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¿Cómo se tratan las adicciones comportamentales?

Un resumen de las características y las fases del tratamiento de las adicciones comportamentales.

Cómo se tratan las adicciones comportamentales

El mundo de las adicciones lleva siendo estudiado desde hace décadas desde la psicología y las ciencias de la salud en general, ya que se trata de un conjunto de patologías muy nocivas que pueden afectar tanto de manera psicológica como física hasta niveles en los que se pone en peligro la vida de la persona afectada.

A esto hay que añadirle que los trastornos adictivos no siempre implican el consumo de drogas, y que existen adicciones comportamentales, las cuales pueden ser más complicadas de identificar como un problema de salud.

En este artículo veremos cómo estas últimas se tratan en terapia; es decir, cómo se tratan las adicciones comportamentales desde diferentes ámbitos de intervención.

¿Qué son las adicciones comportamentales?

Las adicciones comportamentales son aquellas que no se basan en el consumo de ninguna sustancia química o droga, como sucede en las adicciones químicas clásicas, sino que lo que genera adicción en la persona es una conducta determinada. Más concretamente, las adicciones conductuales o comportamentales pueden definirse como la dependencia exacerbada hacia un tipo de conducta que resulta gratificante y sobre el cual la persona pierde por completo el control y la capacidad de inhibirse.

Existen muchos tipos de adicciones conductuales, pero para poder ser considerada como tal, es imprescindible que la persona realice dicha conducta de manera compulsiva y repetitiva para obtener placer instantáneo.

Este tipo de adicciones han sido concebidas como un grupo independiente y propio, separado de las adicciones químicas clásicas a partir del año 2013, motivo por el cual se trata de una tipología de adicciones relativamente nuevas.

Sin embargo, la mayoría de las adicciones comportamentales llevan siendo estudiadas por los profesionales de la psicología y la salud mental, es por eso que sabemos que funcionan de manera muy similar a las adicciones tóxicas y que presentan características comunes.

Algunos de estos fenómenos compartidos entre adicciones químicas y comportamentales son: el desarrollo de la tolerancia, la abstinencia, los sistemas neurológicos de recompensa y la respuesta al tratamiento.

En este grupo podemos destacar la adicción al móvil o a las nuevas tecnologías, la adicción a los videojuegos, la ludopatía o adicción al juego, la adicción a las compras, al sexo, a la pornografía y los trastornos de alimentación.

Tratamiento de las adicciones comportamentales

Aunque no existe un tratamiento único para tratar de manera profesional este tipo de adicciones, a continuación presentamos el proceso más habitual que se sigue para tratar las adicciones comportamentales.

1. Diagnóstico

Al igual que sucede con cualquier trastorno de la salud mental, el primer paso en el tratamiento de las adicciones comportamentales consiste en realizar un diagnóstico certero y adaptado a la realidad de cada cliente.

El diagnóstico debe ser realizado siempre por un profesional de la psicología o de la medicina y debe basarse en un manual diagnóstico de evidencia científica probada, como puede ser el DSM y con los terapeutas deben identificar cada uno de los síntomas que presenta el cliente que acude a su consulta.

Una vez identificado el tipo de trastorno adictivo que presenta la persona, también es crucial determinar si la adicción presenta comorbilidad con otros trastornos, es decir, si concurre junto a otras alteraciones de la salud mental.

2. Interrumpir el círculo vicioso

El objetivo de esta parte del tratamiento es que la persona elimine la rutina de realización de la conducta específica a la que es adicto o adicta, para que salga de ese circulo vicioso inicial.

Es un período de abstinencia total hacia la conducta adictiva para que la persona aprenda a controlar sus impulsos frente a dicha conducta y empiece a desvincularse de la dependencia, para luego iniciar la intervención terapéutica. Esta fase es análoga a la etapa de la desintoxicación que se produce en las adicciones a sustancias.

3. Deshabituación

En la fase de deshabituación consiste en una estabilización del plan de vida que incorpora la abstinencia, haciendo que la persona se vaya abriendo a una nueva manera de experimentar el día a día a más allá de centrarse en no recaer; debe diseñarse un plan de actuación diseñado a la medida de la persona que está sufriendo, atendiendo a sus características (edad, situación social o económica…), al tipo de adicción que padece y a sus necesidades particulares.

Adaptar la intervención a cada paciente significa que debe tenerse en cuenta la realidad de la persona y el entorno social en el que vive; es decir, que en el caso de la adicción a los videojuegos o a las apuestas la realización de la conducta puede reducirse a 0 pero en el caso de la adicción a los móviles o al sexo es imposible eliminar la conducta por completo.

La deshabituación tiene como objetivo que la persona reconozca, identifique y combata aquellos patrones que pueden reactivar la conducta adictiva e integre en su vida diaria estrategias de afrontamiento útiles que le ayuden a superar su adicción y tomar el control de la situación.

Existen varios métodos de intervención terapéutica en la deshabituación a adicciones comportamentales, que habitualmente se aplican de manera conjunta y coordinada: Por un lado el tratamiento cognitivo-conductual, por otro el tratamiento farmacológico y también otros métodos como la terapia motivacional o la terapia de grupo.

4. Reinserción

La reinserción es la última fase del tratamiento a las adicciones comportamentales, y tiene como objetivo que la persona pueda reincorporarse a la vida social con otras personas y recupere su vida anterior.

Esto se logra con el apoyo imprescindible de su entorno familiar y social más próximo, así como mediante un seguimiento cercano por parte de los profesionales que han dirigido todo el proceso de desintoxicación para asegurar que no haya recaídas.

Modos de intervención

Estas son las principales formas de intervención en el tratamiento de adicciones comportamentales.

1. Tratamiento cognitivo-conductual

El tratamiento cognitivo-conductual es uno de los más utilizados por los profesionales de la psicología en la actualidad, ya que se basa en la evidencia científica y ofrece resultados positivos probados siempre que se aplica.

Este tipo de terapia se basa en la identificación de patrones de pensamiento, razonamientos o ideas que empujan a la persona a realizar la conducta adictiva, y posteriormente en la reconfiguración y sustitución de estas ideas por otras más adaptativas que permitan a la persona funcionar sin realizar de manera compulsiva su adicción.

La terapia cognitivo-conductual debe servir para trabajar todos aquellos problemas que pueda presentar la persona, tanto en el ámbito social o de las relaciones, como a nivel de autoestima y también para tratar todo tipo de síntomas de ansiedad, estrés, obsesiones o casos de depresión.

2. Tratamiento farmacológico

El tratamiento farmacológico puede realizarse de manera conjunta con el psicoterapéutico, y consiste en la administración de fármacos que puedan contribuir a que la persona lidie con la ansiedad desatada por la abstinencia. Aunque son más utilizados en el caso de las drogodependencias debido a las modificaciones que estas últimas generan en el cerebro, estos medicamentos son también un recurso útil aquí.

3. Otros métodos

Otros métodos muy utilizados que pueden aplicarse de manera conjunta con los anteriores son la terapia motivacional, la terapia grupal y la terapia familiar o conyugal.

La terapia motivacional se basa en equipar a la persona con estrategias y conocimientos de todo tipo que potencien la motivación de la persona con el objetivo de lograr la deshabituación a la conducta, la toma de control de sus impulsos y el cumplimiento del tratamiento en el plazo establecido.

Por otro lado, también pueden aplicarse la terapia familiar o conyugal o la terapia de grupo, metodologías basadas en el apoyo externo que recibe la persona por parte de sus seres queridos u otras personas que puedan estar pasando por la misma adicción.

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