Cómo detectar una adicción en una persona de nuestro entorno

Un resumen de las señales de alerta para identificar una adicción en alguien próximo a nosotros.

Cómo detectar una adicción en una persona de nuestro entorno

Las adicciones son, por su propia naturaleza, enfermedades que van reduciendo progresivamente el control que la persona que la sufre tiene sobre su vida. Es por eso que actuar cuanto antes resulta fundamental para superar este tipo de patologías; cuanto más tiempo pase desde su aparición, más complicado es salir de ese círculo vicioso de dependencia y recaídas. Y es por ello también que es clave ser capaces de identificar la presencia de esta alteración en las personas con las que nos relacionamos en el día a día, para que, en la medida de nuestras posibilidades, las podamos ayudar.

Así pues, demos un repaso a esas señales de alerta que ayudan a detectar adicciones en quienes nos encontramos habitualmente en el día a día (o con quienes convivimos).

Las claves para detectar que alguien de nuestro entorno es un adicto

Aunque el diagnóstico tan solo puede ser realizado por profesionales de la salud, es bueno que estemos atentos ante la posibilidad de que un amigo, familiar o compañero exprese las señales de alerta típicas asociadas a las adicciones, de manera que podamos darle apoyo y facilitarle el proceso de acudir a terapia y/o seguir con los objetivos el tratamiento si ya lo ha empezado.

Detectar una adicción en alguien cercano

Por ello, aquí encontrarás un breve resumen de los factores que ayudan a detectar trastornos adictivos y que sirven como referencias aproximadas a la hora de comprender cómo funcionan estas patologías. Ahora bien, deben ser tenidas en cuenta en su globalidad, y el hecho de que se presenten una o dos no implica que existan muchas posibilidades de que estemos ante una adicción.

1. Tendencia al aislamiento social

Como los trastornos adictivos hacen que la persona priorice la realización de la experiencia adictiva (por ejemplo, beber alcohol o apostar en juegos de azar), la persona va perdiendo el contacto con sus amigos o incluso con sus familiares, y va dedicando más tiempo a personas del círculo social vinculado a las drogas y las adiciones en general.

Del mismo modo, las relaciones van empeorando también en lo cualitativo, dado que en algunos casos las personas adictas llegan a mentir o a robar dinero con tal de seguir con su estilo de vida. Esto hace que en relativamente poco tiempo se vea solas ante la vida, algo que desde su punto de vista da más motivos para no intentar superar la adicción, al notar que nadie les apoya.

2. Cambios de humor e irritabilidad

La abstinencia genera una mayor predisposición a mostrarse irritable debido al malestar general y a los altos niveles de estrés; por ello, la persona “salta a la mínima” ante cualquier imprevisto o posible malentendido o interferencia en sus actividades, y esto es algo que antes no ocurría.

Del mismo modo, todo lo que pueda ser interpretado como un obstáculo para seguir reproduciendo el trastorno adictivo (por ejemplo, el plan familiar de irse de vacaciones a un lugar en el que no hay fácil disponibilidad de alcohol u otras drogas) pasa a ser considerado una molestia, algo que produce frustración y facilita la aparición de discusiones.

3. Tendencia a tener un horario de sueño desorganizado

Las adicciones suelen interferir mucho en la capacidad para dormir bien, haciendo que surjan casos de insomnio y/o de irse a dormir demasiado tarde (por ejemplo, al quedarse a solas consumiendo drogas mientras el resto de la familia duerme). Además, el sueño es de peor calidad y la persona con adicción se despierta cansada o con la sensación de que necesita permanecer en la cama más tiempo del que sería normal.

4. Problemas para concentrarse

Las adicciones hacen que la persona sufra malestar y estrés de manera muy frecuente, y el desgaste psicológico que esto genera hace que sea complicado concentrarse en el trabajo, en la realización de las tareas del hogar, etc.

5. Mayor predisposición a sufrir problemas cutáneos

La piel es uno de los órganos en los que antes se ven plasmados los efectos de la adicción. Es común que surjan erupciones cutáneas, granos de acné, o irritaciones en zonas grasas o en las que se suele acumular el sudor. Además, cuando la adicción se consolida, las personas tienden a mantener menos medidas de higiene personal, por lo que la piel muerta se acumula más y genera picores y enrojecimiento de la piel.

6. Abandono de las aficiones

El estilo de vida de la persona que ha desarrollado una adicción se va empobreciendo cada vez más para darle prioridad absoluta al consumo de droga o a la realización de la conducta hacia la que se es dependiente. Por ello, otra de las señales de alerta asociadas a esta enfermedad es el abandono de todas las aficiones más o menos demandantes de tiempo y esfuerzo: salir a correr, jugar a baloncesto, aprender idiomas…

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En Centro de Adicción Sevilla nos especializamos en ayudar a este tipo de pacientes, ya sea desde la modalidad de asistencia ambulatoria como a través del tratamiento mediante ingreso en nuestro módulo residencial, y también ofrecemos terapia a distancia mediante videollamadas. Nos encontrarás en Mairena del Aljarafe.

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