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¿Cuáles son los efectos del estrés en la piel?

Así es el modo en el que nuestra piel se puede ver dañada si solemos estar estresados.

Efectos del estrés en la piel

El estrés prolongado suele causar una serie de afecciones negativas a quiénes lo padecen, tales como problemas para dormir, fatiga, cambios en el estado de ánimo, problemas de concentración e incluso también pueden llegar a provocar algunas afecciones en la piel.

Entre los efectos del estrés en la piel podemos encontrar diversos signos como una aparición de arrugas prematura, flacidez en la piel, aparición de manchas cutáneas, aparición de prurito, etc., y también pueden llegar a desarrollarse ciertas enfermedades dermatológicas a causa del estrés, entre otros motivos, siendo algunas de ellas la psoriasis, algunos tipos de dermatitis, etc.

En este artículo hablaremos acerca de los efectos del estrés en la piel y también explicaremos algunos consejos con el fin de tomar una serie de medidas que pudieran ayudar a paliar, en la medida de lo posible, las afecciones causadas por el estrés; siendo recomendable que se busque ayuda profesional en estos casos.

Principales efectos del estrés en la piel

El estrés prolongado puede llegar a provocar que el sistema inmunológico sufra graves alteraciones, por lo que no funcionará correctamente, de manera que el pH de la piel podría llegar a verse alterado, causando una amplia variedad de signos dermatológicos.

Los signos más comunes que muestran los efectos del estrés en las piel son los que vamos a enumerar a continuación, pudiendo presentarse alguno de ellos o incluso varios al mismo tiempo:

  • Piel flácida.

  • Una pérdida de elasticidad en la piel.

  • Arrugas prematuras.

  • Manchas en la piel, puntos negros o incluso granitos.

  • Piel aparentemente apagada; con un aspecto plano o gris, sin brillo.

  • Una piel deshidratada, seca o puede que se muestre más grasa en algunos casos.

  • Piel áspera o incluso irregular al tacto.

  • Puede aparecer prurito, lo que causaría un hormigueo o irritación y las ganas de rascarse en esa zona.

  • Piel que se enrojece a causa de un simple rascado en alguna zona en la que aparezca picor.

  • Ojeras y bolsas cuando el estrés es prolongado y provoca problemas de insomnio.

  • Afección en el cuero cabelludo, provocando así una mayor pérdida de cabello.

  • Descamaciones en la piel.

  • Quizás te interese: "Las 24 patologías de la piel: características y cómo reconocerlas"

Enfermedades dermatológicas que pueden cursar con problemas de estrés

Además de los signos que pueden presentarse a nivel dermatológico a causa de estar padeciendo unos altos niveles de estrés de forma prolongada en el tiempo, también podrían llegar a desencadenarse algunas enfermedades dermatológicas como las que vamos a comentar a continuación.

1. Excoriaciones

Uno de los efectos del estrés en la piel son las excoriaciones que se desarrollan cuando una persona, en momentos y situaciones estresantes, tiene una tendencia a rascarse la piel en algunas zonas del cuerpo de forma compulsiva, llegando a provocar prurito, causando así irritación y hormigueo en esa zona, de manera que así le vuelva a picar más esa zona y sentirá unas ganas de rascarse aún mayores, generando de esta forma un círculo vicioso que podría durar un tiempo bastante prolongado.

Rascarse

2. Dermatitis seborreica

Otro de los efectos del estrés en la piel podría ser el desarrollo de una dermatitis seborreica, siendo una enfermedad dermatológica que tiende a aparecer en los momentos en los que una persona sufre unos niveles de estrés y ansiedad elevados (p. ej., cuando un estudiante se encuentra en época de exámenes, cuando una personas está sufriendo una sobrecarga en el trabajo mayor de lo habitual, etc.).

Dermatitis

3. Dermatitis atópica

La dermatitis atópica también se ha encontrado en diversos pacientes que han estado sufriendo un estrés prolongado, por lo que sería otro de los efectos del estrés en la piel. Esta clase de dermatitis tiende a desarrollarse a causa de diversos factores como deshidratación, infecciones, sudoración excesiva en determinadas zonas, por algún irritante que haya entrado en contacto con la piel, por factores ambientales... Sin embargo, también existe relación entre la aparición de esta enfermedad dermatológica y el padecimiento de estrés prolongado.

En estos casos, al igual que puede ocurrir en los caos de las excoriaciones, también podría producirse un círculo vicioso entre el desarrollo del prurito, que causa el picor, y el rascado, de manera que podría provocar un empeoramiento de la enfermedad y desarrollarse una serie de complicaciones de mayor gravedad.

4. Acné

Entre los efectos del estrés en la piel también podemos encontrar la aparición de acné, que consiste en la aparición de granos o espinillas en la piel en diversas zonas como en el rostro, en la espalda...

Aunque el acné puede desarrollarse por diversos factores, no existiendo una única causa, sí que se ha encontrado una estrecha relación entre esta enfermedad dermatológica y el estrés, no siendo una afección en la piel demasiado grave normalmente.

Acné de grado 3

5. Psoriasis

La psoriasis también puede encontrarse entre los efectos del estrés en la piel y consisten en el desarrollo de una aceleración del ciclo vital de las células, por lo que estas se mueren antes de lo debido, de manera que en la superficie cutánea se van formando unas manchas rojas y unas escamas que provocan un intenso picor e incluso podrían llegar a causar dolor.

Esta enfermedad dermatológica tiende a ser crónica y episódica, por lo que podría llegar a remitir durante un tiempo determinado y volver a parecer cuando la persona vuelva a sufrir etapas de estrés.

Psoriasis

6. Pérdida de cabello

Dentro de esa serie de efectos del estrés en la piel que pudieran aparecer también se encuentra una posible pérdida de cabello en algunas zonas muy concretas del cuero cabelludo, siendo denominada en estos casos como alopecia arresta. Es un tipo de enfermedad autoinmunitaria que se desarrolla cuando el sistema inmunitario ataca y destruye los folículos pilosos sanos por error.

Cabe destacar que la alopecia está relacionada con la predisposición genética, cuando hay un historial familiar de esta afección; sin embargo, también se ha visto una relación muy estrecha entre una caída del cabello más agresiva de lo normal y el hecho de estar padeciendo un estrés prolongado; siendo en estos casos también conocida esta afección como alopecia nerviosa.

Tratamientos psicológicos y técnicas frente al estrés

Una vez que hemos visto cuáles son los efectos del estrés en la piel es conveniente que conozcamos algunos tratamientos psicológicos y técnicas que pueden servir, de manera combinada con las recomendaciones de un dermatólogo para paliar los signos producidos a nivel dermatológico cuando alguien padece un estrés prolongado, causante de diversos problemas, entre los que se pueden encontrar algunas afecciones dermatológicas.

1. Conductas y hábitos recomendables frente al estrés

Cuando una persona sufre cualquiera de los posibles efectos del estrés en la piel como los que acabamos de mencionar en el presente artículo, lo primero que debería hacer es desarrollar una serie de conductas que le permitan gestionar correctamente el estrés y cuidar adecuadamente la piel. En caso de que no logre mejorar, sería recomendable que buscara ayuda profesional; tanto de un dermatólogo para tratar correctamente las afecciones dermatológicas, como de un psicólogo que pudiera ayudarle a manejar el estrés y las posibles conductas y pensamientos que pudieran repercutir negativamente.

En lo relativo a recomendaciones generales y rutinas que pueden ayudar a mitigar esta clase de afectaciones cutáneas, las medias que puede empezar a llevar a cabo una persona que esté padeciendo cualquier tipo de afección dermatológica causada por el estrés son las siguientes:

  • Llevar una alimentación sana en la que no falten nutrientes esenciales y beber agua suficiente para estar hidratados.
  • Mantener la piel hidratada.
  • Utilizar cremas que puedan ayudar a mantener la piel en condiciones idóneas.
  • Hacer ejercicio con regularidad; ya que está demostrado que ayuda a controlar los niveles de estrés.
  • Llevar unos hábitos correctos de sueño y descanso (horario de descanso regular, higiene del sueño, etc.).
  • Realizar actividades placenteras.
  • Establecer unos límites, aprendiendo a decir que no cuando sobrepase las propias posibilidades.
  • Practicar técnicas para gestionar el estrés (meditación, ejercicios de Mindfulness, relajación muscular progresiva, etc.).
  • Mantener unas relaciones sanas.
  • Mantener una vida social activa.
  • Gestionar adecuadamente la carga laboral y no llevarse el trabajo a casa.
  • No ser demasiado autoexigente.
  • Adquirir el hábito de pasear y, si es posible, hacer alguna escapada a algún entorno natural.
  • Hablar con alguien de confianza que pueda brindar su apoyo en los momentos de estrés.
  • Buscar ayuda profesional si es necesario.

Además de todas las acciones que se han mencionado anteriormente, sería recomendable buscar ayuda profesional; un dermatólogo pudiera ayudar a tratar las afecciones en la piel para controlar los signos, y un psicólogo puede ayudar a controlar el estrés.

2. Tratamiento psicológico para el estrés

Existen diversos tratamientos psicológicos para tratar el estrés, y en este sentido cabe destacar la "terapia centrada en el presente” (TCP). Esta terapia psicológica puede ayudar de manera complementaria a las medidas que recomiende un dermatólogo con el fin de paliar los efectos del estrés en la piel y en las demás afecciones que pudiera causar. Dicha terapia tiene como principal objetivo que el paciente logre comprender cómo el estrés ha llegado a perjudicarla a diversos niveles, tanto en el ámbito de la salud como en lo relativo a experiencias personales (p. ej., a nivel laboral, familiar, etc.).

Este tratamiento psicológico además incorpora una serie de técnicas como la reestructuración cognitiva frente a los pensamientos erróneos que pudieran estar empeorando los niveles de estrés y también técnicas de activación comportamental, entre otras.

Otro de los objetivos más importantes es que el paciente adquiera el hábito de centrar su atención en el aquí y el ahora, con el fin de que pueda enfocarse en sus estados emocionales para poder identificarlos correctamente y hablar acerca de ellos en terapia, así como también para que aprenda a tolerar los estados estresantes y de esta manera no busque vías de escape que pudieran empeorar los niveles de estrés.

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Psicólogo

Mario Arrimada es Graduado en Psicología en la Universidad Pontificia de Salamanca y dispone de un Máster de Actualización en Intervención Psicológica y Salud Mental en la Universidad a Distancia de Madrid. Varios cursos de formación, entre ellos el de Experto en Trastornos de la Personalidad con la Asociación Española para el Fomento y Desarrollo de la Psicoterapia, de Experto en Mindfulness y de Experto en DSM5 y CIE11, ambos en la UDIMA.

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