El área tegmental ventral es una región del mesencéfalo, también conocido como cerebro medio, que resulta muy importante por su implicación en el circuito del refuerzo, responsable de las sensaciones de placer y de la conducta motivada. Además está implicada en otras funciones diversas al enviar proyecciones a áreas corticales y subcorticales.

En este artículo describiremos las características anatómicas, las funciones principales y los trastornos que asocian al área tegmental ventral. Pondremos el acento principalmente en el papel que juega esta estructura en el sistema de recompensa cerebral.

Anatomía del área tegmental ventral

El concepto “área tegmental ventral” hace referencia a un conjunto de neuronas que se localizan en la base del mesencéfalo, la región intermedia del tronco cerebral. En latín la palabra “tegmentum” significa “revestimiento” o “recubrimiento”; por tanto, el nombre destaca el hecho de que este área constituye una capa de neuronas que cubre el mesencéfalo.

Se han identificado cuatro núcleos de células principales en el área tegmental ventral: el núcleo paranigral, el área parabraquial pigmentosa, el área parafascicular retroflexa y el núcleo tegmental rostromedial. Las neuronas dopaminérgicas características de esta región del cerebro se sitúan sobre todo en los dos primeros.

Junto con la sustancia negra y el campo retrorubral, situadas también en el mesencéfalo, el área tegmental contiene la mayor parte de neuronas dopaminérgicas del cerebro. La dopamina es un neurotransmisor de la clase de las catecolaminas que está implicado en el aumento del ritmo cardiaco y en el aprendizaje por condicionamiento operante, entre otros aspectos.

Funciones de esta estructura

Las neuronas dopaminérgicas del área tegmental ventral forman parte de los sistemas mesocortical y mesolímbico. Mientras que el sistema mesocortical conecta esta región con los lóbulos frontales, el mesolímbico envía proyecciones al núcleo accumbens, una estructura fundamental del sistema de recompensa cerebral, igual que el área tegmental ventral.

La vía mesocortical cumple un rol fundamental en la cognición; en particular permite la llegada a los lóbulos frontales de información sobre la emoción y la motivación. Tras recibir estos inputs, las estructuras cerebrales superiores generan las respuestas que serán ejecutadas como consecuencia.

Sin embargo, las funciones principales del área tegmental ventral se asocian con su implicación en el sistema de recompensa cerebral, conocido también como circuito del refuerzo, que se inicia con las proyecciones dopaminérgicas de las neuronas de esta región. Esta vía está íntimamente relacionada con el sistema mesolímbico.

El sistema de recompensa cerebral

El área tegmental ventral es una estructura clave del sistema de recompensa cerebral, la base biológica del placer y la motivación conductual, puesto que los estímulos apetitivos activan esta región. De este modo, el circuito de recompensa está implicado en múltiples comportamientos, como los relacionados con la comida, el sexo o las adicciones.

Cuando el organismo detecta estimulación placentera, el área tegmental ventral envía proyecciones dopaminérgicas al núcleo accumbens. El aumento de la concentración del neurotransmisor en esta área tiene un efecto reforzador sobre la conducta asociada a la obtención de placer o satisfacción.

Cuando estos inputs llegan a la corteza cerebral, la información obtenida mediante el circuito del refuerzo puede ser integrada y manejada por las funciones cognitivas superiores. Es importante destacar la reciprocidad de las conexiones del área tegmental ventral, que permite el feedback continuo entre esta estructura y aquellas a las que envía eferencias.

Trastornos asociados

La investigación científica ha identificado varios trastornos que cursan con alteraciones en las vías dopaminérgicas de las que forma parte el área tegmental ventral. En general este tipo de trastornos implican tanto la vía mesolímbica como la mesocortical, que se encuentran estrechamente unidas.

Los trastornos neuropsicológicos más frecuentemente atribuidos a problemas estructurales y/o funcionales en la transmisión de dopamina son la enfermedad de Parkinson, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad y la esquizofrenia.

En este último caso los síntomas positivos, como las alucinaciones y los delirios, se asocian con alteraciones en la vía mesolímbica. Los fallos en el sistema mesocortical producen los síntomas negativos, consistentes en déficits cognitivos, emocionales y motivacionales.

Por otra parte, el área tegmental ventral y el núcleo accumbens son las dos regiones del sistema nervioso en las que las drogas y otras sustancias potencialmente adictivas tienen un efecto más significativo.

El alcohol, la nicotina, la cocaína, la anfetamina y la heroína, entre otras, tienen efectos agonistas sobre la dopamina; esto explica las consecuencias fisiológicas, motoras y psicológicas del uso de estas sustancias, tanto a corto como a largo plazo, incluyendo la adicción.

Referencias bibliográficas:

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