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¿Cuáles son los beneficios de pensar despacio?

Un resumen de los principales beneficios de pensar despacio en nuestro día a día.

Cuáles son los beneficios de pensar despacio

Las personas con frecuencia tienen una tendencia al uso de atajos mentales en su día a día con el fin de tomar decisiones de la forma más rápida posible. Este recurso ha tenido una utilidad muy importante para la supervivencia en el pasado y además es bastante útil en muchas ocasiones hoy en día; sin embargo, no siempre es lo más aconsejable pensar rápido.

Entre los beneficios de pensar despacio podemos destacar los siguientes: ofrecer la posibilidad de reflexionar y considerar diferentes alternativas a la hora de tomar decisiones, así como también pensar en las consecuencias, corregir posibles errores, facilitar el seguimiento de normas o controlar los propios pensamientos y acciones, entre otros beneficios.

En el presente artículo vamos a explicar los principales beneficios de pensar despacio, y para qué nos sirve en el día a día.

Los sistemas de pensamiento del ser humano

De acuerdo con las investigaciones publicadas en el libro “Pensar rápido, pensar despacio” del psicólogo Daniel Kahneman, los seres humanos normalmente suelen recurrir al uso de dos sistemas de pensamiento a la hora de tomar decisiones en su día a día. Sin embargo, aunque puedan usarse dos formas de pensar, a grandes rasgos, la mente humana tiene una tendencia a la utilización de atajos mentales para tomar decisiones de la manera más rápida que sea posible, ahorrando así gastos de tiempo y energía.

Además, en la época actual es bastante frecuente que las personas tengan que tomar decisiones rápidas continuamente, ya que todo está en constante cambio, por lo que las demandas crecen y esto a veces no es fácil ni tampoco bueno para la salud. Es por ello que podrían ser numerosos los beneficios de pensar despacio, como podremos ver más adelante.

A la hora de tomar decisiones, las personas pueden hacerlo de dos maneras distintas o, dicho de otro modo, utilizando dos sistemas de pensamiento, pudiendo ser ambos muy beneficiosos dependiendo de las circunstancias en las que se deba tomar cada decisión. Es por ello que no hay un sistema de pensamiento más importante que otro, ya que ambos son útiles; no obstante, el sistema de pensamiento rápido parece que suele utilizarse con mayor frecuencia en el día a día a pesar de que el sistema de pensamiento reflexivo puede aportarnos grandes beneficios en muchas ocasiones.

Por qué pensar lentamente

El sistema de pensamiento 1, o pensamiento rápido, nos ofrece la posibilidad de tomar decisiones con rapidez, de forma automática incluso, de manera que podemos actuar con el mínimo esfuerzo. Este sistema puede ser muy útil y eficiente ya que posibilita la emisión de respuestas rápidas y sin necesidad de disponer de demasiada información. Hay un sinfín de actividades cotidianas que se pueden llevar a cabo gracias al sistema 1: conducir y realizar tareas rutinarias y repetitivas de manera automática, comprender frases sencillas y responder con un mínimo esfuerzo, tomar algunas decisiones de forma rápida en el día a día, etc.

Por otra parte, recurrir al sistema 2, el que nos permite pensar más despacio, resulta útil para tomar decisiones que requieran más atención, reflexión y/o deliberación por nuestra parte. Es por ese motivo por el que este sistema requiere de mayor inversión de energía y de esfuerzo, de manera que puede resultar fatigante el hecho de utilizarlo de manera constante y durante unos períodos de tiempo largos. No obstante, el sistema 2 sirve para una amplia variedad de tareas: analizar un comportamiento en una situación concreta, comprobar la veracidad de un argumento, conocer más a fondo a una persona, estar atento de los detalles de las cosas, etc.

Asimismo, es importante prestar atención y mantenerla de manera controlada con el fin de enfocarse en los estímulos requeridos para llevar a cabo con éxito las tareas del sistema 2 de pensamiento. En otras palabras, para pensar de manera reflexiva, analítica y/o deliberada es necesario intervenir de forma consciente y con la voluntad suficiente, ya que de lo contrario estaríamos recurriendo al sistema 1 de pensamiento, que como hemos visto antes, es un modo de pensamiento rápido y automático.

Los diferentes beneficios de pensar despacio

Llegados hasta aquí cabe decir que ambos sistemas de pensamiento son útiles e importantes para llevar a cabo diferentes tareas y, en función de cada contexto o situación concreta, es más útil recurrir a un sistema de pensamiento u otro. En el presente artículo nos hemos querido centrar en los beneficios de pensar despacio y por ello vamos a proceder a explicarlos a continuación.

1. Permite tener en cuenta diversas alternativas y pensar en las consecuencias

Uno de los beneficios de pensar despacio que podemos encontrar es el hecho de que nos ofrece la posibilidad de procesar más despacio la información, estando así atentos a los detalles, con el fin de poder reflexionar más a fondo acerca de la situación en la que nos encontramos inmersos y así ver con mayor claridad los problemas que se nos pudieran haber presentado, siendo de esta manera capaces de tener en cuenta varias alternativas.

Asimismo, el sistema 2 de pensamiento ante este tipo de casos también nos sirve para pensar en las consecuencias de nuestras decisiones, y esto resulta muy útil a la hora de elegir la alternativa por la que nos vamos a decantar entre el abanico que hemos encontrado a la hora de tomar una decisión. Este mecanismo es muy útil para llevar a cabo un pensamiento crítico más allá de las inercias y de las expectativas, lo que nos posibilite realizar un análisis de las ideas de manera meticulosa y detenida.

2. Ayuda a controlar los propios pensamientos y las acciones

También cabe destacar entre los beneficios de pensar despacio la posibilidad que nos ofrece este modo de pensar para controlar los propios pensamientos y también el comportamiento de uno mismo. Recurriendo al sistema 2, o pensamiento lento, seremos capaces de observar y analizar lo que hacemos y también podremos reflexionar con detenimiento acerca de nuestros pensamientos con el fin de controlar ambos procesos.

Regular los propios pensamientos y las acciones y orientarlos en la dirección deseada requiere de una intervención deliberada y consciente, ya que es necesario hacer una evaluación y una regulación de los posibles cambios e implicaciones que todo este tipo de procesos podría llegar a tener.

3. Ayuda a respetar las normas

En las diferentes sociedades y culturas en las que vive el ser humano existen una serie de reglas de carácter social y/o jurídico, así como también hay unas normas; pueden ser vistas como consensos colectivos que han sido creados y desarrollados para regular la forma de comportarse de las personas dentro de una sociedad.

Entonces, para que las personas respeten las normas y cumplan con las reglas es necesario que utilicen el sistema de pensamiento 2 ya que, por el contrario, si se recurriera al pensamiento rápido es más probable que las personas se olviden de las normas y reglas que deberían tener en cuenta.

Además, cuando pensamos despacio y de manera deliberada, además de seguir mejor las reglas y respetar las normas, también podemos comprenderlas mejor al ser capaces de reflexionar con detenimiento y buscar el sentido que tienen.

4. Sirve para tomar decisiones de manera consciente y habiendo deliberado lo suficiente

Otro de los beneficios de pensar despacio que conviene que tengamos en cuenta es el logro de haber tomado decisiones importantes de forma consciente y habiendo deliberado lo suficiente, ya que el pensamiento automático a través del sistema 1 podría causar que hubiéramos tomado decisiones precipitadas y equivocadas.
Cuando hay que tomar una decisión importante es necesario que se haga con detenimiento y se reflexione lo que sea necesario para elegir la opción que más se ajuste a nuestra situación y nosotros mismos, y para ello disponemos del sistema de pensamiento lento.

5. Puede ayudar a corregir errores y aprender de ellos

Cuando corregimos nuestros errores y aprendemos de ellos obtenemos unos grandes beneficios y, al mismo tiempo, evitamos que ciertos efectos negativos que pudieran haber causado algunos errores se vuelvan a repetir. Para corregir errores es necesario recurrir a un modo de pensamiento lento en el que intervengan unos niveles de atención sostenidos y así poder encontrar dónde está el problema y así evitar que se vuelva a repetir la misma situación.

6. Sirve para llevar a cabo tareas que requieran el uso del pensamiento lógico

La realización de tareas que requieran el manejo de un pensamiento lógico sería otro de los beneficios de pensar despacio ya que, a pesar de que podamos resolver algunas tareas de lógica de forma rápida a través del sistema 1 (p. ej., multiplicar números de una cifra) resulta un tanto limitado a la hora de resolver otras tareas de lógica más complejas (p. ej., multiplicar números de dos o más cifras).

Por otro lado, el pensamiento lento y reflexivo ayudar a resolver tareas de lógica complejas con mayores probabilidades de que salga bien, como pueden ser problemas de matemáticas de deban resolverse a través de diversas fórmulas y, por ese motivo, sirve de gran utilidad en materias como la física, la estadística o las matemáticas, entre otras.

7. Permite disfrutar del momento presente

Por último, la posibilidad de disfrutar del momento presente, sin necesidad de estar con la cabeza en otra parte, es clave.

Vivir momentos de consciencia plena, empleando un modo de pensar reflexivo y lento, nos ofrece la posibilidad de disfrutar de cada momento, de cada situación, de las compañías que tenemos junto a nosotros y de todo lo bueno de la vida, sin dejarnos llevar por pensamientos obsesivos o predicciones catastróficas. Es también importante que se afronte la vida con una actitud de apertura hacia todo lo bueno que nos sucede, aunque también debería ser así ante lo malo con el fin de encontrar mejor la solución más adecuada.

  • Kabat-Zinn, J. (2009). Mindfulness en la vida cotidiana: Disfruta donde quiera que vayas, ahí estás. Barcelona: Paidós.
  • Kahneman, D. (2012). Pensar rápido, pensar despacio. Barcelona: Debate.
  • Kahneman, D., Sibony, O. & Sunstein, C. R. (2021). Ruido: Un fallo en el juicio humano. Barcelona: Debate.
  • Krauzlis, R. J., Wang, L., Yu, G., & Katz, L. N. (2021). What is attention?. Wiley Interdisciplinary Reviews: Cognitive Science, e1570.
  • Michel, J. B. (2020). Thinking fast and slow in medicine. Baylor University Medical Center Proceedings, 33(1), pp. 123-125).
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Psicólogo

Mario Arrimada es Graduado en Psicología en la Universidad Pontificia de Salamanca y dispone de un Máster de Actualización en Intervención Psicológica y Salud Mental en la Universidad a Distancia de Madrid. Varios cursos de formación, entre ellos el de Experto en Trastornos de la Personalidad con la Asociación Española para el Fomento y Desarrollo de la Psicoterapia, de Experto en Mindfulness y de Experto en DSM5 y CIE11, ambos en la UDIMA.

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