Un resumen de cómo es la esquizofrenia catatónica.

La esquizofrenia es un trastorno mental que puede llegar a ser muy incapacitante, y que afecta entre el 0,3%-0-7% de la población mundial. Sin embargo, no se trata de un trastorno único, sino que existen diferentes subtipos de esquizofrenia. En este artículo conoceremos la esquizofrenia catatónica, caracterizada por alteraciones a nivel motor.

Además, veremos cuáles son sus características habituales, sus síntomas típicos, las causas que pueden desencadenarla y los tratamientos que se aplican.

Esquizofrenia: ¿qué es?

La esquizofrenia es un trastorno psicótico que causa dos tipos de síntomas: los positivos y los negativos. Los síntomas positivos engloban las manifestaciones “por exceso”, y los síntomas negativos, las que son “por defecto”.

Así, mientras los positivos incluyen síntomas como las alucinaciones, los delirios y el comportamiento desorganizado, los negativos incluyen el aplanamiento afectivo, la anhedonia y la apatía, entre otros.

Por otro lado, la esquizofrenia también causa síntomas cognitivos, tales como dificultades atencionales o problemas de memoria.

Subtipos

Sin embargo, no existe un único tipo de esquizofrenia, y ya en las primeras descripciones del trastorno, realizadas por Emil Kraepelin (psiquiatra alemán), el autor empezó a hablar de diferentes subtipos de esquizofrenia. Concretamente, E. Kraepelin diferenció tres subtipos: la esquizofrenia paranoide, la esquizofrenia catatónica y la esquizofrenia hebefrénica o desorganizada.

Estos subtipos se diferencian por los tipos de síntomas predominantes en el cuadro; así, la esquizofrenia paranoide implica fundamentalmente síntomas positivos (alucinaciones, delirios…), la catatónica, síntomas motores como la catatonía, y la hebefrénica, comportamiento y lenguaje desorganizados.

Un poco más tarde, el psiquiatra suizo Eugen Bleuler añadió un cuarto subtipo a los ya propuestos por Kraepelin: la esquizofrenia simple (con síntomas únicamente negativos).

Estos subtipos de esquizofrenia (menos la simple) figuran en el DSM-IV-TR (Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales), pero desaparecen en el DSM-5 (donde solo podemos encontrar el trastorno de esquizofrenia, entre los demás trastornos psicóticos, y la esquizofrenia simple en los anexos).

Esto no quiere decir que no puedan seguir apareciendo estos subtipos de esquizofrenia en la población clínica. Además, remarcar que la esquizofrenia subtipo hebefrénico también se encuentra actualmente en la CIE-10 (Clasificación Internacional de Enfermedades), así como la esquizofrenia simple

Esquizofrenia catatónica: características habituales

La esquizofrenia catatónica, como hemos visto, es un subtipo de esquizofrenia propuesto por Emil Kraepelin. Este tipo de esquizofrenia se caracteriza por tener un pronóstico medio (entre bueno y malo), situándose éste entre el paranoide (pronóstico bueno) y el desorganizado (pronóstico malo).

Se trata de un trastorno que actualmente es poco frecuente en los países desarrollados. La persona con esquizofrenia catatónica suele presentar síntomas ambivalentes y centrados en la motricidad.

Generalmente el sujeto obedece de forma automática a las órdenes (o puede ocurrir justamente lo contrario, que presente negativismo extremo y que no obedezca las órdenes o instrucciones de nadie); además, el individuo suele también actuar con una gran perseveración. Por otro lado, la esquizofrenia catatónica suele incluir también síntomas alucinatorios y delirantes.

Vamos a ver con detalle los síntomas característicos de este subtipo de esquizofrenia.

Síntomas

Los síntomas de la esquizofrenia catatónica consisten, principalmente, en alteraciones motoras. Estas se traducen en:

1. Inmovilidad motriz

También llamada estupor, la inmovilidad motriz hace que el paciente con esquizofrenia catatónica sea incapaz de ejecutar cualquier tipo de movimiento. Se puede quedar “clavado” sin moverse ni decir nada.

2. Actividad motriz excesiva

Sin embargo, puede ocurrir el síntoma contrario al anterior, y que el paciente presente una actividad motriz excesiva, mostrándose incapaz de estarse quieto, moviéndose contínuamente y con cierta agitación.

3. Negativismo extremo

El negativismo extremo se traduce en una resistencia, por parte del sujeto, a seguir cualquier orden que reciba por parte de otra persona; esta resistencia es aparentemente inmotivada. También puede incluir el mantenimiento de una postura rígida en contra de los intentos de moverlo que realizan los demás, así como mutismo.

4. Movimientos voluntarios peculiares

El paciente con esquizofrenia catatónica puede presentar movimientos peculiares de forma voluntaria, tales como manierismos (o manerismos), consistentes en gestos “únicos” para el individuo, exagerados (como si la persona estuviera actuando), y que suelen ser repetitivos y cortos. Estos gestos acompañan la actividad normal, y son más sencillos que las estereotipias. Aparecen típicamente en la esquizofrenia.

5. Ecolalias

Las ecolalias consisten en la repetición de lo último que ha dicho el interlocutor (la última palabra, frase…). Éstas, a su vez, pueden ser inmediatas (ocurren al momento) o demoradas (ocurren horas, días o semanas después de que el individuo las haya escuchado).

Las ecolalias, además de ser típicas en la esquizofrenia catatónica, también aparecen con mucha frecuencia en los niños con un trastorno del espectro autista (TEA).

6. Ecopraxias

Las ecopraxias son similares al síntoma anterior, pero en el terreno motor o gestual; consisten en la repetición, por parte del sujeto, de los gestos que el sujeto ve realizar al interlocutor.

Causas

Las causas de la esquizofrenia catatónica, como cualquier otro tipo de esquizofrenia, se han relacionado con múltiples factores y desde múltiples campos de estudio (se trata de un trastorno de origen multifactorial).

1. Teorías biológicas

Las teorías biológicas, por su parte, proponen un componente genético importante en el origen de la esquizofrenia, siendo mayor la prevalencia de esquizofrenia en hijos de madres biológicas con esquizofrenia.

2. Teorías psicológicas

Las teorías psicológicas plantean un modelo de vulnerabilidad-estrés, donde se produce una interacción entre una posible vulnerabilidad individual en el paciente y el nivel de estrés sufrido por el mismo.

Las teorías sistémicas, por su parte, planean la teoría del doble vínculo (Escuela de Palo Alto: Bateson & cols.); esta teoría sostiene que el doble vínculo está formado por mensajes contradictorios y que se producen dentro de una relación intensa que el paciente no puede evitar, ni comentar.

3. Teorías neuroquímicas

A nivel neuroquímico se ha hablado de una hiperactivación subcortical dopaminérgica en la vía mesolímbica (relacionada con los síntomas positivos de la esquizofrenia catatónica; en este caso, los trastornos motores).

En cuanto a alteraciones cerebrales, se han propuesto alteraciones estructurales detectadas por un TAC presentes en las personas con esquizofrenia (dilatación del tercer ventrículo y de los ventrículos laterales, atrofia cerebelar, asimetría hemisférica invertida, atrofia cortical, disminución de radiodensidad del tejido en diversas zonas del cerebro como el hipocampo, etc.).

Dentro de estas alteraciones, también se han encontrado alteraciones funcionales como una hipofrontalidad (disfunción del córtex prefrontal-dorsolateral) y una disfunción de los ganglios basales.

4. Teorías víricas

También se han hablado de infecciones virales como causantes de la esquizofrenia (aunque nunca se han demostrado), y de alteraciones en el neurodesarrollo.

Estas últimas incluyen una alteración en la formación del cerebro durante la gestación o la infancia, que no se manifiesta hasta que las estructuras implicadas han madurado completamente y aparece una fuente de estrés o cambios hormonales importantes.

Tratamiento

El tratamiento de la esquizofrenia catatónica deberá ir encaminado a los tratamientos utilizados para la esquizofrenia en sí. Principalmente se opta por un tratamiento psicosocial, que busque la reinserción (o inserción) del individuo en la sociedad, a través de procedimientos de empleo protegido, por ejemplo (y entre otros).

Por otro lado, las terapias psicológicas utilizadas (que idealmente incluirán también a las familias), se centran en el entrenamiento en habilidades sociales (EHS), la intervención psicoeducativa (a nivel familiar), la rehabilitación cognitiva y terapias de modificación de creencias (centradas en tratar los delirios y las alucinaciones).

Además, en la terapia psicológica, se busca potenciar las estrategias de afrontamiento del paciente, así como fomentar su autoestima, autoconcepto y autonomía.

En el caso de la esquizofrenia catatónica, además, el tratamiento farmacológico (que deberá estar siempre regulado, independientemente del subtipo de esquizofrenia que se trate), irá encaminado a paliar o suavizar los síntomas motores típicos de este subtipo de esquizofrenia. Es por ello que la adherencia al tratamiento deberá trabajarse siempre, a través de técnicas psicoeducativas y refuerzo positivo, por ejemplo.

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association –APA- (2002). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-IV-TR. Barcelona: Masson.
  • American Psychiatric Association –APA- (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid: Panamericana.
  • Belloch, A, Sandín, B. y Ramos, F. (2010). Manual de Psicopatología. Volumen I y II. Madrid: McGraw-Hill.
  • Crespo, M.L. y Pérez, V. (2005). Catatonía: un síndrome neuropsiquiátrico. Revista Colombiana de Psiquiatría, 34(2): 251-266.