¿Cuáles son los efectos emocionales de la primavera?

Veamos las maneras positivas y negativas en las que nos puede afectar emocionalmente la primavera.

Efectos emocionales de la primavera

Aunque la llegada de la primavera es un hecho deseado por buena parte de la sociedad porque tendemos a asociar dicha estación a las flores y a más horas de luz solar, pocas veces nos detenemos a pensar sobre los efectos específicos que cambios de este tipo tienen en nuestra mente.

Cambios que, por cierto, no siempre nos producen bienestar; algunas personas llegan a sufrir desajustes emocionales importantes en las primeras semanas de la primavera.

Este tipo de fenómenos tanto positivos como negativos han sido ampliamente estudiados en el mundo de la psicología desde hace varios años, y conocerlos va bien para entender, entre otras cosas, por qué a veces cuando llega la primavera nos podemos llegar a sentir mal.

¿Cuáles son los principales efectos emocionales de la primavera?

Este es un breve resumen de los efectos emocionales que la primavera puede tener en nosotros. Debes tener en cuenta que se trata de patrones que se dan en la población en general, y que no tienes por qué experimentarlos siempre, ni ser consciente de ellos.

1. Puede facilitar que estemos de mejor humor

Uno de los cambios más perceptibles que trae consigo la primavera es un aumento en las horas de luz diarias y una subida de las temperaturas; y esto tiene consecuencias que muchas veces van mucho más allá de ser algo agradable para muchas personas. En no pocos casos tiene efectos psicológicos significativos en la vida de las personas, haciéndolas más propensas a estar de mejor humor.

Cuáles son los efectos emocionales de la primavera

Una mayor exposición a la luz solar nos permite sintetizar más vitamina D y activa más nuestro sistema nervioso, algo que además de producir bienestar hace que seamos más capaces de motivarnos por las actividades a nuestro alcance. Es decir, el mero hecho de recibir más luz del sol diariamente nos hace sentirnos más activos que en los meses de invierno, más dispuestos a involucrarnos en aficiones, tareas de colaboración social, y en general, a no adoptar un estilo de vida basado en la pasividad y en estar en casa en el sofá o en la cama durante nuestro tiempo libre. Y por cierto, cuando entramos en contacto con nuevos “hobbies” que encajan con nuestras aptitudes y talentos, ello contribuye a mantener en buen estado nuestra autoestima.

No hay que olvidar que como pertenecientes al orden de los primates, nuestro linaje ha evolucionado principalmente en zonas de climatología cálida y bastante luz solar, y esto tiene implicaciones en el funcionamiento de nuestro sistema neuroendocrino.

2. Mayor actividad social

Como hemos adelantado, con la llegada de la primavera la mayoría de las personas experimentan un aumento en su disposición a realizar actividades sociales de todo tipo, debido a la mejora de las temperaturas y también al hecho de notar cómo los días se alargan de manera paulatina.

Esto no es un simple detalle teniendo en cuenta que todo nuestro estilo de vida como especie se basa en la socialización, y en el hecho de estar insertados en sociedades complejas. Interactuar constantemente con los demás ha sido la estrategia de supervivencia que nos ha permitido adaptarnos a todo tipo de ambientes, incluyendo aquellos en los que hay una diferencia notable entre invierno y primavera.

Es por eso que la primavera es la estación en la que se inician todo tipo de actividades sociales, de ocio e incluso nocturnas que antes habíamos tendido a evitar, como pueden ser las fiestas universitarias, las salidas en discotecas, las excursiones por la naturaleza o los viajes de fin de curso. De algún modo, nuestra faceta más social se ve reanimada durante estas semanas, especialmente en la gente joven.

El aumento en la frecuencia en las relaciones sociales también afecta de manera positiva a nivel emocional porque hace más sencillo tener el apoyo emocional cara a cara de los demás, hacer nuevos amigos, etc. Y nos hace estar mejor tanto con nosotros mismos como con nuestro entorno.

3. Aumento de la actividad física

El aumento de la actividad física también es un elemento clave en la llegada de la primavera, que afecta de manera muy positiva al humor de las personas y contribuye a su salud tanto física como mental.

Realizar actividades deportivas de todo tipo, así como excursiones por la naturaleza, actividades acuáticas o escalada nos ayuda a liberar endorfinas al torrente sanguíneo, hecho que contribuye de nuevo a mejorar nuestro humor y hacernos sentir más felices.

4. Astenia primaveral

Así como la llegada de la primavera suele ejercer un efecto muy positivo en la salud física y mental de las personas, en algunos casos tiene efectos emocionales y físicos opuestos que generan cierto malestar. Esto ocurre sobre todo cuando ocurre lo que se conoce como astenia primaveral.

La astenia primaveral es el conjunto de síntomas relacionados con el cansancio generalizado tanto a nivel físico como mental, que coincide con la llegada de la primavera, y que puede llegar a aparecer más o menos por las mismas hechas durante varios años seguidos.

Lo experimentan algunas personas en la fase de finalización del invierno y la llegada de los primeros días de buen tiempo, y se vincula al inicio de los cambios climáticos, de temperatura, de humedad o de presión propios del inicio de la primavera. Estos cambios pueden llegar a desequilibrar la dinámica de funcionamiento de nuestro sistema neuroendocrino, acostumbrado hasta ese momento a los meses de frío y oscuridad.

Este fenómeno suele ser pasajero y se relaciona generalmente con sentimientos de apatía, tristeza, pocas ganas de hacer nada, irritabilidad, insomnio o cambios de humor. Algunos de los síntomas físicos de la astenia primaveral son: el dolor muscular, la cefalea, los problemas digestivos, los mareos o la hipotensión.

6. La preocupación por el físico se intensifica

La llegada de la primavera y su vinculación con el inicio de las actividades sociales más relevantes del año también puede ocasionar un estado de malestar en muchas personas preocupadas por su físico. Es algo que ocurre sobre todo en mujeres que llevan un tiempo sufriendo complejos con su apariencia; la llegada de la primavera no produce este problema, pero lo vuelve más evidente e intensifica sus síntomas. La presión social plasmada en las modas de ropa primaveral que deja a la vista áreas como el vientre o las piernas, pueden llegar a convertirse en una pesadilla.

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  • Oginska H.; Oginska-Bruchal, K. (2014). Chronotype and personality factors of predisposition to seasonal affective disorder. Chronobiology International. 31 (4): 523–31.

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