Las deudas son una de las consecuencias más duras de la ludopatía. Primero se apuesta lo que sobra, luego lo que falta, después se pide prestado para recuperar lo perdido, y en pocos meses la persona puede acumular préstamos rápidos, tarjetas al límite, dinero que debe a familiares y, a veces, deudas con prestamistas informales. A la angustia económica se suman la vergüenza, el miedo a que la familia se entere y la tentación de apostar una vez más para "arreglarlo todo de golpe".
Salir de esta situación es posible, pero exige ordenar las cosas en el orden correcto: primero frenar el juego, después proteger el dinero que queda y, por último, negociar y reorganizar lo que se debe. Esta guía está pensada para personas de Latinoamérica y de España, con ejemplos de Colombia, Perú y Argentina.
¿Qué hacer si tengo deudas por apuestas?
Lo primero es dejar de apostar y cortar el acceso al dinero; lo segundo, hacer una lista completa de todo lo que debes; lo tercero, priorizar las deudas que afectan a lo básico (vivienda, alimentación, servicios) y negociar con los acreedores, y en paralelo, pedir ayuda psicológica para tratar la adicción. Intentar pagar las deudas con nuevas apuestas, o con préstamos para cubrir otros préstamos, solo agranda el agujero.
Paso 1: frena el juego antes de tocar las deudas
Mientras sigas apostando, cualquier plan de pago se desmorona, porque el dinero que liberas acaba otra vez en una plataforma de apuestas. Por eso, el primer paso es poner barreras:
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Autoexclúyete. En Colombia se pide en cada operador online autorizado por Coljuegos; en Perú, en el Registro de personas prohibidas del Mincetur; en España, en el RGIAJ. En la provincia de Buenos Aires puedes informarte en el Programa de Prevención y Asistencia al Juego Compulsivo o en su línea gratuita 0800-444-4000.
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Bloquea los pagos. Borra las tarjetas guardadas en el móvil y en las aplicaciones, desactiva las compras online de tus tarjetas si tu banco lo permite y pregunta si ofrece bloqueos para pagos a sitios de juego.
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Deja que otra persona controle el dinero durante un tiempo. Una persona de confianza puede custodiar las tarjetas, tener acceso a tus movimientos o gestionar tus pagos fijos mientras empiezas el tratamiento.
Paso 2: haz una lista completa de lo que debes
Es normal que dé miedo mirar los números, pero sin una foto completa no se puede negociar. Apunta cada deuda con estos datos:
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A quién se la debes (banco, financiera, aplicación de préstamos, tarjeta, familiar, amigo, prestamista).
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Cuánto debes en total y cuánto pagas al mes.
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Qué interés tiene y si hay recargos por mora.
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Si hay avales o garantías, o si afecta a otra persona que firmó contigo.
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Si está al día o ya tiene pagos atrasados.
Haz también una lista de tus ingresos y gastos fijos. La diferencia entre ambas cifras es lo que puedes destinar de verdad a pagar deudas, aunque al principio sea poco.
Paso 3: prioriza lo que protege lo básico
No todas las deudas tienen el mismo peso. Por lo general, conviene dar prioridad a las que afectan a la vivienda (alquiler, hipoteca), a los servicios básicos y a la alimentación, y después a las que tienen intereses más altos o pueden generar embargos. Las deudas con familiares y amigos se pueden hablar con calma una vez que estás en tratamiento: muchas veces aceptan un plan pequeño pero constante.
Paso 4: negocia antes de dejar de pagar
Los acreedores suelen preferir un acuerdo antes que perder el contacto con el deudor. Llama o escribe a cada entidad, explica que estás reorganizando tus finanzas y pregunta por estas opciones:
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Ampliar el plazo para bajar la cuota mensual.
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Congelar o reducir intereses y recargos.
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Unificar varias deudas en una sola con menos interés, solo si dejas de usar las tarjetas y el nuevo préstamo no te tienta a volver a jugar.
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Pagar una cantidad menor a cambio de cerrar la deuda, si en algún momento dispones de una suma.
Pide siempre los acuerdos por escrito y guarda una copia.
Cuidado con los préstamos rápidos y el "gota a gota"
Cuando las deudas aprietan, aparecen ofertas de dinero inmediato sin preguntas: aplicaciones de préstamos con intereses desproporcionados y prestamistas informales, conocidos en varios países como "gota a gota" o "paga diario". Estos préstamos suelen cobrar intereses muy por encima de lo legal y algunos recurren a la intimidación, a la presión a familiares o a la extorsión para cobrar.
Si ya tienes una deuda de este tipo y recibes amenazas, no lo afrontes en soledad: cuéntaselo a alguien de confianza y denúncialo ante la policía o la fiscalía de tu país. Evita pedir un préstamo informal para pagar otro.
- Te recomendamos leer: "Cómo salir de la ludopatía (adicción a las apuestas)"
Cuando la deuda ya no se puede pagar: los procedimientos de insolvencia
Si, aun negociando, la deuda supera lo que puedes pagar, muchos países tienen procedimientos legales para personas físicas que permiten reorganizar las deudas o, en algunos casos, cancelar parte de ellas. Sus requisitos y sus efectos cambian mucho de un país a otro, así que conviene consultarlo con un abogado, un consultorio jurídico gratuito de una universidad o los servicios de defensa del consumidor de tu país antes de dar ningún paso.
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En Colombia, existe un procedimiento de insolvencia para personas naturales no comerciantes, que se tramita ante centros de conciliación autorizados o notarías y busca un acuerdo de pago con todos los acreedores a la vez.
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En Argentina, las personas físicas también pueden acudir a los procesos concursales previstos en la ley, con asesoramiento letrado.
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En Perú, las opciones para personas sin actividad empresarial son más limitadas, por lo que suele ser clave la negociación directa y el asesoramiento de un abogado o de los servicios de protección al consumidor.
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En España, la Ley de Segunda Oportunidad permite a particulares con deudas que no pueden pagar acceder a un plan de pagos o a la exoneración de parte de lo que deben, siempre que cumplan sus requisitos, entre ellos haber actuado de buena fe.
Ten presente que estos procedimientos exigen transparencia total sobre tus ingresos y gastos, y que el tratamiento de la adicción ayuda a que el plan se pueda cumplir.
Cómo hablarlo con tu familia
Ocultar las deudas suele ser parte de la adicción, y cuando salen a la luz el golpe para la familia es doble: el dinero y la confianza. Algunas ideas para dar este paso:
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Elige un momento tranquilo y habla con datos: cuánto debes, a quién y qué has empezado a hacer para frenar el juego.
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Asume la responsabilidad sin hundirte en la culpa. El objetivo de la conversación es construir un plan, no castigarte.
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Pide ayuda concreta, como custodiar las tarjetas o acompañarte a la primera consulta, en lugar de pedir que te paguen las deudas.
Para quien escucha, la recomendación de los especialistas es no pagar las deudas de juego sin un plan, porque aliviar la presión de golpe puede facilitar que la persona vuelva a apostar. Es más útil apoyar el tratamiento y acordar juntos cómo se va a gestionar el dinero.
- Te recomendamos leer: "Cómo ayudar a una persona con ludopatía: consejos para familiares"
Las deudas también pesan en la mente
Vivir con deudas genera ansiedad, insomnio, irritabilidad y un pensamiento constante sobre el dinero, como explicamos en cómo afectan las deudas a nivel psicológico. En la ludopatía, esa angustia es además un desencadenante muy potente del juego: apostar se presenta como la salida más rápida. Por eso el tratamiento psicológico y el plan de deudas tienen que ir de la mano.
Si en algún momento sientes que no hay salida o aparecen ideas de hacerte daño, pide ayuda ahora: en España puedes llamar al 024, una línea gratuita que atiende las 24 horas, o al 112; en otros países, llama a los servicios de emergencia o acude a urgencias.
Si quieres empezar el tratamiento, en Psicología y Mente tenemos selecciones de psicólogos expertos en ludopatía y apuestas online en Colombia, Perú y Argentina, además de clínicas de ludopatía online para hacer la terapia desde casa.
Serie: Ludopatía y apuestas
Estás leyendo: Deudas por apuestas online: qué hacer, paso a paso
Según lo que necesites ahora:
- Si quieres entender qué es la ludopatía y por qué engancha tanto → Ludopatía: causas y síntomas de la adicción al juego
- Si te preguntas si lo tuyo con el juego ya es un problema → ¿Cómo saber si tengo un problema de adicción al juego?
- Si quieres medir tu riesgo con un test de 9 preguntas → Test de ludopatía online (PGSI): resultado orientativo
- Si tu problema son las apuestas de fútbol y otros deportes → ¿Qué hacer ante la adicción a las apuestas deportivas?
- Si quieres dejar de apostar y necesitas un plan concreto → Cómo salir de la ludopatía (adicción a las apuestas)
- Si quieres saber cómo es la terapia para la ludopatía → ¿Cómo es el tratamiento psicológico del juego compulsivo y la ludopatía?
- Si quien juega es tu pareja, tu hijo o alguien de tu familia → Cómo ayudar a una persona con ludopatía: consejos para familiares
¿Quieres hablarlo con un profesional? Hay psicólogos con experiencia en ludopatía en Argentina, Colombia, Perú, Ecuador, Uruguay y San José (Costa Rica); también hay clínicas de ludopatía online y clínicas en España.
Si el juego te ha llevado a pensar en hacerte daño, pide ayuda ahora: llama a los servicios de emergencia de tu país (en España, al 024 o al 112) y lee La ludopatía y su relación con el suicidio.







