La depresión es un trastorno mental que afecta a muchísimas personas a nivel mundial; de hecho, se trata de uno de los trastornos más prevalentes en prácticamente todos los países. Sus causas pueden ser muy diversas.

En este artículo nos centraremos en la depresión por amor, que es aquella que surge como consecuencia de vivir un proceso de ruptura amorosa y como consecuencia, de enfrentarnos al proceso de duelo por la persona amada.

¿Cuáles son las características definitorias de la depresión por amor? ¿Y sus síntomas, causas y tratamientos? ¿Cómo se vive un proceso de ruptura y qué relación tiene esto con la depresión? Vamos a averiguarlo a través del presente artículo.

Depresión por amor: ¿qué es?

La depresión por amor es aquella que tiene como causa directa una ruptura amorosa. Así, cuando hablamos de depresión por amor, más bien nos estamos refiriendo a la depresión por desamor.

Ya que, cuando estamos enamorados, no estamos deprimidos precisamente, y son las rupturas amorosas o los desencantos los que nos pueden causar una depresión, y no el amor en sí. De esta manera, lo que causa el sufrimiento en las personas es el desamor, no el amor.

¿Cómo nos sentimos cuando vivimos una ruptura amorosa?

Los primeros días tras una ruptura suelen aparecer síntomas de todo tipo. Ansiedad, miedo, insomnio, pérdida de apetito, sensación de vacío… Seguro que muchos de vosotros los habéis experimentado.

Además, también suele aparecer una necesidad compulsiva de contactar a la otra persona. Hemos de estar atentos a estos primero síntomas ya que, aunque son totalmente normales (e incluso adaptativos), si se alargan mucho en el tiempo o si su intensidad es desmesurada, podemos estar en riesgo de sufrir una depresión. La que aquí denominamos “depresión por amor”.

Por otro lado, aparece el llamado “síndrome de abstinencia”, que es un estado muy normal y frecuente, a nivel mental y físico, cuando acabamos de perder una fuente de seguridad y placer. Debemos tener muy en cuenta lo ya mencionado y es que el amor, por sí mismo, no genera este síndrome de abstinencia, sino que es la pérdida de la persona amada lo que lo provoca.

Patrones de conducta en la ruptura y depresión

Como consecuencia de una pérdida o de una ruptura amorosa, podemos actuar de forma muy dispar los unos de los otros, pero sí que es cierto que suelen darse unos patrones comunes que son los mencionados aquí, sumados a algunos de los siguientes, que aparecen con cierta frecuencia.

Recurrir al sexo desenfrenado con desconocidos para “ahuyentar” la pena (o para dejar de pensar), el consumo de sustancias tóxicas (como por ejemplo tabaco, alcohol o drogas duras) para “evadirnos”, distraernos o también para no pensar, los pensamientos rumiativos u obsesivos, las preguntas sin respuesta, los bajones, las noches en blanco, el estancamiento… ¿Te suenan?

Cuando todo esto se alarga en el tiempo, o cuando la intensidad de estos síntomas o comportamientos es tan elevada que llega a interferir gravemente en nuestro día a día (es decir, en nuestro funcionamiento), entonces puede aparecer lo que denominamos aquí depresión por amor. ¿Cuáles son sus características? ¿Cómo tratarla? Vamos a verlo en los siguientes apartados.

Síntomas de la depresión por amor

En realidad, no podemos decir que la depresión por amor sea un “subtipo de depresión” (al menos, no existe este término en ningún manual diagnóstico de referencia); cuando hablamos de depresión por amor, más bien nos referimos a un tipo de depresión popularmente llamado así, debido a que se produce como consecuencia del amor (o más bien, del desamor).

Por todo esto, los síntomas de la depresión por amor son los mismos que los que aparecen en cualquier tipo de depresión, aunque “bañados” por esta sensación de haber perdido a la persona amada. De esta forma, puede aparecer lo siguiente.

1. Síntomas anímicos

El síntoma por excelencia de la depresión tiene que ver con el bajo estado de ánimo. En el caso de la depresión por amor, estos síntomas pueden acentuarse cuando se recuerdan momentos con la persona que se ha perdido. Es frecuente entrar en estados de nostalgia y especialmente de melancolía.

2. Síntomas motivacionales y conductuales

Aparece apatía, inhibición, anhedonia, falta de motivación, retardo psicomotor (o por el contrario, agitación), etc.

Como en el caso anterior, todos estos síntomas pueden intensificarse cuando se entra en un bucle de pensamientos (que suelen ser negativos) hacia la otra persona, o en conductas compulsivas de buscar al/la otro/a en redes sociales, de comprobar lo que está haciendo, etc.

3. Síntomas cognitivos

El rendimiento de diferentes procesos y habilidades cognitivas también se ve alterado en la depresión, lo que perjudica a: la memoria, la atención, la velocidad mental…

En cuanto al contenido de la cognición, puede aparecer la llamada “triada negativa” de Aaron Beck, caracterizada por una visión negativa (y pesimista) de uno mismo, del mundo y del futuro.

En la depresión por amor, esto podría traducirse o convertirse en ideas negativas también sobre la otra persona, sobre la propia relación, sobre la ruptura, etc.

4. Síntomas físicos

A nivel físico, aparecen problemas de sueño (las llamadas “noches en blanco” características de esta depresión, así como insomnio u otras alteraciones), fatiga, alteraciones en el apetito, disminución del deseo sexual...

5. Síntomas interpersonales

Finalmente, en el terreno de las relaciones interpersonales, se produce un deterioro de las mismas, disminución del interés en interactuar con los demás e incluso un rechazo hacia las personas.

En este sentido y, sobre todo en las primeras etapas de una ruptura, las personas tienden a aislarse en casa sin querer salir con nadie, o por el contrario, a salir de fiesta cada fin de semana y desfasar, etc.

En relación a esto último, pueden aparecer en algunas personas los comportamientos ya mencionados de tener sexo desenfrenado con desconocidos.

Causas

Aunque cada situación es un mundo, las causas de la depresión por amor suelen ser de dos tipos: o bien una ruptura amorosa o bien ser rechazados por la persona que amamos (en palabras más coloquiales, “que nos den calabazas”).

Este tipo de situaciones forman parte de la vida, y todos nosotros pasaremos por ellas (y seguramente, en más de una ocasión). Es decir, se trata de situaciones que no tienen por qué causar una depresión, aunque comporten sentimientos de tristeza y vacío, ya que al fin y al cabo hablamos de procesos de duelo y es normal sentirse así.

Sin embargo, hay personas que, por sus características personales (vulnerabilidad, por ejemplo, o inseguridades) o por las circunstancias que han acompañado a la ruptura o al desencanto amoroso, sí llegan a desarrollar una depresión.

Tratamiento

En relación a la terapia psicológica, el tratamiento de la depresión por amor en realidad será el tratamiento que se emplee para tratar la depresión en general (adaptándose, eso sí, a cada persona).

En el caso específico de la depresión por amor, se deberá trabajar mucho con el paciente los pensamientos disfuncionales asociados a la ruptura y al proceso de duelo, es decir, a todos aquellos que dificulten la aceptación de la situación actual (es decir, la aceptación de la realidad).

También será importante trabajar la autoestima del paciente, ya que muchas veces ésta se ve afectada en este tipo de situaciones o procesos. Así, se buscará potenciarla a través de diferentes técnicas y ejercicios (sin olvidarnos tampoco del autoconcepto, muy relacionado con la autoestima).

Existen diferentes tratamientos psicológicos que se han demostrado efectivos para la depresión. Algunos de ellos son:

  • Programa de actividades agradables de Lewinsohn
  • Entrenamiento en Habilidades Sociales (EHS) de Versen y Mclean
  • Curso para el afrontamiento de la depresión -CAD- de Lewinsohn
  • Terapia de autocontrol de Rehm
  • Terapia de solución de problemas de Nexu

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association –APA- (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid: Panamericana.
  • Aragón, R.S. y Cruz, R.M. (2014). Causas y caracterización de las etapas del duelo romántico. Acta de investigación psicológica, 4(1): 1329-1343.
  • Caballo (2002). Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos. Vol. 1 y 2. Madrid. Siglo XXI (Capítulos 1-8, 16-18).