Son muchas las formas existentes para gestionar una organización. Para ello se han diseñado multitud de modelos.

Cada uno de ellos cuenta con una serie de pros y contras, de manera que la compañía en cuestión pueda tomar como referencia el que más le convenga en cada momento.

En esta ocasión vamos a centrarnos en el modelo de Hax y Majluf, para saber qué lo hace diferente de los demás.

¿Qué es el modelo de Hax y Majluf?

Antes de entrar a definir en profundidad el modelo de Hax y Majluf y conocer sus peculiaridades, debemos saber cuál es su origen. El nombre se lo debe a sus creadores, el profesor de la Sloan School of Management del MIT, Arnoldo Hax y el ingeniero y profesor Nicolás Majluf, ambos de origen chileno.

Estos dos autores trabajaron juntos para sacar adelante una publicación en el año 1984 que llevaba por título "Gestión estratégica: una perspectiva integradora". Este volumen forma parte de un grupo de tres obras en el que se tratan diversas estrategias para llevar a cabo por las empresas.

En el caso del modelo de Hax y Majluf, una de las referencias que utilizaron sus creadores para elaborar este nuevo sistema fue el modelo de la contingencia, de Paul Lawrence y Jay Lorsch, creado a finales de los años 60. Lo que dichos autores afirmaban es que todos los trabajos que conformen la organización han de estar segmentados, coordinándose entre ellos, y al mismo tiempo realizando una integración en el total, que es la empresa.

Para el modelo de Hax y Majluf, los creadores fueron más allá, profundizando en las estrategias empresariales orientadas al propio negocio y a la funcionalidad. A continuación veremos en profundidad todos los elementos contenidos en este sistema.

Tras repasar brevemente el origen del modelo de Hax y Majluf, es el momento de profundizar en el funcionamiento de este método. Lo que plantearon estos autores fue la importancia que tenían tres elementos en concreto y la combinación de los mismos. Dichos elementos eran la estructura de la organización, la cultura de la empresa y las estrategias llevadas a cabo.

El método planteado por el modelo de Hax y Majluf sirve para analizar de una manera sencilla el diseño de la organización en cuestión y poder sacar conclusiones acerca de su eficiencia, descubriendo aquellos puntos más débiles en los que se pueden realizar modificaciones para lograr una mejora, en ocasiones bastante significativa.

Una de las claves que aporta este sistema es la idea de que las estrategias utilizadas por la compañía deben ser establecidas de acuerdo a la cultura empresarial existente. Es decir, el modo de proceder de la corporación debe ser un reflejo de su propia identidad, de manera que exista una congruencia entre ambas dimensiones.

Otra de las características que apunta el modelo de Hax y Majluf es que las conductas de los miembros de la empresa han de ser tenidas en cuenta tanto en su forma individual como en su vertiente colectiva. Como grupo, van a tener una serie de respuestas ante las medidas adoptadas por la organización, que van a modular el clima de la misma, en una dirección o en otra.

Este planteamiento también advierte de la importancia de utilizar las estrategias adecuadas para conseguir un constante progreso en la organización, dándole a todos los integrantes de la misma las herramientas que necesitan para utilizar todo su potencial, con el consecuente rédito que ello tiene sobre la empresa y la consecución de sus objetivos.

La importancia de la estructura

Ya hemos descrito algunas de las características generales del modelo de Hax y Majluf. Ahora profundizaremos en el concepto de la estructura organizacional, uno de los pilares de este sistema, para estos autores chilenos. Principalmente, este fenómeno tendría que completar dos objetivos para el correcto funcionamiento de la empresa.

El primero de ellos es el de establecer vías eficaces para que se adopten las estrategias correspondientes en la organización. Por otro lado, dicha estructura debe estar diseñada de manera que todas los procedimientos de los componentes de la empresa puedan llevarse a cabo con total normalidad, sin impedimentos.

Son requisitos sencillos, pero necesarios, para que el resto de los factores puedan funcionar adecuadamente. Además, el modelo de Hax y Majluf habla de la importancia lograr una integración en todos los miembros dentro de la estructura organizacional y hacerles partícipes de las estrategias adoptadas, en función de los valores de la empresa.

Aquí entra en juego otro elemento que es el de la visión de la organización, es decir, el objetivo que tiene marcado para alcanzar a medio y largo plazo. Esa visión será el marco que deberá tenerse en cuenta a la hora de seleccionar y establecer las estrategias de las que hablábamos. Es así como se van conectando todos los elementos, según el modelo de Hax y Majluf.

Además, los autores dictan que, para poder implementar la visión de la empresa como un elemento compartido por todos sus miembros, hay que ser preciso en la ejecución de todas las tareas administrativas, de manera que la comunicación sea fluida y todo el mundo tenga acceso a la información de forma sencilla y adecuada. El equipo responsable de los recursos humanos tendrá una especial relevancia en esta misión.

Pero no solo se deben tener en cuenta las vías de comunicación oficiales de la empresa, pues las vías informales son a veces igual o más importantes, y para la cuestión de la visión, resultan primordiales. Por eso, la organización deberá ser consciente de estas otras formas de transmitir la información y tratar de hacer uso de ellas, gracias a los miembros del equipo que tengan acceso a las mismas.

Una vez lograda la implementación de la visión en todos los componentes de la empresa, y con un clima organizacional óptimo, la compañía estará lista para tratar de conseguir lograr las metas que se ha fijado a lo largo de ese proceso.

El diseño de la empresa según el modelo de Hax y Majluf

Una de las utilidades del modelo de Hax y Majluf es la ayuda que proporciona para generar un eficiente diseño de la organización. Para poder conseguirlo, hay que recorrer una serie de hitos. El comienzo no puede ser otro que el de establecer la estructura de empresa más elemental y necesaria, de la que partiremos. Debe contener aquellos departamentos imprescindibles para el funcionamiento.

En este prototipo de estructura, ya deben quedar claramente definidas las relaciones jerárquicas existentes entre los diferentes estamentos de la organización. Una vez se cuenta con ese modelo básico, es el momento de profundizar e ir haciéndolo progresivamente más complejo.

Ese proceso debe llevarse a cabo estableciendo los detalles concretos que no figuraban en un primer momento, relativos a las relaciones específicas entre departamentos y equipos, los procesos que cada uno debe llevar a cabo, los plazos que se han acordado para cada tipo de tarea, y cualquier otra cuestión que enriquezca la definición de esta estructura.

Por lo tanto, observamos que, según los criterios del modelo de Hax y Majluf, lo que se logra es pasar de un formato de estructura muy simple y sencillo de elaborar, a otro mucho más complejo, mediante un acercamiento progresivo que facilita esta tarea. El caso contrario, es decir, elaborar directamente un modelo complejo, podría resultar mucho más complicado si no se parte de ese primer nivel estructural.

Observamos una clara ventaja de esta metodología respecto a otras formas de actuar, pues convierten uno de los procedimientos más complicados y a la vez sensibles del diseño empresarial en una tarea más asequible y fácil de abordar.

En cualquier caso, el proceso no finalizaría ahí. Una vez se cuenta con ese modelo de estructura detallado, se debe acompañar de todo el listado de procesos que se tienen que llevar a cabo para el correcto funcionamiento de la empresa. En dicho listado estaríamos hablando de las formas en las que se va a realizar la comunicación entre los miembros o como se va a realizar un control sobre las diferentes gestiones.

También se incluirían los procedimientos referidos a las compensaciones, a la administración de los recursos humanos, y por supuesto a la propia planificación de cualquier tarea que se requiera. Obviamente, este no será un esquema estático, pues la empresa es un organismo en constante evolución y crecimiento.

Por ello, se requerirá acomodar ese modelo a la realidad cambiante en la que se mueve la organización. Es otra de las indicaciones que realizan los creadores del modelo de Hax y Majluf.

Referencias bibliográficas:

  • Hax, A.C., Majluf, N.S. (1981). Organizational design: A survey and an approach. Operations Research.
  • Hax, A.C., Majluf, N.S. (1983). The use of the growth-share matrix in strategic planning. Interfaces.
  • Hax, A.C., Majluf, N.S. (1984). The corporate strategic planning process. Interfaces.
  • Hax, A.C., Majluf, N.S. (1988). The concept of strategy and the strategy formation process. Interfaces.
  • Hax, A.C., Majluf, N.S. (2014). Lecciones en estrategia: Hacia una gestión de excelencia. Ediciones Universidad Católica de Chile.
  • Lawrence, P.R., Lorsch, J.W. (1967). Differentiation and integration in complex organizations. Administrative science quarterly. JSTOR.