La depresión es el trastorno psicológico más frecuente en nuestra sociedad. Los datos estadísticos indican que alrededor del 10% de la población general está o llegará a estar clínicamente deprimida a lo largo de su vida.

Sin embargo, a pesar de ser un problema tan común, a la persona le suele costar detectar esta sintomatología y por tanto pueden tardar mucho tiempo en buscar ayuda. Esto es debido a que la depresión es un trastorno que empieza muy poco a poco, y quien la sufre, al principio tiende a infravalorar esta sintomatología al creer que se trata de una “mala racha” pasajera y que podrá salir de la situación por sus propios medios.

Pero la depresión es mucho más que todo esto; en realidad se trata de un trastorno emocional que implica cambios importantes en nuestra forma de sentir, pensar y actuar, y al contrario de lo que mucha gente piensa, no tiene nada que ver con ser más o menos fuerte emocionalmente.

¿Cómo surge la depresión?

Cuando alguien está deprimido, su forma de pensar empieza a cambiar, empieza a pensar mal acerca de sí mismo y a culparse por todo lo que sucede a su alrededor.

La autoestima se ve afectada de forma significativa, y por eso quien experimenta depresión cree que los demás no le tienen ningún aprecio, que el mundo es un lugar hostil y el que futuro es incierto y sin esperanza.

Síntomas

Los síntomas principales en una persona que padece depresión son estos:

  • Estado de ánimo bajo, tristeza intensa, sentimientos de desesperanza.
  • Pérdida de interés en las actividades con las que se disfrutaba o tener escaso placer al realizarlas la mayoría de los días.
  • Falta de energía o cansancio intenso.
  • Ganas de llorar sin motivo aparente.
  • Problemas de sueño (insomnio o exceso de sueño).
  • Dificultad para concentrarse o problemas de memoria.
  • Irritabilidad (en adolescentes, este síntoma es mucho más frecuente que la tristeza.
  • Cambios significativos en el apetito, que pueden producir aumento o disminución de peso.
  • Pérdida del interés sexual.
  • Sentimientos de inutilidad o culpa.
  • Pensamientos negativos, excesivas críticas hacia uno mismo.
  • Pensamientos recurrentes de muerte.

Además, la depresión es un problema devastador para la pareja o familiares, pues habitualmente las personas del entorno cercano no saben cómo ayudar, lo que suele provocar una gran frustración, culpa y sentimientos de enfado. Esto hace que a su vez hace que el problema se agrave aún más, reforzando la idea de que los demás le rechazan y que es el culpable del sufrimiento de sus seres queridos.

¿Cómo ayudar a un familiar deprimido?

Veamos varios consejos acerca de cómo prestar apoyo en estos casos.

1. No te culpes

Lo primero es entender que el apoyo familiar es muy importante para superar la depresión pero que es la propia persona la que tiene que responsabilizarse de salir de esta situación. Es decir, no eres culpable de que tú pareja o familiar no salga adelante, tú eres una ayuda, pero en última instancia, el trabajo de salir del pozo es solo suyo.

2. No te lo tomes como algo personal

Aunque es complicado, intenta no tomarte como algo personal su pesimismo, irritabilidad, apatía y tristeza, pues no están bajo su control voluntario.

3. Premia las mejorías

Cada vez que sonría, que tome la iniciativa para hacer algo, se muestre más cariñoso/a, participe en las conversaciones, tenga ganas de salir, etc. Manifiesta tu agrado de manera verbal y no verbal.

4. No hablar todo el tiempo de problemas

La persona deprimida tiende a estar muy preocupada por todos los problemas que hay a su alrededor. Aunque en un principio nos parezca que es bueno que se desahogue, lo cierto es que tener los problemas como único objeto de conversación hace que la persona cada vez se obsesione más y se centre sólo en el lado negativo de su vida.

Si saca este tipo de conversaciones, escúchala sin juzgarla y sin hacer reproches, y cambia de conversación a otro tema que sepas que le guste.

5. No sobreprotejas

Dale a entender que estás ahí pase lo que pase, pero sin preguntar de forma excesiva o estar continuamente pendiente de su comportamiento. Intenta además no darle demasiada importancia a comportamientos relacionados con la irritabilidad o tristeza.

6. No asumas sus responsabilidades

No realices tareas que le corresponda hacer a él o ella, pues sin querer esto puede suponer un beneficio que haga que la persona se acomode a esta situación.

7. La importancia de las actividades de ocio

Como hemos visto, la persona deprimida pierde el interés por las actividades que antes le gustaba hacer, incluso la capacidad de disfrutarlas. Una buena ayuda es animarla a recuperar poco a poco aquellas actividades de ocio, empezando por las que menos le cueste hacer y las que en el pasado le resultaran más gratificantes.

8. Pide ayuda profesional

Es importante que esta persona se ponga en manos de un profesional cuanto antes, para poder comenzar a trabajar todas aquellas cuestiones que están reforzando el trastorno depresivo.

Una vez que empiece el tratamiento, el psicólogo/a empezará a proponerle objetivos semanales que tú como familiar puedes ayudarle a cumplir para ir mejorando su estado de ánimo poco a poco.

Sin embargo, deberás asumir que la recuperación es un camino largo en el que suele haber altibajos y que es importante animar a la persona a no desistir y a finalizar el tratamiento.

En nuestro centro de psicología en Sevilla tenemos una amplia experiencia en el tratamiento de personas con este tipo de problemas. Ponte en contacto con nosotros sin compromiso y te orientaremos para encontrar la forma más adecuada de ayudar a tu pareja o familiar.