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¿Cómo actuar ante un brote psicótico? 8 pautas y pasos a seguir

Resumen de las estrategias a tener en cuenta ante una persona que está sufriendo un brote psicótico.

Erin Sánchez

Erin Sánchez

Cómo actuar ante un brote psicótico

Cuando un sujeto experimenta un brote psicótico, se produce en su mente una ruptura con la realidad; experimenta percepciones, ideas o comportamientos inusuales. Asimismo, normalmente el individuo también presenta disminución de la conciencia de la patología.

Antes de la expresión de los primeros síntomas del brote psicótico ya nos es posible observar algunos comportamientos distintos en el sujeto, como un aumento del aislamiento social, disminución de la higiene propia, o u aumento de suspicacias, de la desconfianza. Si percibimos estas señales que nos anticipan la presentación de la afectación, podemos actuar preventivamente y disminuir la gravedad de los síntomas.

Pero... ¿Qué hacer cuando los síntomas de esta patología ya se hacen presentes? En este artículo veremos qué hacer ante una persona que está sufriendo brote psicótico, favoreciendo su recuperación y minimizando los riesgos y las situaciones peligrosas.

¿Qué es un brote psicótico?

Entendemos el brote psicótico como una alteración psiquiátrica caracterizada por una ruptura con la realidad de forma temporal; el sujeto deja de percibir o interpretar el entorno o su estado interno como se encuentra realmente, durante un periodo de tiempo más o menos largo. Las causas pueden ser múltiples, tanto orgánicas (como puede ser el consumo de sustancias) como psicológicas (vinculadas por ejemplo con los trastornos psicóticos).

Aunque puede haber una predisposición interna (es decir, que el individuo muestre más facilidad para desarrollar el brote psicótico) son normalmente necesarias unas condiciones ambientales que precipiten el brote, como vivir una situación estresante o una disminución o aumento de la estimulación.

Síntomas característicos del brote psicótico

La aparición del brote normalmente no se produce de forma abrupta. Es habitual que antes que aparezcan los síntomas principales del episodio psicótico observamos comportamientos y el propio paciente note cambios en sí mismo que sirvan como indicador de la próxima aparición del brote.

Algunos de estos comportamientos previos, también conocidos como periodo prodrómico, son: ideas extrañas, que se alejan del pensamiento habitual; suspicacia (intuye una mala intención en los demás); disminuye la higiene y el cuidado personal; se aísla y separa de su entorno; y comportamiento desorganizado (lasmado en la predisposición a actuar de manera inusual).

Cuando el brote ya se hace presente, se mostrarán los síntomas propiamente psicóticos, como las alucinaciones, que consisten en la percepción mediante los sentidos sin que haya un estímulo real; los delirios (creencias falsas sostenidas por el sujeto); inhibición psicomotriz, y pensamiento y lenguaje desorganizado. Esta sintomatología puede presentar distinto grado de intensidad, pudiendo llegar a requerir la hospitalización del paciente.

Debemos tener en cuenta que en la mayoría de ocasiones el sujeto muestra baja o nula conciencia de los síntomas a afectación, situación que en Psicología conocemos como anosognosia. El individuo cree que realmente que lo que está percibiendo o los pensamientos e ideas que tiene son ajustados a la realidad y que verdaderamente existe una estimulación externa o una causa real que explica dichas sensaciones.

¿Qué hacer ante una persona que está sufriendo un brote psicótico?

Dado el tipo de síntomas y la distinta variedad con la que se pueden mostrar, es necesario que apoyemos y ayudemos en lo posible a la persona que presenta los síntomas psicóticos. Será fundamental que actuemos para intentar mantener el control de la situación y evitar que se pueda hacer daño o pueda herir a otra persona.

1. Compórtate de manera calmada

Ante la aparición de un brote psicótico, donde la situación se puede ver alterada, es crucial no perder la calma y mostrarnos tranquilos. De este modo, es más fácil transmitir esta sensación al sujeto que está manifestando los síntomas y ayudemos a disminuir su estado de activación. Asimismo, la tranquilidad también nos permite actuar de manera más organizada y poder tomar decisiones más adecuadas, nos será más fácil reaccionar.

2. Busca un ambiente tranquilo

Como hemos visto, las situaciones estresantes o de mucha estimulación pueden derivar en la aparición de síntomas psicóticos. Por este motivo ante la situación de brote debemos llevar al sujeto a un ambiente tranquilo, para que le sea más fácil calmarse o al menos que no aumenten los síntomas.

Ayudar a una persona que sufre un brote psicótico

Será preferible evitar lugares con gente, procurando separarlo de la multitud para conseguir un mayor control. A ser posible se recomienda que haya dos individuos para poder apoyarlo y para tener más capacidad de actuación antes las distintas circunstancias que puedan acontecer.

3. Ayuda al sujeto en lo que te sea posible

Otra estrategia que puede ser útil para ayudar a tranquilizar y favorecer el estado de la persona consiste en mantenernos cerca del sujeto, actuando según lo que él no diga y nos pida siempre y cuando no pueda ser una conducta peligrosa. Nos mantendremos cerca, para que pueda notar nuestra presencia, pero evitaremos tocarlo o mirarlo directamente a los ojos, ya que estas conductas le pueden alterar más. Es mejor sentarnos a su lado e intentar ponernos entre el sujeto y la puerta, pero sin bloquear totalmente la salida.

4. Muéstrate comprensivo/a

Debemos ser conscientes de la situación en la que se encuentra el sujeto que presenta el brote, las conductas que muestra no las realiza de forma intencional, es decir, se encuentra en una situación de alteración mental en la que no es plenamente consciente de su comportamiento, disminuyendo así la responsabilidad que tiene de sus actos. No lo podemos culpar de sus acciones, puesto que se encuentra en una situación de ruptura con la realidad y pérdida de control.

Una vez la afectación del brote disminuye, también es esencial que nos mostremos empáticos y actuemos apoyando emocionalmente al sujeto.

5. Comunícate con el sujeto de manera sencilla

Dado que el sujeto ya se muestra nervioso, debemos procurar que nuestra reacción no incremente más su malestar.

El comportamiento desorganizado que puede presentar puede ir desde gritos, habla acelerada o conductas violentas. Por esta razón es fundamental que nosotros no le chillemos; le hablaremos con calma, con frases sencillas, cortas y que pueda entender con facilidad. Tampoco trataremos de hablar mucho, simplemente lo necesario para ayudarle a tranquilizarse y que sienta nuestro apoyo.

6. Llama a los servicios de emergencias

Como ya hemos visto, la conducta del sujeto que se encuentra en situación de brote puede llegar a ser peligrosa, tanto para el propio paciente como para los individuos de su alrededor, por este motivo debemos actuar con precaución. De igual forma, cuando el sujeto se muestra descontrolado y ha perdido el contacto con la realidad, la mejor opción es contactar con urgencias o con profesionales de salud mental para que puedan intervenir.

Será necesario pautar la toma de fármacos, sobre todo los primeros días previos al brote, para tratar de disminuir y controlar la patología. Así pues, el tratamiento psicológico también será útil, introduciéndolo cuando la intensidad de los síntomas hayan disminuido y el sujeto ya pueda interactuar con el profesional.

En casos donde la situación es desbordante puede ser necesario realizar la hospitalización del sujeto durante unos días para mantenerlo observado y realizar un tratamiento y seguimiento más estrecho. Pese a ser la mejor opción en situaciones donde aparezca gran afectación y pueda haber conductas peligrosas dirigidas a uno mismo a los demás, no podemos obligar al paciente a hospitalizarse, no lo forzaremos si no obtenemos su consentimiento.

7. Coopera para que se produzca la mejora

Una de las opciones que hemos planteado ante un brote psicótico es la posibilidad de internar al sujeto durante un periodo de tiempo limitado. El estigma que puede tener la hospitalización, sobre todo si esta se vincula con salud mental, puede comportar que el individuo se resista a aceptar la propuesta. Por este motivo, debemos procurar que no vea esta opción como tan desfavorable.

Le diremos que en el hospital será mucho más fácil tratar sus síntomas, consiguiendo una pronta recuperación y que la duración de la estancia hospitalaria no es permanente, cuando se produzca la mejora y se vea preparado podrá salir o también lo podrá hacer en cualquier momento del proceso si él lo desea.

8. Apoya para que siga el tratamiento

Una vez se le ha hecho la primera intervención ante el brote psicótico, será necesario mantener un tratamiento, tanto farmacológico (sobre todo a corto plazo) como el psicológico, que persistirá durante más tiempo. Es fundamental que le apoyemos en el cumplimiento del tratamiento y nos mostremos colaborar con los profesionales en todo lo que podamos ayudar.

Será muy importante una correcta adherencia al tratamiento y seguir el tratamiento pautado tanto por el psiquiatra como por el psicólogo para disminuir el riesgo que se vuelva a mostrar síntomas y aparezca otro brote. Así que tendremos que asegurarnos que cumpla con las dosis establecidas y que acuda a las visitas con su terapeuta. De este modo, viendo que nosotros apoyamos la intervención será más fácil que la perciba como algo bueno.

  • Bromley, S., Choi, M. y Faruqui, S. (2015) First episode psychosis. An information guide. Center for Addiction and Mental Health.
  • Frías, A., Palma, C., Giné, E. y Aluco, E. (2014) Trauma, posttraumatic stress disorder and psychosis: Etiopathogenic and nosological implication. European Journal of Psychiatric.
  • Martens, L. y Baker, S. (2009) Promoting Recovery from First Episode Psychosis. Center for Addiction and Mental Health.
Erin Sánchez

Erin Sánchez

Psicóloga

Erin Sánchez es graduada en Psicología con mención en Psicología Clínica infantil y de adultos por la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente estudia para las oposiciones de Psicólogo Interno Residente (PIR) y es voluntaria en AVAN, asociación que acoge a personas con afectaciones neurológicas, con sede en Sabadell (Barcelona).

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