En las últimas décadas hemos presenciado la increíble avalancha de cambios en relación a la tecnología. Además, cada vez son más los adolescentes o niños que piden como regalo un nuevo Smartphone o la última videoconsola del mercado.

Estamos inmersos en la era tecnológica y, por ello, es importante conocer toda la información necesaria para gestionar las dificultades que pueden aparecer ante este hecho, así como las inquietudes que aparecen desde el rol de padres y madres.

Por eso, ante las voces de alarma que se alzan de vez en cuando al afirmar que los videojuegos favorecen el comportamiento violento en los pequeños, cabe preguntarse... ¿tienen los videojuegos una influencia nociva en los niños?

¿Es tan negativo jugar a los videojuegos?

Sin duda, uno de los fenómenos más extendidos durante estos últimos años en el mundo del entretenimiento infantil y juvenil ha sido el de FORTNITE. Para los que estéis aquí y no hayáis oído hablar de éste (que seguramente seáis pocos), se trata de un videjuego en el que el usuario jugador controla a los supervivientes de un mundo lleno de zombies. Los usuarios deben cooperar con otros humanos para proteger sus fortalezas de los muertos vivientes que están intentando controlar la tierra. En algunas versiones del juego los jugadores pueden competir entre sí y acabar con otros humanos.

Su principal éxito radica en la sencillez del juego, lo dinámico que es y la intensidad con la que se juega. Además, el poder jugar en línea con otros jugadores añade un factor extra y es que los niños y adolescentes no solo pueden divertirse jugando sino que además pueden jugar desde casa con sus amigos y amigas sin necesidad de que ellos estén allí.

Los videojuegos pueden aportar muchos aspectos positivos, como son el entrenamiento, la retención de determinados conocimientos y desarrollo de habilidades motrices; si bien es cierto que el tipo de juego influye en lo positivo que pueda aportar.

Existen numerosos juegos en el mercado que potencian el desarrollo de habilidades cognitivas superiores, como pueden ser: Tetris, Big Brain Academy, World of goo y The Witness. Algunos juegos requieren también realizar estrategias y desarrollan los reflejos. Ahora bien, no solo es importante el tipo de contenido que se visualiza, sino también las horas que se dedica a este tipo de ocio, ya que esas horas invertidas están desplazando horas que se podría dedicar a otras actividades más saludables o productivas (tareas escolares, lectura, deporte, etc.).

La habituación a la violencia

Es importante que seamos conscientes de que incluso en algunos tipos de videojuegos violentos se puede llegar a extraer algo positivo, como son las habilidades de estrategia y aprender un nuevo idioma (cuando el idioma del juego es otro al nativo), si bien la visualización continuada de contenido violento se relaciona con mayor habituación a la violencia. Esto es, las personas que están acostumbradas a ver este tipo de contenido se acaban acostumbrando a él hasta que al final lo normalizan más de lo habitual.

¿Esto quiere decir que si mi hijo o hija juega a videojuegos violentos acabará teniendo comportamientos violentos? No necesariamente. Si bien es cierto que visualizar de forma repetida la violencia nos habitúa a no tener tanto rechazo hacia ella, no quiere decir que por jugar a este tipo de videojuegos la persona vaya a desarrollar de repente una conducta psicopatológica y violenta. Para que eso ocurra deben tenerse en cuenta más factores, tanto biológicos como ambientales.

Ahora bien, sí existe mayor riesgo a “aceptar” este tipo de comportamientos como “aceptables”. Podríamos decir, por lo tanto, que supone un factor de riesgo, pero no es suficiente por sí mismo.

Conclusión

Todavía existe bastante controversia en relación a si el visionado de contenidos violentos en videojuegos tiene relación con el desarrollo posterior de conductas agresivas, si bien lo que parece claro es que el contenido al que nos vemos expuestos, afecta en mayor o menor medida a nuestras percepciones, pensamientos , opiniones y actitudes.

Parece claro por tanto que, a pesar de que no existe una relación clara ni causal, el contenido de los videojuegos tiene influencia en los usuarios que lo consumen. No por ello constituye la causa del desarrollo posterior de conductas violentas, sino que para ello habría que tener en cuenta numerosos factores, tanto biológicos como sociales y familiares.

Lo más importante es que controlemos las horas que niños y adolescentes dedican a este tipo de juegos, procurando que se convierta en un “extra” después de haber realizado las tareas u otras actividades obligatorias y no descuidando otro tipo de ocio que no incluya el sedentarismo y el aislamiento social, así como para evitar la adicción a los videojuegos.

El uso de las videoconsolas o dispositivos electrónicos puede ser positivo, siempre y cuando controlemos también el contenido de los mismos o bien estemos pendientes de si existen cambios en el comportamiento de nuestros hijos que nos puedan dar “un aviso” de que algo no va bien; en ese caso, lo idóneo es contactar con un psicólogo/a. Desde Mariva Psicólogos estaremos encantados de evaluar la situación y , en caso necesario, intervenir para su mejora y solución.

Referencias bibliográficas:

  • Feliu, J., Gil, A. y Bona, Y. (2005). La relación entre los videojuegos y la agresividad: una polémica intricada de dudosa resolución. Electronic Arts Spanish Web “Aprende y juega con EA”.