Explicamos cómo se desarrolla el cohousing.

Vivimos en una sociedad que con el paso del tiempo se ha ido volviendo cada vez más individualista, al menos en el ámbito urbano: cada uno se preocupa de su propia vida y de las de su entorno más cercano, pero se ha ido perdiendo el sentimiento de comunidad y unión con el resto de personas que nos rodean.

Esta tendencia al individualismo poco a poco nos va resultando más perceptible, y con el paso del tiempo han ido surgiendo vías y modelos de vida alternativas que, teóricamente, intentan generar comunidad. Un ejemplo de ello es el cohousing, del que vamos a hablar a lo largo de este artículo.

¿Qué es el cohousing o covivienda?

Se conoce como cohousing, o en castellano covivienda, a un modelo u estilo de comunidad que supone la creación de una comunidad autogestionada en el que la convivencia se centra en la colectividad y en la cooperación con el resto de integrantes de esta.

Basada en la solidaridad con el resto de la comunidad y con una organización que funciona de manera democrática, se trata de un tipo de organización que supone la generación de una red sociocomunitaria de apoyo y en el que existe una gran cohesión entre las personas que forman parte de ella.

Este tipo de comunidad se configura por lo general alrededor de una o (más habitualmente), múltiples casas o edificaciones individuales con distintas zonas comunes compartidas donde se realiza vida social y comunitaria. Cada uno de los usuarios o habitantes de un cohousing es una parte activa de esta comunidad, y tiene responsabilidad también de participar en la gestión de esta.

Aunque el nombre puede hacer parecer lo contrario, el cohousing no implica necesariamente que todos vivan en una misma casa y sin ningún tipo de privacidad: si bien existen casos en que se construyen y se cohabita en viviendas multifamiliares, por lo general cada individuo o familia tiene su propia casa.

Cada uno de los miembros de esta comunidad tiene su propia autonomía personal y económica. Ahora bien, a veces en este tipo de sociedades el sistema económico puede tender a reducir o eliminar la idea de propiedad privada para favorecer la colectiva (si bien su economía no es compartida), y el comercio en base al intercambio o trueque de servicios.

Principales características del cohousing

Una de las principales bases de un cohousing es que se basa, tal y como hemos visto anteriormente, en la solidaridad y en la búsqueda de una cohesión social y una participación activa en la comunidad.

Otra de ellas es la sostenibilidad, ya que se parte de un diseño directamente pensado para la utilización que se va a dotar a cada uno de los espacios. Además de ello, permite dar un uso y devolver a la vida a zonas poco habitadas o en proceso de abandono, al poder emplear estas comunidades dichas zonas, remodelarlas y vivir en ellas (algo que asimismo permite recuperar o mantener viva la historia de dichos lugares).

También es habitual que entre los espacios comunitarios se encuentren elementos que permitan la gestión y la producción de recursos propios, como huertos.

Además de ello, como una de las bases más relevantes del cohousing podemos citar la manera de organizarse y tomar decisiones. No existe una estructura jerárquica (si bien es posible que un individuo tome un rol de líder en algún aspecto en que decida especializarse).

La relación para con los domicilios puede ser variable. La más habitual consiste en que las casas no son propiedad del individuo, sino de la comunidad, de las que el usuario tiene un usufructo vitalicio, y se encuentran diseñadas o adaptadas a las necesidades del sujeto. En este sentido tienen la ventaja de que no suponen un gasto económico tan elevado como el que supondría mantener un hogar propio.

Por último, y no menos importante, permite reducir problemáticas como la citada soledad y la necesidad de cuidados sin tener que perder independencia a nivel individual, a la par que se genera una cultura colaborativa y un nexo común entre los miembros de la sociedad creada.

Implantación en la tercera edad: cohousing senior

El cohousing es una tendencia que si bien no es especialmente conocida, poco a poco se va haciendo más popular. Su historia no es tan reciente: sus orígenes más modernos se encuentran en los años sesenta, concretamente en Dinamarca, desde donde fue expandiéndose en los países nórdicos y en Estados Unidos. Desde entonces han ido surgiendo diferentes modalidades, de los cuales uno de los más extendidos en la actualidad (al menos en España) es el que tiene que ver con la tercera edad.

En el cohousing senior, los habitantes de la comunidad son personas mayores de 55 años de edad. El motivo por el cual la popularidad de este tipo de organización comunitaria se ha incrementado en este sector es la existencia de dos de las lacras más dolorosas a los que una gran cantidad de ancianos pueden llegar a tener que afrontar: la soledad y, en el caso de personas con pocos recursos, la pobreza.

Muchas personas recurren al cohousing dado que permite mantener una organización basada en la solidaridad y en la cohesión social, además de que se reduce en gran medida el costo económico que supone mantener una casa o un alquiler hoy en día.

Y no solo eso: una de las implicaciones sociales de este tipo de cohousing es que se deja de lado una visión paternalista de la vejez, en la que el propio anciano era visto como un sujeto más bien pasivo. En vez de ello se promociona la actividad de la persona mayor como alguien con experiencia y con necesidad de participar en el mundo que le rodea, dotándole de responsabilidad y la posibilidad de ejercer diferentes tipos de funciones sociales según las necesidades comunitarias.

Referencias bibliográficas:

  • Banford, G. (2005). Cohousing for older people: Housing innovation in the Netherlands and Denmark. Australasian Journal on Ageing, 24 (1): 44-46.
  • George, V. (2006). Review of Sustainable community: Learning from the cohousing model. Community Development Journal, nº. 41(3): 393-398.
  • McCamant, K. & Durrett, C. (1989). Cohousing: A Contemporary Approach to Housing Ourselves. Berkeley, University of California Press.
  • Rosa Jiménez, C.L., Márquez Ballesteros, M.J., Navas Carrillo, D. (2017). Hacia un nuevo modelo de gestión y autofinanciación de la regeneración de barriadas obsoletas. Ciudades, 20: 45-70.