El síndrome de hipoventilación por obesidad es una condición médica asociada, como su propio nombre indica, a un avanzado sobrepeso. La persona que la padece tiene dificultades para respirar de día, provocándole problemas para dormir de noche.

Es una enfermedad que afecta a muchas personas con obesidad, con lo cual, un aspecto clave para evitarla y tratarla es la pérdida de peso mediante ejercicio y una buena dieta, aunque, también, puede ser necesaria la cirugía y el uso de mascarillas de aire.

A continuación hablaremos más a fondo sobre esta enfermedad respiratoria, sus principales síntomas, qué exámenes y pruebas físicas se hacen para diagnosticarla y cómo se trata.

¿Qué es el síndrome de hipoventilación por obesidad?

El síndrome de hipoventilación por obesidad es una enfermedad respiratoria que pueden presentar las personas con obesidad. A causa de su sobrepeso, no pueden respirar adecuadamente ni durante el día ni durante la noche, viéndose su salud y estado anímico afectados.

De día su deficiente respiración hace que sus niveles en sangre de oxígeno sean bajos y los de dióxido de carbono altos, siendo esto conocido como hipoventilación diurna.

Por la noche tampoco pueden respirar bien, lo que hace que no disfruten de un sueño reparador ni descansen correctamente. Es más, sus dificultades para respirar se agravan todavía más debido a que pueden sufrir apnea obstructiva del sueño. Esto hace que, durante unos breves períodos de tiempo, dejen de respirar, haciendo que el cerebro no pueda disponer del oxígeno necesario para funcionar correctamente.

Al síndrome de hipoventilación por obesidad también se le ha denominado síndrome de Pickwick. El motivo de esto es bastante curioso, y se relaciona con el famoso escritor y novelista británico Charles Dickens, quien describe en su ensayo Los papeles póstumos del club Pickwick unos síntomas muy similares a los relacionados con el síndrome.

Síntomas

Como hemos comentado, el síndrome de hipoventilación por obesidad es una condición asociada a la obesidad que provoca problemas respiratorios tanto de día como de noche. Entre los síntomas principales tenemos los niveles anormales de oxígeno y de dióxido de carbono en sangre, siendo más bajos y altos, respectivamente. A esta condición médica se la denomina hipoxia crónica.

Como las personas que sufren este síndrome no pueden dormir adecuadamente, teniendo un sueño de mala calidad por la noche al despertarse sufren somnolencia diurna. Esto hace que tengan una gran falta de energía y que se sientan cansadas al realizar el más mínimo esfuerzo. También pueden sufrir dolores de cabeza asociados a los niveles irregulares de gases en sangre y al mal descanso.

Estando durmiendo puede interrumpir su respiración momentáneamente; además, pueden hacer ronquidos muy fuertes. Estos dos síntomas no son detectados por el propio paciente, pero sí por las personas que vivan con él, como pueden ser su pareja o compañeros de piso. Aunque no necesariamente tiene por qué afectar en la vida social del paciente, sí que el hecho de roncar muy fuerte puede dificultar el sueño a los demás, provocando un problema en la convivencia de la unidad doméstica.

Pero no todo tiene que ver con la respiración. Al no poder dormir bien durante mucho tiempo seguido, el estado anímico del paciente se ve afectado, pudiendo llegar a presentar problemas como depresión, irritación y agitación. Como sufre somnolencia es más propenso a tener accidentes, tanto laborales como domésticos. Esto también puede afectar a la vida sexual del paciente puesto que tiene menos ganas de tener relaciones y prefiere dormir, aunque sabe que no va a poder descansar del todo.

Causas de la hipoventilación por obesidad

No se conocen todas las causas del síndrome de hipoventilación por obesidad, aunque como su propio nombre indica la obesidad tiene un papel muy importante en la gravedad y desarrollo de esta condición médica.

Puede tratarse de una combinación de varios problemas de salud, entre ellos la incapacidad del cerebro para manejar correctamente la respiración, exceso de grasa corporal que produce hormonas que alteran la frecuencia respiratoria y el peso adicional contra la pared torácica, dificultando el trabajo de los músculos de la respiración.

Diagnóstico

Para poder diagnosticar esta condición médica adecuadamente es necesario realizar una serie de pruebas y exámenes físicos. Además, se le preguntará sobre los problemas médicos que él y su entorno más cercano haya notado, como el cansancio, los ronquidos y la apnea mientras duerme.

Lo primero que se hace es evaluar el estado físico del paciente, empezando por su índice de masa corporal (IMC). Si el paciente tiene un IMC superior a 30 significará que padece obesidad.

Además de esto, se mirarán otros signos físicos que se asocian a la hipoventilación por obesidad, entre los cuales tenemos:

  • Cianosis: coloración azulada de los labios, dedos de manos y pies o la piel.
  • Piel de color rojizo.
  • Hipertensión: presión arterial alta
  • Hipertensión pulmonar: presión arterial alta en los pulmones
  • Cor pulmonale: Insuficiencia cardíaca derecha
  • Hinchazón en piernas o pies.
  • Dificultad para respirar.
  • Sentirse cansado después de un mínimo esfuerzo.
  • Signos de somnolencia excesiva.

Para poder diagnosticar esta condición médica es necesario evaluar los niveles de gases en sangre, en concreto el oxígeno y el dióxido de carbono. Para esto se suele hacer una gasometría arterial, tomando muestras de sangre del paciente, normalmente extraída de su muñeca, y comprobando sus niveles de gases. También se puede usar un oxímetro de pulso, un sensor colocado en el dedo de la mano que mide la cantidad de oxígeno en sangre, aunque no es una técnica tan precisa como una muestra de sangre arterial.

Es necesario realizar una radiografía del tórax o una tomografía computarizada de la misma zona para descartar otras posibles causas físicas que expliquen los problemas respiratorios del paciente. También se suele realizar un ecocardiograma en el cual se hace un ultrasonido del corazón para ver cómo se comporta este órgano.

Para acabar, una de las pruebas que no puede faltar para diagnosticar el síndrome de hipoventilación por obesidad es la polisomnografía, es decir, un estudio del sueño. Se tata de una técnica que permite conocer si el paciente sufre apnea del sueño, la gravedad de la misma y orientar el tratamiento más adecuado para el caso.

Tratamiento

En el tratamiento para el síndrome de hipoventilación por obesidad se suele aplicar un programa de pérdida de peso acompañado de terapia enfocada en la enfermedad respiratoria.

A veces, el simple hecho de perder un poco de peso hace que la persona mejore significativamente, roncando menos y teniendo un sueño más reparador, además de poder respirar mejor durante el día y, en muchos casos, corrigiéndose la apnea obstructiva del sueño. En otros casos es necesaria la intervención quirúrgica haciendo un by-pass gástrico en el que se reduce el tamaño del estómago y el paciente come menos.

Para conseguir que el paciente pierda peso lo que se suele hacer es darle un programa en el que se le presenta un menú con calorías restringidas, además de presentarle alimentos que satisfagan sus necesidades nutricionales pero perdiendo peso. Muchas dietas se enfocan en las proteínas y los vegetales, puesto que son estos dos tipos de alimentos los que contribuyen a que el estómago esté más lleno con menos ingesta calórica. Además, las proteínas ayudan a generar músculo, alterando la composición corporal del paciente y reduciendo la producción de hormonas asociadas a grasas.

Para ayudar al paciente a controlar sus ansias por comer se le recomienda que tenga una buena higiene del sueño, yéndose a dormir entre las 10 y las 12 de la noche. Aunque es cierto que su calidad del sueño es mala, el hecho de irse a dormir a una buena hora reducirá las posibilidades de sentirse cansado al día siguiente. Las personas que se levantan de mal humor y agotadas tienden a contrarrestar su cansancio comiendo de más, algo que sería muy contraproducente en el tratamiento de este síndrome.

Para tratar el déficit respiratorio se suelen usar mascarillas de aire, es decir, un soporte de presión positiva en la vía aérea. Estas mascarillas administran aire constante a una determinada presión, haciendo que el paciente pueda inhalar y exhalar de forma saludable. Al poder respirar mejor por las noches, tiene un mejor descanso y sus niveles de oxígeno y dióxido de carbono en sangre se normalizan.

Referencias bibliográficas:

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