Dedicarle tiempo a la consecución de nuestras metas es fundamental. Unsplash.

A menudo, cuando nos encontramos con una margarita, pensamos en el típico “¿Me quiere? ¿No me quiere?” para “descubrir” si otra persona está interesada en nosotros. Sin embargo, en vez de pensar en otra persona, hazlo en ti y pregúntate: ¿me quiero o no me quiero? ¿Estoy preocupándome por quererme? ¿Estoy gestionando bien mi tiempo para cultivarme y conseguir sentirme satisfecho con lo que hago?

Sobre la gestión del tiempo y de la vida

Nos ha tocado vivir en una era que avanza rápidamente y nos obliga a vivir con rapidez e incluso con estrés, como si fuéramos con el “piloto automático” a la hora de hacer las cosas y no nos costará un gran esfuerzo realizar tareas rutinarias como conducir, ir y venir de trabajar, etc. Vivimos tan rápido que nos pasamos el día ritualizando hábitos y, al final, nuestro cerebro los automatiza.

Pero ¿qué pasa si hacemos lo mismo con nuestra propia vida, con nuestras relaciones, con nuestros propósitos? ¿Qué ocurre cuando nos levantamos y nos acostamos haciendo las mismas cosas, sin habernos superado, sin haber logrado un objetivo, sin replantearnos nada, sin mirar hacia donde realmente queremos ir, qué queremos hacer o quién queremos ser?

El hecho de poner el piloto automático puede alejarnos de aquellas cosas que son verdaderamente importantes para nosotros. Si pasamos demasiadas horas en nuestro trabajo, es posible que no le dediquemos el tiempo suficiente a nuestra relación de pareja, nuestras amistades o a nosotros mismos.

Es cierto que cada vez se hace más difícil encontrar tiempo para pensar más allá de nuestro día a día y poner en marcha proyectos de vida que excedan las responsabilidades diarias. Sin embargo, si esto ocurre es posible que no estés gestionando tu tiempo adecuadamente y estés descuidando ciertas cosas que para ti son también importantes. Una vez aprendamos a gestionarlo, tendremos mucha más consciencia y mucho más control sobre nuestra vida y, como consecuencia, nos sentiremos más satisfechos y autorrealizados.

¿Qué es la vida? Tiempo (+ espacio)

Pregúntate si todo lo que estás haciendo hoy te acerca al lugar donde quieres estar mañana. Pregúntate si estás dedicándole el suficiente tiempo a cosas que para ti son importantes, a tus prioridades vitales.

Para ello, te invito a realizar el siguiente ejercicio. Coge papel y lápiz y dibuja una margarita. La margarita eres tú, así que en cada uno de los pétalos escribe las áreas importantes de tu vida (familiar, profesional, etc) y piensa qué te gustaría mejorar de cada una de ellas. En base a ello, fíjate metas. Si te parece demasiado para comenzar, empieza por aquellas áreas que estés descuidando y que sean más importantes para ti.

Piensa qué recursos necesitas y determina pequeños objetivos, es decir, los pasos que tendrás que dar para llegar a dicha meta. La diferencia entre meta y objetivo radica en el hecho de que la meta es el destino al que queremos llegar, y los objetivos son pequeñas acciones que nos ayudan a alcanzarla.

Por ejemplo, si quiero mejorar mi inglés, podría establecer como meta: “Aprobar el examen del C1 en Enero de 2019” y como objetivos: (1) Estudiar inglés una hora cada día, (2) Asistir a tándems de intercambio de idiomas, (3) Cada vez que vea una serie, hacerlo en inglés.

Es importante que los objetivos sean personalizados y alcanzables. De nada sirve ponernos objetivos muy ambiciosos si no vamos a cumplirlos. Además deben ser medibles, pues es preferible establecer como objetivo “ir tres días a la semana al gimnasio” que “hacer deporte regularmente”.

Una vez tengas tus objetivos, planifica tu día o tu semana y establece prioridades. No todas las actividades son igual de urgentes o importantes, así que priorizar se convierte en un aspecto clave de la gestión de tu tiempo.

Otros aspectos importantes a tener en cuenta a la hora de gestionar tu tiempo diario para que puedas cumplir los objetivos propuestos son: