Desde los anales de la historia, de la creación de las civilizaciones hasta nuestros días, el ser humano se ha caracterizado principalmente por aspirar a lograr el éxito, conseguir las metas que uno se impone y consecuentemente perseguir nuevos objetivos para aumentar la motivación.

El fracaso o la no consecución de esa motivación es lo que nos lleva a la frustración, un estado depresivo o negativo que según Abram Amsel puede llegar a tener sus orígenes en el campo biológico de los seres humanos. A continuación veremos qué es exactamente la teoría de la frustración de Abram Amsel y qué dice sobre cómo nos comportamos.

¿Cómo definimos la frustración?

La frustración es definida como un sentimiento estrictamente desagradable en la que una persona deposita previamente todos sus esfuerzos físicos, psíquicos, actitudes, aptitudes y tiempo en conseguir un objetivo que se había fijado y la nulidad del mismo. Esto es, lo que suele experimentarse al no haber logrado con éxito una meta.

Por otra parte, la frustración puede considerarse una percepción o sensación totalmente subjetiva, de carácter personal y cuya interpretación depende de cada individuo. En otras palabras, el fenómeno de la frustración se puede dar o no, según cómo se perciba la no consecución de nuestras metas.

Abram Amsel y la teoría de la frustración

Abram Amsel (1922-2006) fue un distinguido investigador, teórico, docente y escritor en el ámbito del comportamiento humano y en las distintas ramas del conocimiento psicológico de la conducta humana. Es además autor del libro “La teoría de la frustración”, publicado en el año 1992.

En términos generales, Abram Amsel se dedicó con pasión en las teorías del comportamiento humano mediante la investigación de los mecanismos de recompensa, los efectos psicológicos que produce la no recompensa y sobre las diferentes reacciones psicológicas tanto en el momento en el que no se asume la frustración como en momentos en el que no se asume.

La teoría de la frustración comprende y aborda conceptos como la frustración secundaria, que es un tipo de respuesta aprendida de la misma frustración; la persistencia (seguir persiguiendo el objetivo aún sin obtener recompensa) y la regresión, que supone la aparición de un modo determinado de comportamiento en la fase de frustración temprana.

La motivación forma parte de la la frustración

La motivación es un sentimiento inherente de las personas que aparece por el hecho de conseguir un objetivo, realizar un sueño o por cubrir una determinada necesidad personal, como por ejemplo podría ser la de estudiar. Ser médico es lo que motiva a estudiar a un alumno de medicina.

En este sentido, los individuos construyen unas prioridades que dependen de las necesidades personales ya sean materiales, inmateriales o emocionales, como sugiere la teoría de la “Motivación Humana” de Abraham Maslow (1943).

Por esta razón, la motivación resulta ser una variable dependiente de la frustración. Dicho de otro modo, según las expectativas que nos creamos a nuestro alrededor, la frustración será menor o mayor, y a la vez el grado de motivación puede transformarse según la situación.

Los procesos frustrativos

Teniendo en cuenta la teoría de la frustración de Abram Amsel, existen diversos procesos de aparición de la frustración que veremos a continuación.

1. Aproximación-Evitación

Este tipo de frustración es el que se refiere a dos tipos de situaciones, una con una carga positiva y otra con carga negativa, lo que nos hace vulnerables a tomar una decisión por el miedo a lo que podemos perder.

2. Incompatibilidad de objetivos positivos

Esta situación se presenta cuando perseguimos dos objetivos que se antojan incompatibles entre sí. Por ejemplo, queremos comprar un coche de lujo pero a la vez lo queremos a un precio barato.

3. El muro o barrera

La frustración viene concebida por la incapacidad de conseguir algo porque algún elemento en forma de barrera u obstáculo (físico o no) nos lo impide.

Consecuencias

Como todo comportamiento humano, la frustración tiene consecuencias que, en algunos casos, se vuelven graves y que si no se tratan por un especialista profesional puede tornarse muy dañino.

Algunas de las consecuencias de la frustración pueden derivar en una actitud agresiva con los demás o con uno mismo, llegando a la autolesión. El comportamiento infantil y la regresión son otras causas comunes, aunque las complicaciones más comunes son la depresión, tristeza e introversión.

Soluciones

La teoría de la frustración de Abram Amsel nos brinda algunos remedios y soluciones para evitar la frustración. Entre estas sugerencias Abram Amsel recomienda identificar el origen y su causa, intentar buscar objetivos alternativos que nos produzcan plena satisfacción y, por encima de todo, fijarse objetivos asequibles y realistas.

Vivimos en una sociedad en la que el mundo laboral, según Amsel, Hull y Maslow, juega un gran papel en la frustración a nivel colectivo, donde la clave del éxito está preconcebida por unos estándares de competencia y de querer forma parte de la gloria. Así pues, replantearse este marco de relaciones también es necesario.