¿Es normal oír voces? Las alucinaciones auditivas

En ocasiones, este tipo de alucinación se debe a trastornos, aunque en otras son algo normal.

Olipe Nathasa

El ser humano es un ser social que se comunica con su entorno y con sus semejantes, empleando en gran medida el lenguaje oral para ello. Hablamos para comunicarnos y expresar ideas y conceptos más o menos abstractos, y oímos y escuchamos los de los demás.

Sin embargo, algunas personas manifiestan oír voces que no se corresponden con un estímulo real. En este contexto… ¿Que está ocurriendo con éstas personas?¿Es normal oír voces? En este artículo vamos a especificar algunos casos en los que aparece la percepción auditiva de una voz.

Oír voces: alucinaciones auditivas

La percepción de elementos ante la ausencia de estímulos que los provoquen es lo que conocemos como alucinación. En ellas, quien las padece percibe como verdadero un estímulo que no existe en la realidad, siendo este elaboración propia. Las alucinaciones pueden aparecer en cualquier modalidad sensorial, entre ellas la audición.

El hecho de oír voces, si estas no provienen de un estímulo real, es pues un fenómeno alucinatorio. De hecho se trata del tipo de alucinación más habitual, especialmente en determinados trastornos mentales. Las voces en cuestión pueden reflejar externamente los contenidos del propio pensamiento, dar órdenes, realizar críticas de quien las padece en segunda persona o realizar comentarios en tercera persona. Es incluso posible percibir más de una y que éstas establezcan conversaciones entre sí, si bien no suele ser habitual.

Hay que tener en cuenta que la percepción de voces puede ser vivida de diferentes maneras. Para algunas personas puede ser una experiencia gratificante, positiva e incluso mística, especialmente cuando su contenido no es aversivo. Por el contrario a otras personas les genera un gran sufrimiento, siendo voces críticas, ridiculizantes y amenazantes que incluso le pueden llevar a hacer actos concretos.

La esquizofrenia y otros trastornos psicóticos

Lo primero que la mayoría de las personas piensa cuando alguien dice oír voces es en la palabra esquizofrenia, o bien que está sufriendo un brote psicótico. La vinculación de la esquizofrenia con el hecho de oír voces se debe a que la presencia de alucinaciones (especialmente auditivas) es uno de los síntomas predominantes, especialmente del subtipo paranoide.

En la esquizofrenia las voces pueden resultar manipuladoras y aterradoras y ordenar hacer cosas que el sujeto no quiere hacer. Es frecuente que en este trastorno el contenido de las voces sea amenazador o crítico y que hablan del propio sujeto o del entorno, así como pueden provocar la interpretación de la realidad de manera diferente a la habitual generando delirios (por ejemplo, una persona que oiga constantemente que le persiguen o le quieren ver muerto puede terminar interpretando situaciones de acuerdo a dicha idea).

Pero no solo se oyen voces en la esquizofrenia. De hecho, las alucinaciones auditivas son uno de los principales síntomas positivos (aquellos que agregan elementos al funcionamiento habitual del paciente) tanto de la esquizofrenia como de otros trastornos de tipo psicótico en el que existe una ruptura parcial o completa con la realidad.

Otros trastornos en los que es posible oír voces

Los trastornos psicóticos no son los únicos en los que puede aparecer la audición de voces generadas por la propia mente. En algunos tipos de depresión como la atípica, en episodios maníacos, crisis de ansiedad o durante crisis epilépticas pueden llegarse a oír voces. También durante estados disociativos.

Asimismo, algunas enfermedades y alteraciones médicas pueden provocar esta percepción. Por ejemplo, en presencia de fiebre elevada es posible que aparezcan alucinaciones y delirios, así como una gran cantidad de alteraciones que cursan con alteraciones de conciencia. 

Diferentes cuadros como el síndrome de abstinencia a determinadas sustancias, o trastornos neurológicos como las demencias son proclives a generar la percepción de oír voces.

No siempre estamos ante un trastorno

Tal y como hemos visto, cuando se menciona que una persona oye voces, generalmente este hecho es vinculado a la existencia de una esquizofrenia o a un trastorno de tipo psicótico. Esto es debido a que la presencia de alucinaciones auditivas, especialmente en forma de voces, es uno de los síntomas más característicos de la esquizofrenia paranoide. 

Sin embargo, no en todos los casos estamos ante este trastorno: es posible oír voces por múltiples razones y no todas ellas son patológicas.

1. Consumo de sustancias

El consumo de determinadas sustancias, especialmente las de tipo psicodisléptico (como los alucinógenos) o psicoanaléptico, también puede provocar la percepción de voces o sonidos al provocar alteraciones de la percepción y/o del nivel de conciencia. Además de ello, algunas sustancias pueden llegar a provocar un brote psicótico per se, cosa que también puede provocar oír voces.

Y no solo durante su consumo, también pueden ocurrir en las intoxicaciones por estas sustancias o incluso ante el cese brusco de su consumo en los casos que padecen dependencia, es decir ante el síndrome de abstinencia.

2. Alucinaciones hipnagógicas e hipnopómpicas

Un ejemplo de ello lo encontramos en las alucinaciones hipnagógicas e hipnopómpicas, también llamadas alucinaciones fisiológicas: se trata de una forma de pseudopercepción en forma de alucinaciones que surgen en el paso de la vigilia al sueño y viceversa, es decir en un estado en el que se está produciendo una alteración de conciencia. 

Si bien es frecuente que sean de tipo visual, no es raro que aparezcan también elementos sonoros pudiendo oír voces, conversaciones o gritos. No indican necesariamente la presencia de una patología, sino que no es infrecuente que aparezcan en la población no clínica.

3. Reacción a un estrés intenso o un evento traumático

Perder a un ser querido, haber sufrido algún tipo de abuso o estar sometido a un estrés considerable puede llegar a provocar que quienes lo han padecido experimenten oír voces en momentos puntuales. Por ejemplo no es raro que cuando perdemos a un ser querido nos parezca oír la voz del fallecido, normalmente en las primeras etapas del proceso de duelo.

Oír voces puede ser consecuencia también de un estado de extrema excitación y nerviosismo, apareciendo este fenómeno como paroxismo nervioso. De hecho, la percepción de estas voces puede aumentar aún más el estado de tensión del sujeto y acentuar las percepciones.

4. Pareidolia

Se entiende la pareidolia el fenómeno mediante el cual el cerebro humano tiende a provocar que percibamos patrones en elementos estimulares ambiguos, tal y como ocurre cuando vemos formas en las nubes. 

Si bien la pareidolia en sí designa la dotación de sentido y significado a imágenes que no la tienen, también en otros sentidos pueden ocurrir fenómenos semejantes. Por ejemplo en la audición. Es posible que determinados elementos ambientales, como el viento, produzcan ruido que podemos llegar a interpretar como como una voz humana, incluso en forma de frases.

¿Qué son en realidad?

El origen de la percepción de voces sin nada que desencadene dicha percepción puede depender del tipo de fenómeno que las origine. Por lo general se trata o de una interpretación de un ruido externo o bien de la percepción como exógeno de un contenido autogenerado (es decir, que algo que la propia persona ha pensado es percibido como externo).

En el segundo de los casos, existen múltiples hipótesis respecto a porqué esto ocurre así. Se ha percibido que la existencia de un exceso de dopamina en la vía mesolímbica puede generar alucinaciones y delirios, así como también se ha propuesto la posibilidad de lesiones en el prefrontal. También se ha podido observar que muchos pacientes con asimetrías en el lóbulo temporal desarrollan síntomas positivos como las alucinaciones. Otra explicación puede ser la desconexión entre las regiones cerebrales del habla y el prefrontal, cosa que puede provocar una disociación entre la autoconciencia y la generación de contenido verbal.

¿Cómo se tratan?

El hecho de oír voces requiere tratamiento si éstas son debidas a la existencia de una enfermedad mental y/o suponen un perjuicio, malestar o limitación significativa para quien las percibe o su entorno.

Si las voces se perciben a lo largo de un proceso de duelo o después de una vivencia traumática, puede ser necesario trabajar sobre el fenómeno que lo ha generado y su significación para el paciente. El tipo de estrategia a emplear dependerá del caso.

En los casos de trastornos psicóticos, suelen emplearse los neurolépticos o antipsicóticos de cara a reducir las alucinaciones. En este aspecto tienen un gran éxito tanto los típicos como los atípicos, si bien los primeros pueden provocar efectos secundarios relevantes y en ambos casos pueden generar sedación. En otros trastornos deberá tratarse la causa correspondiente.

A nivel psicológico y específicamente sobre alucinaciones auditivas, se ha empleado la terapia de focalización. En esta terapia elaborada por Slade, Haddock y Bentall se intenta que el paciente vaya focalizándose poco a poco en diferentes aspectos de las voces. Se empieza por la forma y características de la voz en cuestión, para posteriormente analizar el contenido (es decir qué le dicen) y finalmente trabajar sobre las creencias que el sujeto tiene respecto a ellas. Se trata de conseguir que poco a poco el sujeto vaya re-atribuyendo las voces a sus propios contenidos mentales.

En cualquier caso, a la hora de tratar a una persona que dice oír voces es necesario hacerle ver un aspecto fundamental: independientemente de lo que digan, las voces no pueden hacerle daño.

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Oscar Castillero Mimenza. (2017, mayo 21). ¿Es normal oír voces? Las alucinaciones auditivas. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/clinica/oir-voces

Psicólogo en Barcelona | Redactor especializado en Psicología Clínica

Barcelona

Graduado en Psicología con mención en Psicología Clínica por la Universidad de Barcelona. Máster en Psicopedagogía con especialización en Orientación en Educación Secundaria. Cursando el Máster en Psicología General Sanitaria por la UB.

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