​Los 30 síntomas psicológicos más comunes

Una serie de señales de alerta que nuestro cuerpo nos manda cuando algo no va bien en nuestra mente.

Juan Armando Corbin

Juan Armando Corbin

Los síntomas son manifestaciones por parte del paciente de un estado patológico. Existen distintos tipos de síntomas, entre los que podemos encontrar los síntomas fisiológicos (por ejemplo, la aceleración del pulso o la respiración rápida), físicos (por ejemplo, dolor de cabeza o mareo) o psicológicos, ya sean afectivos, cognitivos o perceptivos. 

De estos últimos, los síntomas psicológicos, hablaremos en este artículo.

Síntomas psicológicos más frecuentes

Los síntomas psicológicos pueden ser diferentes dependiendo del tipo de trastorno de la persona. Pero, ¿cuáles son los signos o síntomas psicológicos más comunes? 

A continuación puedes encontrar una lista con los 30 síntomas de este tipo que resultan más comunes, y sus características:

1. Apatía

La apatía es la falta de interés y motivación hacia los estímulos externos, por ejemplo, hacia las relaciones interpersonales o hacia la vida en general. En casos extremos, esta desgana es típica de los estados depresivos y causa que la persona se sienta débil y sin fuerzas, pues afecta a su motivación.

2. Pensamiento catastrófico

El pensamiento catastrófico se asocia a las personas pesimistas, y muestra que algo está ocurriendo en el interior de la persona. Es una distorsión de la realidad en la que todo se ve de manera negativa y se anticipan problemas incluso cuando van a ocurrir. Puede ser consecuencia del estrés, la ansiedad e incluso la depresión.

3. Culpar a los demás y a la situación

Cuando alguien no tiene suficiente autoestima, autoconfianza o está demasiado triste suele culpar a los demás y la situación. Esto hace que la persona pierda la capacidad de autoliderazgo y automotivación y, como consecuencia, queda paralizada (además de perjudicar a los demás en algunos casos). Es frecuente que se presente junto a la indefensión aprendida.

4. Problemas de concentración

Los problemas de concentración aparecen en multitud de trastornos, puesto que cuando la motivación es baja, la tristeza se apodera de una persona o el individuo está viviendo una situación estresante, la atención se suele dirigir hacia dentro de uno mismo y hacia sus pensamientos recurrentes, lo que dificulta seriamente su concentración.

Por otro lado, también puede ocurrir que los síntomas principales del trastorno tengan que ver con las alteraciones de la consciencia y del foco atencional, lo cual puede llevar a experimentar insuficiencias de inhibición y un bajo control sobre la conducta.

5. Rencor excesivo

La aceptación es una de las mejores maneras de superar las situaciones dolorosas y es necesaria para encontrar la estabilidad emocional. Cuando la persona no es capaz de aceptar la situación, suele surgir el rencor y las críticas constantes hacia los demás.

6. Sensación de vacío

La sensación de vacío es frecuente en los trastornos del estado de ánimo, en los que la persona parece vivir una crisis existencial. Se siente frustrada por no encontrar su sitio en este mundo.

7. Culparse a uno mismo

Una persona puede culparse constantemente a sí misma, lo que muestra una baja confianza en sí misma y una autoestima que necesita ser trabajada. Es una forma de evitar la afrontación de los problemas que se presentan.

8. Agotamiento mental

Cuando una persona sufre problemas emocionales, estrés o ansiedad durante largos periodos de tiempo, su mente parece llegar a un límite. Es lo que se conoce como agotamiento psicológico, mental o emocional. La persona necesita un descanso después de tanto sufrimiento.

9. Sensación de fracaso

Este síntoma aparece de manera intensa y dolorosa en momentos en los que la persona no tiene una confianza o autoestima alta. Hace referencia a una emoción desadaptativa.

10. Preocupación constante

La preocupación constante es un síntoma característico de del Trastorno de Ansiedad Generaliza (TAG). La persona siempre tiene un pensamiento de preocupación en mente, sobre uno o varios temas que se consideran muy relevantes. Por ejemplo, si le van a despedir del trabajo.

Algunas consecuencias físicas y fisiológicas de este síntoma pueden ser: tensión muscular, sensación de falta de aire, latidos acelerados del corazón, sequedad en la boca, etc.

11. Inquietud (ansiedad)

La preocupación puede causar que la persona no se sienta tranquila, porque anticipa peligros y ha perdido la objetividad y la capacidad de pensar de manera lúcida basándose en criterios racionales.

12. Distanciamiento afectivo

El distanciamiento afectivo se manifiesta en diferentes trastornos (por ejemplo, los del estado de ánimo o el trastorno esquizoide de la personalidad) y afecta de manera notable a las relaciones interpersonales.

13. Sentimiento de amenaza

En algunos trastornos la persona siente una amenaza constante. Es especialmente común en los trastornos psicóticos, como el trastorno paranoide, en el que la persona puede llegar a pensar que todo el mundo está en su contra y quiere hacerle daño.

14. Sentimiento de inferioridad

El sentimiento de inferioridad aparece cuando una persona piensa que es (y se siente) menos que los demás de manera permanente. Es un claro indicativo de que la autoestima de esa persona es baja.

15. Sentimientos de estar fuera de control

Cuando alguien no tiene el equilibrio emocional necesario o está pasando por un mal momento de su vida puede sentirse fuera de control. Es decir, que no siente que tenga su vida controlada.

16. Tristeza

Aunque la tristeza no es un síntoma suficiente para diagnosticar una depresión, es un rasgo característico de este trastorno. La tristeza de manera transitoria es totalmente normal, el problema es cuando este síntoma se vuelve crónico e imposibilita el funcionamiento correcto de la vida de la persona.

17. Melancolía

La tristeza es un sentimiento actual que te hace sentir mal, en cambio, la melancolía tiene que ver con un suceso triste relacionado con el pasado y que nos hace sentir mal en el presente. También es característico del trastorno depresivo.

18. Baja tolerancia a la frustración

Esta forma de pensar es totalmente desadaptativa. Tiene que ver con la baja autoconfianza en uno mismo y causa que no nos enfrentarnos a las distintas situaciones que se presentan a lo largo de nuestra vida con éxito. La baja tolerancia la frustración puede provocar la evitación de algunas situaciones, por ejemplo, en la fobia social.

19. Desorientación

Se caracteriza porque el individuo presenta una confusión en cuanto al tiempo y lugar en el que se está. Puede manifestarse en algunas psicopatologías como el Delirium Tremens

20. Labilidad emocional

La labilidad emocional es la inadecuada expresión afectiva, es decir, las risas desproporcionadas o los llantos inapropiados. La expresión emocional, por tanto, no encaja con la situación es exagerada.

21. Somnolencia

La somnolencia es un sentimiento de cansancio, pesadez y sueño que suele aparecer cuando una persona tiene un bajo estado anímico. Por otro lado, también es frecuente que la somnolencia sea un efecto secundario de los psicofármacos consumidos para tratar el trastorno o la patología.

22. Insomnio

El insomnio es la incapacidad de dormir, y puede aparecer en distintas situaciones: cuando la persona experimenta ansiedad, preocupación, estrés o tienen problemas por solucionar en su vida. Además, los problemas derivados de la experimentación del trastorno pueden hacer que aparezcan problemas a la hora de conciliar el sueño, por el estrés añadido al tener más preocupaciones.

23. Irritabilidad

La irritabilidad es una respuesta exagerada a los estímulos. La persona tiende a irritarse por cualquier cosa y puede manifestar cambios de humor. Además, los conflictos interpersonales que aparecen a raíz de este estado de ánimo y predisposición al los enfados hace que aún se acumulen más motivos para experimentar estrés.

24. Miedo irracional

Aparece generalmente cuando una persona tiene una fobia. Es un tipo de miedo aprendido, que no es real, sino más bien anticipatorio. Es decir, que se origina en un pensamiento imaginario, distorsionado y catastrofista. Por ejemplo, el miedo a volar.

25. Sentirse como la víctima

Se manifiesta ante la presencia de una autoestima poco resistente, por lo que la persona se hace la víctima de forma habitual como manera de gestionar la ira y el enojo. Es una respuesta evitativa que sirve como justificación a corto plazo, pero que a la larga trae conflictos interpersonales y problemas a la hora de evaluar los resultados de las propias decisiones.

26. Sentirse solo

Esto se debe a que la soledad es un estado mental negativo, que se vincula a los sentimientos de incomprensión, tristeza e inseguridad. Esta inseguridad hace que la persona perciba que los demás no le comprenden y no comparten sus valores y sus gustos. 

Esta incomprensión percibida por parte de los demás no solo hace que aparezca una sensación subjetiva de aislamiento, sino que además nos hace más propensos a tener problemas de salud tanto por la falta de higiene y de alimentación correcta como por las consecuencias psicológicas que genera.

27. Querer hacer daño a otros

La rabia y la frustración pueden manifestarse con un estado mental de venganza o el querer hacer daño a los demás. En muchas ocasiones queda en solo eso, en un estado mental, en una idea. En otras, en cambio, un individuo puede comportarse de manera violenta.

28. Despersonalización

Algunos enfermos mentales experimentan un estado psíquico caracterizado porque se sienten extraños a sí mismos, a su cuerpo y al ambiente que los rodea. Esto, a su vez, los hace más propensos a adoptar un patrón de decisiones y acciones que lleva hacia la soledad.

29. Falta de esperanza respecto al futuro

La falta de motivación y la falta de objetivos vitales hace que una persona no pueda visualizar el futuro de forma positiva. Algo que, a su vez, también causa serios problemas para el individuo.

30. Bloqueos psicológicos

El bloqueo mental es una barrera psicológica que puede imponerse una persona y que impide que pueda comprender con claridad en algunos aspectos de su vida. El individuo tiene la capacidad de dificultar su propio avance a la hora de conseguir ciertos objetivos en su vida.

Juan Armando Corbin

Juan Armando Corbin

Psicólogo de las organizaciones

Licenciado en Psicología por la Universidad de Buenos Aires. Máster en Recursos humanos y experto en comunicación empresarial y coaching. Posgrado en Nutrición y Alimentación Sanitaria y Social por la UOC. Especialmente interesado en el bienestar y el deporte.

Psicólogo/a

¿Eres psicólogo?

Date de alta en nuestro directorio de profesionales