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¿Cómo influye la autoestima al hacer amigos?

Así es como el hecho de tener más o menos autoestima afecta a nuestra manera de hacer amigos.

Nahum Montagud Rubio

Nahum Montagud Rubio

Autoestima y hacer nuevos amigos

Tener muchas amistades y de buena calidad influye positivamente en nuestra autoestima, pero parece ser que esta relación es también bidireccional. Es decir, si nos valoramos a nosotros mismos de forma muy positiva, vamos a ser más propensos a tener buenos amigos.

La manera en cómo influye la autoestima al hacer amigos es muy variada, aunque ya podemos adelantar que si esta es baja, los amigos que hagamos nos van a durar poco o, en otros casos, van a permanecer a nuestro lado solo para aprovecharse de nosotros.

Hoy vamos a averiguar cómo la alta y la baja autoestima influye a la hora de hacer amigos y cuáles son los aspectos que intervienen en nuestras relaciones de amistad que nos indican que nos valoramos poco.

¿Cómo nos influye nuestro nivel de autoestima al hacer nuevos amigos?

En una relación ideal, tanto tú como tus amigos conocéis el valor del otro y os tratáis con respeto y afecto mutuo. Los amigos son una parte fundamental de nuestras vidas, unas personas que nos pueden brindar bienestar y apoyo.

La relación entre amigos y autoestima es bidireccional, es decir, tener buenos amigos mejora nuestra autoestima y, también, valorarnos de forma positiva hace que disfrutemos de mejores relaciones de amistad.

En caso de tener problemas de autoestima, lo más probable es que la calidad de nuestras relaciones de amistad no sea la adecuada. Al igual que dice el dicho, “Dios los cría y ellos se juntan” las personas con baja autoestima atraen a otras que también tienen el mismo problema, surgiendo una relación en la que, en vez de haber apoyo, encontramos toxicidad, reproches, sumisión y dominancia y faltas de respeto. Si nadie se valora a sí mismo, menos van a valorar a los demás.

También puede ocurrir que solo haya uno de los dos amigos tenga baja autoestima. Aquí pueden ocurrir dos cosas, una buena y otra no tanto.

Puede pasar que nosotros seamos personas con poco aprecio hacia nosotras mismas, pero nuestros amigos sí que nos valoren y que nos ayuden a tener una mejor visión de nosotros mismos. Pero, tristemente, puede pasar que lejos de ayudarnos y hacernos sentir mejor, nuestros “amigos” se aprovechen de nuestra inseguridad y saquen provecho de nosotros.

Señales de baja autoestima al hacer amigos

Para entender cómo influye la autoestima al hacer amigos vamos a empezar viendo cuáles son las señales sobre las relaciones de amistad cuando ésta es muy baja.

La autoestima es un aspecto cognitivo pero, como todo lo que son nuestros pensamientos, influyen sobre nuestras emociones y, consecuentemente, sobre nuestra conducta. Si tenemos pensamientos negativos, es más probable que nos comportemos de una manera disfuncional y poco adaptativa en comparación con lo que hacemos cuando tenemos pensamientos positivos.

Como la autoestima es sinónimo de autovaloración, respeto por uno mismo y aprecio por cómo somos, nuestra opinión sobre nosotros mismos va a influir fuertemente en nuestro estado anímico y, también, en nuestra conducta, lo cual quedará evidenciado a la hora de intentar hacer amigos. Si nos valoramos bien, seremos más selectivos con las amistades, y si nos valoramos mal, no lo seremos tanto.

Entre los indicadores que se pueden apreciar al intentar hacer amigos que tienen directa relación con tener una baja autoestima podemos encontrar:

  • Escoger amigos que te dejan tirado, se aprovechan de ti o te hacen sentir mal.
  • Pedir disculpas a tus amigos constantemente por querer hacer o decir algo.
  • Creer que no mereces mejores amigos.
  • Incapacidad para aceptar cumplidos de los demás
  • Dificultad para mirar a las personas a los ojos cuando hablas con ellas.
  • Asumir que todo lo dicho en una conversación es un ataque contra ti.
  • Perder entusiasmo en hacer nuevos amigos.
  • Actitud negativa hacia la vida
  • Actitud pegajosa y codependiente con los demás.
  • Incapacidad para estar solo, aunque nuestros amigos nos hagan daño.
Autoestima y amistad

1. Extrema dependencia

La baja autoestima afecta a la forma de interactuar con los demás. Cada amistad tiene su ritmo natural de progreso, requiriendo una velocidad diferente según la persona que se haya conocido. Hay chicos y chicas que se convierten en nuestros mejores grandes amigos en cuestión de muy poco tiempo, mientras que otros les cuesta más, necesitan su tiempo y crear una espacio de confianza y seguridad para atreverse a dar el paso y usar esa palabra que para algunos les suena muy fuerte: amigo.

Cuando se tiene una baja autoestima, al mínimo momento de conocer a alguien nuevo uno se siente tan inseguro que tiene mucho miedo de perder la nueva amistad. Para evitarlo, la persona con este problema de autoestima se pega como una lapa a su nuevo amigo, trata de pasar mucho tiempo con él, casi sin dejarle escapar. El problema es que, si la otra persona empieza a sentirse incómoda con este comportamiento, algo bastante probable, acabará huyendo. La codependencia y pegajosidad son repelentes de potenciales amigos.

Esta extrema codependencia al iniciar una relación acabará convirtiéndose en el profundo miedo de volver a sentir un rechazo, tan intenso que nos causará pavor volver a conocer a alguien. Es decir, hartos de conocer a personas, quedar un tiempo con ellas, asustarlas y volver a sentir el amargo rechazo interpersonal, preferiremos no salir en la búsqueda de nuevas amistades y no nos atreveremos a intentar otra vez hacer amigos.

2. Sentimiento de que no merecemos tener amigos

Los problemas de autoestima pueden inhibirnos de intentar hacer amigos al creer que no valemos lo suficiente como para tener amistades. Si piensas que no mereces tener buenos amigos es posible que, en el momento en que alguien te invite a quedar para ir a tomar un café o acudir a su fiesta, rechacemos la invitación por el simple hecho de pensar que acabaremos aburriéndole, le caeremos mal o simplemente verá que no merecemos estar a su lado.

La inseguridad, emoción propia de la baja autoestima, puede ser tan intensa que incluso desconfiamos de la persona más maja, simpática y agradable del mundo. Pensamos que es demasiado bonito que alguien pueda sentir interés en nosotros, y pensamos que o bien nos está tomando el pelo o que simplemente se ha equivocado. Como resultado de esto, acabas dejando de intentar quedar con nuevos amigos y rechazas cualquier oportunidad que te den para iniciar una nueva amistad.

3. La baja autoestima y las relaciones tóxicas

Se debe ir con cuidado con los tipos de amistad que uno entabla. Puede que estés rodeado de personas que no te van a hacer bien, pero que sigues quedando con ellas porque te parece difícil encontrar nuevas amistades.

Si crees que no mereces tener buenas amistades, es probable que acabes quedando con personas que te tratan mal, personas que se aprovechen de ti. Como no crees que puedas aspirar a más, te dejas pisotear por quienes dicen ser tus amigos pero que en realidad son tus abusadores emocionales.

Para escapar de esta asfixiante trampa que es el tener amistades tóxicas es necesario parar por un segundo y mirar objetivamente el tipo de amistades que tenemos. ¿Tus amigos te hacen sentir mal? Entre las cosas que los “amigos” tóxicos hacen tenemos:

  • Abusan verbalmente de ti, burlándose y poniéndote motes irrespetuosos.
  • Te critican constantemente.
  • No te permiten hablar: no valoran tu opinión ni tienen en cuenta tus deseos.
  • Solo se acuerdan de ti cuando necesitan algo.
  • Si necesitas algo de ellos, simplemente no están disponibles.

Para hacerle frente a esta injusta situación, trata de distanciarte de este tipo de personas y busca a otras. Va a tomarte un tiempo conseguir nuevas amistades, pero no va a ser demasiado, y de hecho tarde o temprano vas a acabar rodeado de mejores amistades, personas que te van a alimentar tu autoestima con comentarios positivos y motivadores, valorándote tal y como eres.

4. Alta autoestima y relaciones de amistad

Son varias las características que podemos encontrar en las relaciones de amistad que merecen la pena. Este tipo de relaciones están alimentadas y consolidadas gracias a que la autoestima de sus miembros no está por los suelos.

En caso de que haya alguien que tenga problemas de autoestima, los demás miembros del grupo de amigos lo apoyan, tratan de animarle y hacerle ver que son muchas las cosas buenas que conforman su persona.

En las relaciones de amistad donde sus integrantes tienen una buena autoestima vemos:

  • La relación está basada en el afecto y respeto mutuos.
  • La rivalidad baja y el apoyo es alto.
  • Hay más interacciones positivas que negativas.
  • Los desacuerdos no ponen en entredicho la relación.
  • Las disculpas son sinceras y sentidas por ambas partes.

Tener una alta autoestima también implica una alta estima hacia los demás. La arrogancia, la vanagloria y el egocentrismo suelen ser confundidos muy a menudo como una alta autoestima, pero en realidad no es una autoestima genuina.

La autoestima verdadera implica respetarse y valorarse a uno mismo, pero teniendo muy presente que no somos perfectos ni superiores a los demás, que cada uno tiene sus fortalezas y sus debilidades. Las personas con una verdadera autoestima alta hacen que las personas que se encuentran a su alrededor se sientan bien también.

  • American Psychological Association. (2019, September 26). Positive relationships boost self-esteem, and vice versa: Robust reciprocal link found across life span. ScienceDaily.
  • Harris, M. A., & Orth, U. (2020). The link between self-esteem and social relationships: A meta-analysis of longitudinal studies. Journal of Personality and Social Psychology, 119(6), 1459-1477. http://dx.doi.org/10.1037/pspp0000265
  • Wagner, J., Lüdtke, O., Robitzsch, A., Göllner, R., & Trautwein, U. (2018). Self-esteem development in the school context: The roles of intrapersonal and interpersonal social predictors. Journal of Personality, 86, 481–497. https://doi.org/10.1111/jopy.12330
  • Vanhalst, J., Luyckx, K., Scholte, R. H. J., Engels, R. C. M. E., & Goossens, L. (2013). Low self-esteem as a risk factor for loneliness in adolescence: Perceived - but not actual - social acceptance as an underlying mechanism. Journal of Abnormal Child Psychology, 41, 1067–1081.

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