Una fobia común como pocas. Unsplash

Existen muchas fobias, algunas de ellas son muy comunes y otras no tanto. Entre las más frecuentes podemos encontrar el miedo a los insectos o entomofobia, que también recibe el nombre de insectofobia.

Si te paraliza ver una cucaracha correteando por el salón de tu casa, o evitas viajar porque te obsesiona la idea de que el hotel en el que te alojes esté infestado de chinches, puede que sufras est trastorno.

En este artículo hablaremos del miedo patológico a los insectos, y profundizaremos en sus causas, sus síntomas y sus consecuencias.

Qué es la entomofobia

La entomofobia es un miedo irracional y persistente que se manifiesta ante la presencia de insectos, y puede aparecer en cualquier lugar, ya sea al acampar en la montaña, al pasear por el parque, al salir a correr por la playa o al visitar una casa rural. Y es que esta fobia, a pesar de que pueda parecer ridícula en algunos casos por la inofensividad de algunos insectos. crea un gran malestar a la persona que lo sufre, que siente una gran ansiedad y angustia y un intento exagerado de evitar el estímulo temido.

Aunque la mayoría de los insectos no son dañinos para los humanos y no representan una amenaza, quienes sufren con esta fobia experimentan una ansiedad extrema ante el solo pensamiento u observación de un insecto. Las personas con entomofobia pueden sentirse avergonzadas y ser conscientes de su miedo, pero son incapaces de hacerle frente y, a menudo, requieren de ayuda profesional para superarlo.

Cualquier insecto, ya sean arañas, avispas, mariposas, libélulas u orugas pueden convertirse en el estímulo que elicita una fobia. Ahora bien, formas de entomofobia más habituales son la fobia a las abejas y a las arañas.

Puedes saber más sobre estas fobias en nuestros artículos:

Causas del miedo a los insectos

Para entender cómo una persona desarrolla esta fobia es necesario entender cómo se desarrolla una fobia en general. Porque la fobias es un miedo irracional, no es un peligro real, y se aprende.

En la mayoría de los casos, los fóbicos desarrollaron esta patología como consecuencia de una experiencia traumática. Esto ocurre debido al aprendizaje asociativo llamado condicionamiento clásico. Puedes saber más en nuestro artículo “El condicionamiento clásico y sus experimentos más importantes”.

Pero las personas no necesariamente tienen que experimentar fobias en su propia piel, sino que pueden aprenderlas por observación, en lo que se conoce como condicionamiento vicario. Además. algunas creencias irracionales pueden fomentar el desarrollo de estas patologías.

Algunos expertos sugieren que las fobias pueden también deberse a que el cuerpo del ser humano está preparado biológicamente para tener miedo con facilidad. Esto sería asi porque los miedos se desarrollan en la parte primitiva del cerebro y no en el neocórtex, la parte más racional. Esto explica porque las fobias no responden a argumentos lógicos.

Esto puede entenderse porque este tipo de conductas podrían haber ayudado a la especie humana a sobrevivir. Pero pueden provocar problemas serios en la actualidad, al desarrollar miedos sin ningún riesgo aparente.

Síntomas de esta fobia

Cuando una persona sufre esta fobia y otros individuos intentan hacerle entrar en razón respecto la no peligrosidad de un insecto, estos argumentos lógicos no ayudan mucho, y los síntomas afectan drásticamente a la capacidad del fóbico de vivir con normalidad.

Como todas las fobias, la entomofobia o insectofobia es una condición que debe tomarse en serio, porque puede ser incapacitante. Los síntomas afectan al individuo a nivel cognitivo, conductual y físico. Entre los primero síntomas destacan el miedo, la angustia, la falta de concentración o los pensamientos catastrofistas. Como síntoma conductual, es característico el intento de evitación del estímulo fóbico,. Y como síntomas físicos, los más comunes son la sensación de ahogo, la hiperventilación, el dolor de cabeza, las náuseas o el dolor estomacal.

Tratamiento de la entomofobia

El tratamiento clásico de las fobias tiene como objetivo acabar con la asociación entre el estímulo-respuesta, por lo que suelen usarse con cierta frecuencia las técnicas cognitivo conductuales, también conocidas como terapia de conducta de segunda ola. El terapeuta puede ayudar al paciente a superar la fobia mediante estas de técnicas. Las más comunes son las técnicas de relajación y respiración y las técnicas de exposición.

Pero la técnica que más se emplea en este tipo de tratamiento es la desensibilización sistemática, que incluye las dos anteriores y que consiste en exponer al paciente, de manera gradual, al estímulo fóbico. Es decir, que puede comenzar exponiéndose a fotografías de insectos y más adelante a insectos reales. Este método, además, permite aprender estrategias de afrontamiento, entre las que destacan las técnicas de relajación y respiración. Son muchos los pacientes que han completado con éxito un programa de desensibilización sistemática con éxito. Si quieres saber más sobre esta técnica, puedes leer nuestro artículo: “¿Qué es la desensibilización sistemática y cómo funciona?”.

En la actualidad, también pueden emplearse otras metodologías terapéuticas como la terapia cognitiva basada en Mindfulness y la terapia de aceptación y compromiso.

Además, con el desarrollo de las nuevas tecnologías, han aparecido nuevas maneras de tratar esta patología. Un ejemplo de ello es la realidad virtual, que ha demostrado ser muy efectiva para exponer al paciente a estímulos fóbicos. Por otro lado, han aparecido apps para smartphones que incluyen herramientas psicoterapéuticas para tratar estos miedos irracionales.