (1997). "The Implications of Postmodernism for Psychotherapy". Individual Psychology.

  • Compas, Bruce & Gotlib, Ian. (2002). Introduction to Clinical Psychology. New York, NY: McGraw-Hill Higher Education.

  • Evans, Rand. (1999). Clinical psychology born and raised in controversy. APA Monitor, 30(11).

  • Groth-Marnat, G. (2003). Handbook of Psychological Assessment, 4th ed. Hoboken, NJ: John Wiley & Sons.