Varias cualidades a reivindicar. Unsplash.

Todos y cada uno de nosotros sabemos que hay cosas que se nos dan bien y que se nos dan mal. Asimismo, todos tenemos aspectos de nuestra manera de ser que resultan destacables tanto para bien como para mal, y que son considerados tanto como positivos como negativos no solo por nosotros sino también por nuestros semejantes e incluso por nuestra cultura. En el primero de los casos estamos hablando de aspectos que consideramos o se considera que son nuestras fortalezas personales.

Pero ¿qué es exactamente una fortaleza personal? ¿Es posible entrenarla o mejorarla? En este artículo vamos a hacer un breve comentario al respecto.

Fortaleza personal: definición y características básicas

Se entienden por fortalezas personales a aquel conjunto de habilidades, características o aspectos de tipo psicológico o actitudinal en las cuales sobresalgamos y que supongan algún tipo de virtud o ventaja adaptativa. Se trata de aquellas capacidades que representan elementos positivos y deseables en cuanto a personalidad se refiere.

Para que una característica sea considerable como fortaleza personal debe resultar reconocible de manera transcultural como algo positivo y deseable, valorable por sí misma y no solo por sus resultados y ser capaz de generar satisfacción a la persona que la posee. Asimismo también deben resultar mensurables y tener un opuesto indeseado. Otro elemento necesario es el hecho de que se trate de una característica estable, generalizable a la manera de actuar del sujeto, y que resulte destacable en algunas personas y no tanto (o incluso ser inexistente) en otras. Deben ser algo ejemplificable y visible y deben existir personas que lo manifiesten de manera precoz.

Las fortalezas personales tienen un fuerte trasfondo cultural, y a menudo están vinculadas a valores prácticamente universales e incluso pueden relacionarse con las virtudes. El estudio desde la psicología de este tipo de elementos desde el ámbito psicológico es relativamente reciente, enmarcándose dentro de la psicología positiva.

Esta es una corriente o movimiento dentro de la psicología que aboga por el análisis y estudio de los factores que contribuyen a generar y mantener el bienestar, centrándose en dichos elementos, siendo distinto al enfoque más tradicional en el que los estudios se focalizaban en la presencia de déficits y trastornos mentales.

Dentro del análisis de las fortalezas mentales destacan las figuras de Seligman y Csikszentmihalyi (dos autores fundamentales dentro de este paradigma), los cuales incluso llegaron a generar el Proyecto Values in Action e incluso un cuestionario de fortalezas personales basados en dichos estudios.

Ejemplos de fortalezas personales

Existen una gran cantidad de aspectos que reúnen las condiciones necesarias para ser consideradas fortalezas personales. Los autores anteriormente mencionados incluso llegaron a elaborar un lista al respecto, si bien esta puede ser perfectamente ampliable en función de los valores que se consideren positivos de manera mayoritaria. A continuación pasamos a indicar ocho ejemplos de fortaleza personal que nos pueden ser de gran utilidad en nuestro día a día.

1. Capacidad de trabajo en equipo

Probablemente una de las capacidades más demandadas a nivel laboral es también considerada como una potente fortaleza personal vinculada a las relaciones interpersonales y a la productividad. Ser capaz de trabajar en equipo implica una gran cantidad de elementos tales como la capacidad de negociar, pero destaca principalmente el hecho de ser capaz de coordinar el propio esfuerzo con el de otros para lograr un objetivo concreto.

2. Esperanza

Una de las fortalezas personales que más nos ayudan en el día a día y a la hora de formarnos y ayudarnos a cumplir metas es la esperanza, más concretamente la capacidad de tenerla. Esta fortaleza implica ser capaz de mirar hacia el futuro y establecer predicciones positivas respecto a él que nos sirvan de guía y motivación para luchar. Este aspecto es importante: no es solo esperar a que pasen cosas buenas, sino también la de trabajar por conseguirlas.

3. Flexibilidad mental y apertura a la experiencia

La flexibilidad mental y la apertura a la experiencia, si bien no son exactamente lo mismo y se pueden considerar fortalezas separadas, tienen un fondo común: en ambos casos implica que la persona es capaz de aceptar la existencia de nuevas posibilidades ajenas a las anteriormente tenidas en cuenta. En el caso de la apertura a la experiencia también existe un componente de curiosidad, siendo esta otra posible fortaleza personal.

4. Curiosidad

Vinculada como hechos dicho a las anteriores, la curiosidad es la fuerza o impulso que nos permite aproximarnos a aprender, ver o probar nuevas posibilidades. Este interés en lo nuevo nos permite ser más flexibles, aprender y vivir experiencias mucho más diversas.

5. Imparcialidad

Vinculado al concepto de justicia, la imparcialidad es una fortaleza que permite realizar juicios relativamente objetivos. Implica ser capaz de dejar de lado las opiniones personales y lograr que nuestro juicio de la situación no tenga en cuenta nuestra propia implicación emocional en el caso.

6. Persistencia

La persistencia o perseverancia puede ser una fortaleza personal de gran interés. Implica la capacidad de iniciar, continuar y terminar un curso de acción determinado a pesar de que puedan aparecer dificultades. Permanecer aunque sea duro y luchar por los objetivos fijados sin desfallecer.

7. Bondad

Un concepto complejo pero sin duda una de las fortalezas más reconocidas y difíciles de mantener. La bondad implica la capacidad de centrarse en ayudar al otro, teniendo una buena disposición hacia lo que nos rodea y pretendiendo no causar daños o perjuicios a los demás. Implica cierto nivel de compasión y amor. En ocasiones también amabilidad, si bien muchas personas tienen la fortaleza de la bondad sin necesariamente ser cordiales o amables en su trato.

8. Amor

Una de las fuerzas que mueve el mundo. Principalmente el amor como fortaleza hace referencia a la capacidad de dar y recibir estima y emocionalidad positiva en las interacciones con nuestros seres queridos y con el entorno. Si bien la fortaleza se suele centrar en la capacidad de dar y recibir afecto otros, también debe incluirse el ser capaz de quererse a uno mismo.

¿Cómo fortalecer estas cualidades personales?

Cada uno de nosotros tiene sus propias fortalezas y debilidades, y puede ser más que recomendable disminuir las segundas y potenciar las primeras. Sin embargo, para muchas personas puede ser complicado potenciar y fortalecer (valga la redundancia) nuestras fortalezas personales. De cara a lograrlo, tanto a nivel personal como en el caso de que estemos en terapia y queramos que nuestro paciente las entrene, hay que tener en cuenta las siguiente cuestiones.

1. Identifica la fortaleza

Entender qué aspectos de nosotros son una fortaleza puede parecer algo intuitivo y lógico pero lo cierto es que si nos ponemos a ello, en muchos casos encontraremos ciertas dificultades para encontrarlas. Y es que pensar en qué se nos da bien no es tan habitual como parece, no valorandonos ni reconociéndonos a menudo algunos aspectos altamente reconocibles de nuestra manera de ser y hacer.

Así pues, el primer paso para fortalecer nuestras fortalezas no es otro que el de hacernos conscientes de ellas. Para ello podemos acudir a diferentes fuentes de información, incluyendo nuestra propia percepción sobre cosas que hacemos y en las que consideramos que destacamos y contrastando dichas creencias con opiniones ajenas, o preguntando a los demás y valorando si su opinión es correcta.

2. Analiza los diferentes factores que forman parte de ella

Además de ser conscientes de en qué somos buenos o qué aspectos de nuestro ser resultan más destacables, resulta recomendable intentar fragmentar dichas capacidades de tal manera que podamos ver, ya dentro de dicho capacidad, en que aspectos sobresalimos más y en cuales sería más recomendable trabajar para potenciarlos aún más.

3. Trabaja los aspectos específicos

No resulta viable indicar una manera unitaria de trabajar todas las fortalezas, siendo estas distintas entre sí y requiriendo de maneras y elementos específicos para trabajarlas. Por ejemplo, en el caso del amor, la bondad o incluso el trabajo en equipo deberá trabajarse la vinculación con los demás y la expresión emocional, así como cierto trabajo en empatía.

Del mismo modo, la justicia o la imparcialidad pueden precisar de la práctica en base a exponerse a situaciones que supongan dilemas éticos, observando la existencia de posturas diferentes igualmente válidas y teniendo en cuenta la posibilidad de tomar diversos cursos de acción.

La perseverancia requeriría de la fijación de metas realistas y de la visualización, planificación y preparación ante posibles dificultades, así como maneras de actuar al respecto.

La creatividad podría entrenarse a través de la realización de ejercicios que estimulen el pensamiento lateral o con terapias expresivas o en las que se emplee el arte. La capacidad de imaginar, leer y visualizar también son entrenables y facilitan tanto esta como por ejemplo la curiosidad (la cual también podemos potenciar a través de la profundización en los aspectos que nos causen interés).

4. Pon tus fortalezas a prueba

Para ser capaces de potenciarnos no solo tenemos que conocer nuestras fortalezas sino también los límites de estas. Ello implica exponerse a la práctica de actividades y experimentos conductuales en que observamos hasta dónde podemos llegar y lo que nos supone, de tal manera que podamos trabajar por intentar superarnos.

5. Entrena y practica

Al igual que ocurre con la mayoría de cosas en la vida (por ejemplo la forma física o el nivel de dominio de un idioma no nativo), lo que no se entrena suelen perderse o bajar de nivel. Es por ello que debemos intentar poner en práctica nuestra fortalezas con cierta frecuencia.

Referencias bibliográficas:

  • Clariano, S.M. y de los Ríos, P. (2012), Psicología de la Salud. Manual CEDE de Preparación PIR, 04. CEDE: Madrid.
  • Peterson, C. & Seligman, M.E.P. (2004). Character Strengths and Virtues: A Handbook and Classification. OUP USA.
  • Seligman, M.E.P. (2003). La auténtica felicidad. Barcelona: Bergara.