Veamos qué es la rotación de personal y de qué maneras puede darse. Unsplash.

El mundo de la empresa es complejo, especialmente cuando estamos ante una organización que cuenta con un gran número de miembros.

Uno de los aspectos más relevantes a tener en cuenta es la selección y gestión del personal, en la cual debe tenerse en cuenta tanto las necesidades de la empresa como las de los posibles empleados, tratando de cubrir y mantener ambas cubiertas. También deben tenerse en cuenta fenómenos como la rotación de personal, el cual vamos a descubrir a lo largo de este artículo.

¿Qué es la rotación de personal?

Se conoce como rotación de personal al proceso por el cual una empresa cambia o reemplaza a sus empleados, generando movimientos de salida o entrada de uno o múltiples empleados no debidos a procesos naturales como la jubilación. Por lo general se vincula a procesos de despido o renuncia por parte de los empleados, si bien en ocasiones puede incluir el cambio de funciones y puesto sin que el empleado en cuestión cese su relación con la organización.

La rotación de personal es un proceso que puede tener muy distintos efectos tanto en la empresa como en el empleado, sea el entrante o el saliente. Por lo general y especialmente cuando existe un elevado nivel de rotación tiene connotaciones negativas, pero ocasionalmente puede ser beneficioso para una o todas las partes.

Por un lado, la entrada y salida de empleados permite incorporar nuevos talentos, ideas y puntos de vista que pueden favorecer a la empresa, así como mejorar las condiciones laborales del empleado saliente o que este adquiera nueva experiencia en otro puesto o compañía.

También permite que empleados poco productivos o que no encajan en el puesto que ocupan puedan ser sustituidos, o que puestos complejos o excesivamente demandantes sean revalorados o modificadas sus funciones y carga de trabajo. Además de ello permite rejuvenecer la empresa.

Por el otro, puede ser un elemento altamente desestructurador para los equipos de trabajo ya formados, puede implicar destrucción de empleo y dificultades económicas y sociales para el empleado saliente o imprimir en la sociedad una imagen negativa de la empresa (¿la abandonan porque sus condiciones de trabajo son nefastas?) y/o del empleado saliente (¿no está capacitado para el puesto?). También implica inversión en formación y la necesidad de un periodo de adaptación para quienes ocupen los puestos.

Diferentes tipos de rotación

La rotación de personal implica la desvinculación, sustitución o intercambio de empleados, pero no siempre se produce de la misma manera y por las mismas causas. En este sentido, podemos encontrar diversos tipos de rotación de personal, entre los cuales hemos querido destacar cuatro.

1. Rotación voluntaria

Se entiende por rotación voluntaria toda aquella situación de rotación de personal que es buscada o llevada a cabo de forma voluntaria por el empleado. Dicho de otro modo, se trata de una renuncia al puesto, sea porque el sujeto decide que el puesto no le compensa (por ejemplo no existe un buen clima laboral o la empresa no satisface o valora su trabajo) o porque ha encontrado una oferta de trabajo que encaja más con sus expectativas.

2. Rotación involuntaria

Podemos considerar por rotación involuntaria aquella en la que la empresa decide prescindir de los servicios de un empleado, independientemente de la voluntad de este. Dicho de otro modo, es un despido o un cambio de puesto, sea porque el empleado no cumple las características deseadas por la empresa (es poco eficiente o productivo o es conflictivo, por ejemplo) o porque la compañía decide reducir personal independientemente de las capacidades y características del empleado.

3. Rotación externa

La rotación externa es lo que tradicionalmente se ha considerado rotación de personal. Incluye toda aquella rotación en la que un empleado sale de la empresa o bien entra en ella, con lo que se produce una separación entre esta y el empleado o una integración de un nuevo empleado con la empresa. Puede ser voluntaria o involuntaria.

4. Rotación interna

Otro tipo de rotación es la interna, en la que en realidad no existe una desvinculación entre empresa y empleados: no hay despidos ni renuncias, sino que un empleado deja un puesto para ocupar otro. Puede tratarse de un cambio temporal o permanente, o bien de una medida de prevención de riesgos físicos o mentales.

Algunas de sus principales causas

La rotación de personal es un fenómeno que puede tener efectos perjudiciales para uno o todos los afectados, y analizar por qué ocurre puede ser relevante para prevenir dicha situación o planificar y pactar de antemano condiciones laborales, puestos o planes de actuación.

En este sentido, cuando hablamos de una rotación voluntaria algunas de las principales causas aducidas por los empleados salientes son la aparición de una oferta mucho más atractiva, seguida de un mal clima laboral en la que las relaciones personales resultan aversivas (sea entre compañeros o entre jefes y empleados).

Otro motivo habitual es la presencia de problemas de gestión por parte de la empresa que incluyen una mala definición de objetivos, unos roles poco claros y ambiguos o la emisión de órdenes o tareas contradictorias. La falta de oportunidades de desarrollo o la falta de una remuneración acorde a sus funciones son otros motivos habituales. También la incompatibilidad entre los valores personales y los de la organización, o con las prácticas que se lleva a cabo en esta.

Asimismo, la falta de consideración hacia el empleado, el exceso y sobresaturación de tareas o trabajo o la falta de interés y supervisión de sus actividad son otros motivos comunes.

En lo que respecta a la rotación involuntaria, a menudo se aduce falta de productividad por parte del empleado, incompatibilidad de sus características con el clima y objetivos de la empresa, una falta de habilidades o de un perfil adecuado para el puesto (algo que a su vez puede revelar un deficiente reclutamiento de personal) o la necesidad o deseo de reducir personal por parte de la compañía.

El Índice de Rotación de Personal

Teniendo en cuenta que la rotación de personal tiene una serie de implicaciones y posibles consecuencias de las que ya hemos hablado, resulta de gran relevancia controlar el grado de rotación de personal que se produce en la empresa. Este hecho resulta medible de múltiples maneras, entre las que destaca el Índice de Rotación de Personal.

Podemos considerar este índice la relación existente a lo largo de un tiempo determinado (generalmente un año) entre las contrataciones y las desvinculaciones en relación al promedio de personal de la empresa.

Dado que se trata de un porcentaje, debemos calcular el promedio de contrataciones y despidos y multipllicarlo por cien para luego dividirlo con el promedio de empleados entre el inicio del periodo estudiado y el final de este.

Otra forma mucho más sencilla es dividir la diferencia entre contrataciones y desvinculaciones por el número de trabajadores finales y luego multiplicarlos por cien.

Interpretar esta fórmula puede ser complejo, pero debe tenerse en cuenta que el hecho de que sea extremadamente alto o bajo podría ser negativo, ya que en ciertos casos indica falta de capacidad para retener a los empleados o para reclutar a personal adecuado o bien un inmovilismo perpetuo en los puestos. Valores medios o medio-bajos suelen ser los más favorables, ya que nos hablan de una empresa con cierta movilidad pero que es capaz de mantener empleados eficientes y satisfechos.

Referencias bibliográficas

  • Castillo Aponte, J. (2006). Administración de personal: un enfoque hacia la calidad. ECOE Ediciones.