¿Cómo se diagnostica el TDAH? Así es la evaluación neuropsicológica

Con una entrevista clínica, escalas de síntomas y pruebas de atención y funciones ejecutivas.

Evaluación neuropsicológica para detectar el TDAH
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El diagnóstico del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es clínico: lo hace un profesional de la salud mental tras una entrevista detallada, la historia del desarrollo, información de varias personas y la observación de la conducta. La evaluación neuropsicológica se suma a ese proceso con pruebas estandarizadas que miden la atención, la memoria de trabajo o el control de impulsos, y ayuda a afinar el diagnóstico y a descartar otras explicaciones.

Detectar un TDAH puede ser un trabajo arduo para cualquier profesional. En primer lugar, porque se trata de un trastorno del neurodesarrollo muy heterogéneo: bajo esta categoría se incluye, según el DSM-5, a quienes presentan un patrón persistente de síntomas de inatención, hiperactividad o impulsividad que empezó en la infancia, que aparece en más de un contexto y que interfiere en su vida. Por eso no existe una prueba única, ni un análisis de sangre ni una imagen cerebral, que permita confirmarlo por sí sola.

Qué es el TDAH y por qué cuesta tanto detectarlo

El TDAH se reconoce por un patrón de inatención, un patrón de hiperactividad-impulsividad o una combinación de ambos. Puede diagnosticarse tanto en niños como en adultos, aunque la literatura científica es más amplia en la infancia. Algunos de los síntomas más característicos de la inatención son las dificultades para concentrarse de forma prolongada en tareas escolares o laborales, la alta distractibilidad, la tendencia a pasar por alto detalles, perder objetos, no escuchar cuando alguien habla y el poco entusiasmo por las tareas que exigen un esfuerzo mental sostenido.

La hiperactividad se refleja en dificultades para permanecer sentado o en una sensación de inquietud constante, y suele ir de la mano de la impulsividad: interrumpir conversaciones ajenas, responder antes de que el otro termine la pregunta o no poder esperar el turno. Una persona puede tener TDAH con predominio de la inatención, con predominio hiperactivo-impulsivo o con una presentación combinada.

La dificultad está en que muchos de estos síntomas también aparecen en la ansiedad, la depresión, la falta de sueño, los trastornos del aprendizaje o, simplemente, en épocas de mucho estrés. En los adultos, además, es frecuente que la persona haya desarrollado estrategias para compensar y que los síntomas queden ocultos tras años de esfuerzo extra.

Cómo es el proceso de diagnóstico paso a paso

Aunque cada profesional organiza la evaluación a su manera, las guías clínicas coinciden en varios pasos que conviene conocer antes de pedir cita:

  1. Entrevista clínica. El profesional pregunta por los síntomas actuales, desde cuándo aparecen, en qué contextos (casa, escuela, trabajo, pareja) y qué consecuencias tienen. En adultos se usan entrevistas estructuradas como la DIVA-5, que también recoge cómo era la persona de niña.
  2. Historia del desarrollo y antecedentes. Embarazo y parto, primeros hitos del desarrollo, rendimiento escolar, antecedentes familiares de TDAH u otros trastornos, problemas de sueño, consumo de sustancias.
  3. Escalas de síntomas. Cuestionarios que completan la propia persona, los padres o los docentes, como las escalas de Conners, la ADHD-RS o, en adultos, la ASRS de la Organización Mundial de la Salud. Sirven para cuantificar los síntomas, pero ninguna escala diagnostica por sí sola.
  4. Evaluación neuropsicológica. Pruebas estandarizadas de atención, funciones ejecutivas y memoria, con las que se obtiene un perfil de puntos fuertes y débiles.
  5. Diagnóstico diferencial. Descartar o identificar otras condiciones que expliquen mejor los síntomas o que coexistan con el TDAH.
  6. Devolución. Una sesión en la que se explican los resultados, el diagnóstico (si lo hay) y las recomendaciones de tratamiento y apoyo.

En el caso de los niños, la información de la escuela es especialmente valiosa, porque el DSM-5 exige que los síntomas estén presentes en más de un entorno.

Qué pruebas usa el neuropsicólogo para evaluar el TDAH

La evaluación neuropsicológica busca, mediante pruebas estandarizadas, dar cuenta del rendimiento de la persona en funciones concretas y compararlo con el de personas de su misma edad. Las personas con TDAH tienden a mostrar dificultades en las funciones ejecutivas: fallos en la planificación, problemas para inhibir conductas inapropiadas al contexto, menor flexibilidad cognitiva para cambiar de estrategia y dificultades en la memoria de trabajo. Estas son algunas de las pruebas más utilizadas:

  • Tests de ejecución continua (CPT), como el CPT-3 de Conners: la persona debe responder ante ciertos estímulos en una pantalla durante varios minutos. Miden la atención sostenida, los errores por impulsividad y la variabilidad en el tiempo de reacción.
  • Test de atención d2 y CARAS-R, que evalúan la atención selectiva y la concentración mediante tareas de búsqueda visual con tiempo limitado.
  • Trail Making Test (TMT), que consiste en unir números y letras en orden y valora la velocidad de procesamiento y la flexibilidad cognitiva.
  • Test de colores y palabras de Stroop, que mide la capacidad de inhibir una respuesta automática.
  • Test de clasificación de tarjetas de Wisconsin (WCST) y Torre de Londres, centrados en la flexibilidad y la planificación.
  • Subpruebas de dígitos y de memoria de trabajo de las escalas de inteligencia de Wechsler (WISC-V en niños y WAIS-IV en adultos).
  • Cuestionarios de funciones ejecutivas en la vida diaria, como el BRIEF-2, que completan padres, docentes o la propia persona.
  • En población infantil de habla hispana también se usan baterías como la ENFEN, diseñada para evaluar el desarrollo de las funciones ejecutivas en niños.

Es importante entender el alcance de estos resultados. Un metaanálisis de Willcutt y colaboradores encontró que las personas con TDAH puntúan de media peor en tareas de funciones ejecutivas, pero que estas dificultades no aparecen en todos los casos. Dicho de otro modo, un rendimiento normal en las pruebas no descarta el TDAH, y un rendimiento bajo tampoco lo confirma. Por eso la guía NICE recomienda no basar el diagnóstico únicamente en escalas o datos de observación.

Para qué sirve la evaluación neuropsicológica

Si las pruebas no confirman el diagnóstico por sí solas, ¿por qué hacerlas? Porque aportan información que la entrevista no siempre capta:

  • Ayudan al diagnóstico diferencial. Permiten valorar si los síntomas encajan mejor con un trastorno del aprendizaje, un trastorno del desarrollo intelectual, altas capacidades, un tempo cognitivo lento, problemas de lenguaje u otras condiciones.
  • Describen el perfil concreto de cada persona. Dos personas con TDAH pueden tener dificultades muy distintas: una en la atención sostenida y otra en la planificación o la memoria de trabajo.
  • Orientan la intervención. Conocer ese perfil ayuda a diseñar adaptaciones escolares o laborales, entrenamiento en funciones ejecutivas y estrategias de organización.
  • Sirven como punto de partida para medir los cambios después de un tratamiento.

También hay personas que experimentan esta sintomatología sin ser del todo conscientes de ello. En esos casos, ver los resultados por escrito puede ayudar a entender por qué ciertas tareas cuestan tanto.

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El cerebro de la persona con TDAH: las redes atencionales

Actualmente se reconoce que el TDAH tiene una base neurobiológica. Los procesos cognitivos que se ven afectados, como la atención o la memoria de trabajo, se relacionan con el funcionamiento de redes cerebrales concretas. En el caso del TDAH, interesan especialmente las redes atencionales.

El sistema atencional del cerebro humano se suele describir a partir de tres redes. La red de alerta, en la que participan la corteza del hemisferio derecho, estructuras subcorticales y el sistema reticular, está implicada en mantener la vigilancia. La red posterior, con la corteza parietal, el colículo superior y el núcleo pulvinar, permite priorizar ciertos estímulos sobre otros y orientarse hacia una tarea. Por último, la red anterior o ejecutiva, vinculada a la región frontal, interviene en las funciones ejecutivas, como el control inhibitorio o la memoria de trabajo. Las pruebas neuropsicológicas descritas más arriba son, en buena medida, una forma de observar cómo funcionan estas capacidades en el día a día.

TDAH en adultos: ¿se puede diagnosticar después de los 18?

Sí. Muchas personas reciben el diagnóstico en la adultez, a menudo después de que se lo diagnostiquen a uno de sus hijos o tras años de problemas de organización, cambios frecuentes de trabajo o sensación de no rendir según sus capacidades. El consenso europeo sobre TDAH en adultos recomienda que la evaluación incluya una entrevista estructurada, la reconstrucción de los síntomas en la infancia (con ayuda de familiares o informes escolares cuando es posible) y la valoración de otros trastornos que suelen acompañarlo, como la ansiedad, la depresión o el consumo de sustancias.

Si te reconoces en estos síntomas, un test orientativo puede ayudarte a ordenar lo que te pasa antes de la consulta, pero no sustituye la evaluación de un profesional.

Dónde hacer una evaluación neuropsicológica del TDAH en Latinoamérica

En México, Colombia, Argentina, Chile o Perú, la evaluación del TDAH la pueden realizar psiquiatras, neurólogos o neuropediatras, psicólogos clínicos y neuropsicólogos, a menudo trabajando en equipo. Si se plantea un tratamiento farmacológico, la indicación y el seguimiento corresponden a un médico. Antes de pedir cita conviene preguntar qué incluye la evaluación (entrevista, escalas, pruebas, informe escrito y sesión de devolución), cuántas sesiones requiere y si el profesional tiene experiencia en la edad de la persona evaluada.

Para encontrar especialistas, puedes consultar estas selecciones de profesionales:

La importancia de mirar más allá de los síntomas

Los avances en el conocimiento del cerebro, gracias a la neuroimagen y a la resonancia magnética funcional, han reforzado el interés por la evaluación neuropsicológica en los trastornos del neurodesarrollo. Prestar atención a los síntomas del paciente sigue siendo lo central para el diagnóstico, pero las pruebas neuropsicológicas permiten observar cómo funcionan la atención y las funciones ejecutivas más allá de lo que la persona cuenta, y convertir esa información en un plan de apoyo hecho a su medida.

Serie: TDAH en adultos

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Según lo que necesites ahora:

¿Quieres hablarlo con un profesional? Hay psicólogos con experiencia en TDAH en adultos en Argentina, Ciudad de México, Bogotá, Chile, Lima y Quito; también en terapia online y en España.

  • American Psychiatric Association (2022). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5.ª ed., texto revisado; DSM-5-TR). Washington, DC: American Psychiatric Publishing.
  • Conde, C., Gómez, A. F., Melero, R., Narbona, N., Onandia-Hinchado, I., Rodríguez-Melchor, G. y Rodríguez-Ortiz, P. Guía para la evaluación neuropsicológica del trastorno por déficit de atención e hiperactividad.
  • Kooij, J. J. S., Bijlenga, D., Salerno, L., Jaeschke, R., Bitter, I., Balázs, J., et al. (2019). Updated European Consensus Statement on diagnosis and treatment of adult ADHD. European Psychiatry, 56, 14-34.
  • National Institute for Health and Care Excellence (2018, actualizada en 2019). Attention deficit hyperactivity disorder: diagnosis and management (NG87). Londres: NICE.
  • Pérez, M. A., Molina, D. y Gómez, M. (2016). La intervención neuropsicológica en el tratamiento interdisciplinar para el TDAH. Neuropsicología, 1(2), 2.
  • Willcutt, E. G., Doyle, A. E., Nigg, J. T., Faraone, S. V. y Pennington, B. F. (2005). Validity of the executive function theory of attention-deficit/hyperactivity disorder: a meta-analytic review. Biological Psychiatry, 57(11), 1336-1346.

Preguntas frecuentes

Lo diagnostican profesionales de la salud mental con formación específica: psiquiatras, neurólogos o neuropediatras, psicólogos clínicos y neuropsicólogos, a menudo en equipo. Si se plantea medicación, su indicación y seguimiento corresponden a un médico.

No. El diagnóstico es clínico y se basa en la entrevista, la historia del desarrollo, las escalas de síntomas y la información de varios entornos. Las pruebas neuropsicológicas aportan datos importantes, pero ninguna confirma ni descarta el TDAH por sí sola.

Entre las más habituales están los tests de ejecución continua como el CPT-3, el test d2 o el CARAS-R para la atención, el Trail Making Test, el Stroop, el Wisconsin y la Torre de Londres para las funciones ejecutivas, y subpruebas de memoria de trabajo de las escalas de Wechsler.

Ayuda a diferenciar el TDAH de otras condiciones, como un trastorno del aprendizaje o altas capacidades, describe el perfil de dificultades de cada persona y orienta las adaptaciones y el tratamiento.

Sí. En adultos se usan entrevistas estructuradas como la DIVA-5 y escalas como la ASRS, y se reconstruye cómo eran los síntomas en la infancia, con ayuda de familiares o informes escolares cuando es posible.

Al citar, reconoces el trabajo original, evitas problemas de plagio y permites a tus lectores acceder a las fuentes originales para obtener más información o verificar datos. Asegúrate siempre de dar crédito a los autores y de citar de forma adecuada.

Aitor Sáez. (2023, diciembre 15). ¿Cómo se diagnostica el TDAH? Así es la evaluación neuropsicológica. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/clinica/como-es-ealuacion-neuropsicologica-para-detectar-tdah

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