La lactancia materna es la forma óptima de alimentación para los infantes. Por ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva durante los 6 primeros meses de vida del bebé. Posteriormente, se recomienda la introducción de alimentos complementarios y mantener la lactancia hasta los dos años mínimo.
No obstante, la estadística pone de manifiesto que esto se da en un porcentaje muy bajo. A lo largo de este artículo veremos qué es la lactancia prolongada. Además, también veremos qué mitos suelen estar presentes y dificultar que se dé y, por supuesto, los beneficios que tiene tanto para el bebé como la madre y a nivel social.
¿Qué es la lactancia prolongada?
La leche materna es un organismo vivo que se ajusta a las necesidades del bebé. Aporta nutrientes, energía y anticuerpos que garantizan la salud del infante. Este hecho se mantiene con el paso del tiempo, independientemente de la edad del niño, porque la leche materna es capaz de adaptarse al momento evolutivo de la criatura.
Precisamente por esto, entidades como la Organización Mundial de la Salud y múltiples asociaciones de pediatría recomiendan que la leche materna sea lo único que consuma el lactante durante los 6 primeros meses de vida. A partir de entonces, se empiezan a introducir alimentos de forma complementaria a la leche y se recomienda mantenerla hasta los 24 meses como mínimo. En ningún caso se establece un límite de edad para destetar.
Amamantar a las criaturas ha sido algo habitual en el transcurso de la historia. Sin embargo, los patrones en cuanto a la duración de la lactancia materna han variado debido a múltiples factores. Con todo y con eso, en la mayoría de culturas era común que se produjera hasta los 2-3 años. No obstante, los datos antropológicos señalan que el destete se produce de forma espontánea entre los dos años y medio de edad y los siete.
Es importante destacar que, pese a lo expuesto anteriormente, en nuestra realidad social, se considera lactancia prolongada aquella que se mantiene a partir del año de vida del lactante. El término prolongada suele dar a entender que se está alargando más de lo esperable cuando, en realidad, no es así. La lactancia materna debería durar tanto tiempo como la madre y la criatura quieran.
Mitos sobre la lactancia prolongada
Desafortunadamente, la mayor parte de la población carece de información verídica, basada en la evidencia, cuando hablamos sobre lactancia materna. Como consecuencia, se han ido extendiendo y arraigando ideas erróneas alrededor de la misma. Lamentablemente, estos mitos son creídos tanto por profesionales como por el resto de la sociedad y contribuyen al destete prematuro o, incluso, a que las personas consideren que la leche artificial es mejor para los bebés.
1. La leche materna ya no aporta nutrientes ni alimenta pasado un tiempo
Como decíamos anteriormente, la leche materna es un organismo vivo capaz de adaptarse a las necesidades del infante. A pesar de que ya se haya iniciado la alimentación complementaria, sigue aportando nutrientes, grasas, proteínas y anticuerpos en función de los requerimientos de la criatura.
2. Amamantar después del año es antinatural
Esta idea es completamente errónea. Si bien es cierto que la edad a la que se produce el destete tiene un aspecto cultural importante, no hay nada de antinatural en hacerlo después del primer año de vida. Al contrario, como ya hemos dicho, las recomendaciones sugieren mantener la lactancia materna hasta los dos años como mínimo.
3. La leche materna fomenta las caries
Las caries se producen por diversas razones y la lactancia materna no es uno de ellos. Es necesario que los padres lleven a un profesional para determinar cuál es el motivo en su caso. Lamentablemente, se defiende que este es un factor y se anima al destete por falta de conocimiento.
4. Dar el pecho genera dependencia emocional
Es habitual escuchar que los niños y las niñas tienen «mamitis» o dependencia cuando reclaman contacto físico. Esto sucede todavía más si piden ser amamantados cuando ya comen sólidos. Sin embargo, no podemos olvidar que nacemos programados para vincularnos a nuestros cuidadores y que el contacto físico favorece que los infantes se sientan seguros y, de este modo, acaben siendo más autónomos.
Beneficios que aporta la lactancia prolongada
Con lo expuesto hasta el momento ya se han ido mencionando algunos de los múltiples beneficios que aporta la leche materna. A continuación veremos de forma más detallada los aportes que la evidencia científica ha demostrado en este campo. A lo largo del artículo hemos dicho en diversas ocasiones que la lactancia materna es la opción ideal para los bebés. Los principales beneficios demostrados son:
- Mejores puntuaciones en desarrollo cognitivo y rendimiento académico.
- Menor riesgo de sufrir infecciones y enfermedades respiratorias y gastrointestinales.
- Reducción del riesgo de sufrir enfermedades crónicas como obesidad, diabetes tipo 1 y 2, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.
- Aporte nutricional adaptado a cada etapa vital y sus necesidades.
- Refuerzo del sistema inmunológico.
- Fortalecimiento del vínculo con la madre, mayor probabilidad de generar un apego seguro (seguridad emocional y mejor desarrollo emocional).
La lactancia materna no tiene beneficios únicamente para los bebés, sino que también es importante para las madres. La evidencia señala lo siguiente:
- Reducción del riesgo de sufrir enfermedades como: cáncer de mama y ovario, osteoporosis, enfermedades cardiovasculares e hipertensión.
- Potencia la regulación metabólica, disminuye el riesgo de obesidad y diabetes tipo 2.
- Menor probabilidad de padecer depresión posparto.
- Potencia el vínculo y la conexión con el bebé.
La lactancia materna no genera beneficios únicamente a la díada madre-bebé sino que también es un factor positivo a tener en cuenta a nivel social. Las aportaciones son tanto a nivel de salud como en economía y medioambiente:
- Disminución de costes sanitarios debido a la reducción de enfermedades infantiles y maternas.
- Reducción de la mortalidad infantil.
- Menor impacto medioambiental debido a que no genera residuos ni contamina en su producción.
- Potencia los valores de cuidado, crianza respetuosa y apoyo familiar.


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