El cannabis es la droga ilegal más consumida a nivel mundial. Mientras que hay sectores de la sociedad que han demonizado su consumo en la guerra contra las drogas, otros sectores la han idealizado en exceso.

En cuanto al cannabis, nada es blanco ni negro, y ningún profesional con dos dedos de frente y un ojo en la evidencia científica duda de que el cannabis no sea una sustancia inocua.

Las excusas típicas usadas para no dejar el cannabis

En este artículo, voy a repasar algunas de las excusas más habituales que ponen las personas que fuman marihuana para justificar su consumo (que en muchos casos puede ser adictivo).

1. Es más sano que el tabaco

Muchísimos fumadores habituales de marihuana hablan orgullosos de su consumo. Se comparan con las personas que fuman tabaco, y se vanaglorian pensando que están mejor que ellos.

Desgraciadamente, esta falsa fama de “producto natural e inocuo” que ha adquirido el cannabis a lo largo de los años gracias a ciertos lobbys, hace que muchas personas vivan engañadas y enganchadas durante años.

Sí que es cierto que fumando marihuana tienes menos probabilidades de desarrollar cáncer de pulmón que fumando tabaco. Pero muchos estudios afirman que el consumo continuado de marihuana se relaciona con algunas enfermedades respiratorias, además de mentales, como la sintomatología psicótica o la ansiedad.

Pero esto es algo que no interesa a un consumidor habitual de cannabis. Es más cómodo seguir engañándose pensando que lo que está fumando es totalmente sano.

Además, curiosamente, muchísimos fumadores de cannabis que afirman no fumar tabaco... sí que están fumando tabaco. Al liar los porros, mezclan la marihuana con tabaco de liar. Aunque consuman cantidades menores de tabaco que las personas que fuman cigarrillos de cajetilla, sí que están desarrollando una adicción a la nicotina, además de la dependencia psicológica a la marihuana.

Por lo tanto, el cannabis no es ningún “sustituto sano” del tabaco. Puede ser igual o más peligroso.

2. No fuman mucho

Es muy habitual entre personas con conductas adictivas o algún tipo de dependencia a sustancias, el minimizar su consumo o el impacto de sus conductas.

Es decir, a las personas de alrededor les puede parecer muy obvio que la persona está consumiendo demasiado a menudo o cantidades muy altas. Pero la persona que haya desarrollado una dependencia tenderá a evaluar “a la baja” lo que consume.

Como psicólogo, he llegado a recibir emails de personas contándome que “no fuman mucho”, y justo después escribirme que fumaban 3 o 4 porros todos los días. Como profesional especialista en adicciones, puedo afirmar sin miedo a equivocarme que eso es muchísimo.

La percepción se ve alterada, incluso sin estar directamente bajo los efectos de la sustancia. Con el paso del tiempo, según la persona ha ido desarrollando tolerancia a la sustancia, ha ido también escalando su consumo, desde algo esporádico hasta un consumo semanal o incluso diario.

Llegado un punto, la persona considera “normal” esa conducta, lo que contribuye a que esté más atrapada por la dependencia.

3. La esquizofrenia o la ansiedad les pasan a otros

Es cierto que no todos los fumadores de marihuana van a desarrollar sintomatología psicótica o esquizofrenia. Depende de muchísimos factores, con un gran peso del bagaje genético de la persona, entre otros muchos.

Sin embargo, muchos consumidores de cannabis y los lobbies que se lucran de su consumo, minimizan los riesgos existentes e ignoran la evidencia científica y clínica que demuestra que el consumo de marihuana no es inocuo, y puede traer consecuencias nada agradables en algunos casos.

Es muy parecido a lo que pasa con el alcohol o el tabaco. Los consumidores saben perfectamente que lo que están haciendo es malo para su salud y la de los demás. Pero eligen mirar a otro lado, por no estar preparados para una verdad tan incómoda.

4. Les ayuda a relajarse

La verdad es que, a largo plazo, el cannabis puede hacer de todo menos relajarte. Es muy posible que todo lo contrario.

Al desarrollar tolerancia a los efectos de la sustancia, el consumidor necesita cada vez dosis mayores de la sustancia para disfrutar de los mismos efectos que antes.

Es decir, a la persona que fuma marihuana habitualmente, cada vez le va a costar más alcanzar ese estado de relajación que buscaba.

Y esto no solo va a ocurrir al fumar. Muchísimas personas que han terminado acudiendo a terapia han contado que llevaban tiempo experimentando fuerte ansiedad diaria, y que se sentían incapaces de relajarse si no fumaban grandes cantidades.

Esto no beneficia a la persona que fuma, solo a la que le vende la sustancia.

5. Creen que pueden dejar de fumar cuando quieran

Esta podría ser la excusa más habitual y la más paradójica de las personas con dependencia al cannabis. Cuando alguien sugiere que pueden estar desarrollando un problema, la persona con una adicción encuadra la situación como si todavía tuviera “control” sobre el consumo. Que si sigue fumando, es porque quiere, no porque esté enganchado.

Sin embargo, cuando a estas personas se les intenta ayudar a confrontar la realidad y a darse cuenta de que, casualmente, nunca encuentran el momento para dejar de fumar, contestan que “no tienen nada que demostrar”.

En este tipo de situaciones, el orgullo y la ilusión de control pueden interponerse entre la persona y su recuperación.

Puede ayudar mucho a la persona el preguntarse qué le hace posponer tanto el dejar de fumar. Se podría dar cuenta de que no tiene control alguno, sino necesidad.

¿Quieres dejar la marihuana?

Luis Miguel Real

Soy psicólogo especialista en adicciones, y hace años que ayudo a la gente a deshacerse para siempre de las drogas. Si tú o alguien cercano estáis teniendo problemas con el cannabis, ponte en contacto conmigo. Puedes ver más información sobre cómo trabajo, y mis datos de contacto, en esta página.