El verdadero significado de la valentía está en lo que hacemos con nuestros temores. Unsplash.

Saber cómo vencer el miedo puede ser lo que marca la diferencia entre llevar una vida limitada a la zona e confort o lanzarse hacia los objetivos que realmente nos pueden hacer ganar en felicidad. Ningún cambio a mejor llega sin esfuerzo, y parte de este debe estar orientado a superar esos umbrales de incertidumbre y duda que tanto imponen.

En este artículo repasaremos algunas pautas sencillas que nos ayudarán a vencer el miedo y que, si bien no lo eliminarán completamente, sí amortiguarán sus efectos.

Cómo vencer el miedo en el día a día

El miedo es una de las emociones básicas del ser humano, y su importancia se debe a que, en muchas situaciones, nos es útil. Por muy desagradable que resulte al ser vivido en primera persona, este fenómeno psicológico es lo que nos lleva a evitar muchas situaciones que conllevan un riesgo real, ya sea porque conllevan una alta posibilidad de producir daño físico, o porque nos pueden perjudicar en cualquier otra manera.

Por supuesto, el miedo no tiene por qué ser un mecanismo que nos permita acertar a la perfección cuáles son las situaciones que realmente nos perjudicarán, pero esto es inevitable. El problema no es ese. Lo malo llega cuando utilizamos inconscientemente el miedo como una excusa para no salir de la zona de confort, o cuando, por ciertas dinámicas aprendidas, interiorizamos la idea que debemos temer a ciertas cosas que no conllevan un riesgo tan alto.

¿Qué hacer en estas situaciones? Estos consejos te ayudarán.

1. Aprende la lógica de la memoria emocional

Buena parte del miedo que sentimos se explica a través de la memoria emocional. Esta es un sistema de almacenamiento de información que tiene que ver exclusivamente con las emociones, y no con los conceptos que pueden ser explicados fácilmente con palabras. Se sabe que las emociones son procesadas de manera diferenciada que, por ejemplo, nuestros recuerdos sobre lo que cenamos ayer, y esto hace que en ocasiones se asocien a experiencias nuevas a pesar de que las hayamos “memorizado” en contextos totalmente diferentes.

Por consiguiente, ten claro que tú no tienes la culpa de sentir miedo. Esto forma parte de una mecánica cerebral que es inconsciente y que no podemos controlar directamente. Nuestros esfuerzo deben dirigirse a crear las posibilidades de que se miedo deje de estar asociado a ciertas situaciones que realmente no son peligrosas, o no lo son en la medida en la que lo percibimos.

2. Acércate poco a poco a lo que temes

Esta es la lógica que se sigue en los tratamientos psicológicos aplicados a las fobias, pero sirve también para los miedos no patológicos. Para saber cómo controlar el miedo debes tener claro que te tocará sufrir un poco, pero solo lo justo.

Eso significa que deberás realizar acercamientos progresivos a aquellas situaciones que temes, para poco a poco ir hacia situaciones más difíciles para ti. Al principio, acercarte un poco a esos entornos o a esas acciones, luego ir un poco más allá, luego aún más allá… La curva de dificultad siempre tiene que ser ascendente, pero cada vez contarás con más preparación.

Es bueno que de antemano establezcas una gradación, ordenando esas situaciones de las que causan menos miedo a las que generan más temor, y que establezcas plazos en los que debes conseguir cada uno de estos objetivos.

3. Déjate ayudar

Tal y como hemos visto, el miedo no es algo de lo que debas avergonzarte, así que no hay motivo por el que debas evitar recibir ayuda. Dado el carácter irracional de estos temores, nunca va mal contar con la seguridad que te puede dar la presencia de otros, y su asistencia o intervención en casos concretos.

Piensa que aunque esta emoción es poderosa, tú tienes el poder de modificar tu entorno para alcanzar tus objetivos incluso es los momentos en los que creas que pierdes el control. Establecer las alianzas necesarias para que otros ayuden hace que nos ayudemos indirectamente, creando herramientas para solucionar problemas en el momento en el que nuestra capacidad para pensar claramente nos falle.

Este es uno de esos trucos para vencer al miedo que muchos ovbian, porque creen que lo psicológico se trata a través del trabajo individual o mediante la introspección: nada más lejos de la realidad.

4. Aprende a reconocer si necesitas terapia

La línea que separa el miedo patológico de aquél que no lo es no siempre es clara, pero debes tener claro que si el temor que sientes es muy extremo, posiblemente necesitarás ayuda profesional para progresar. Afortunadamente este tipo de problemas psicológicos son relativamente fáciles de tratar si se pasa por psicoterapia, y los resultados pueden verse en cuestión de pocas semanas.

Eso sí: el miedo nunca se irá del todo, pero ya no nos paralizará ni evitará que nos acerquemos a los objetivos. Aunque esto es, en parte, hasta positivo. El hecho de hacer algo que se siente en parte como un reto hace que nos sintamos mejor al pasar por ello habiéndolo superado.

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association (1994). Diagnostic and statistical manual of mental disorders: DSM-IV. Washington, DC.
  • Bracha, H. (2006). "Human brain evolution and the "Neuroevolutionary Time-depth Principle:" Implications for the Reclassification of fear-circuitry-related traits in DSM-V and for studying resilience to warzone-related posttraumatic stress disorder" (PDF). Progress in Neuro-Psychopharmacology and Biological Psychiatry.
  • Olsson, A.; Nearing, K.I.; Phelps, E.A. (2006). "Learning fears by observing others: The neural systems of social fear transmission". Social Cognitive and Affective Neuroscience.