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Ecoansiedad: consecuencias psicofísicas de un mal que avanza

¿Qué es la ecoansiedad y cómo se está extendiendo mediante dinámicas sociales?

Ecoansiedad

El concepto de ecoansiedad se refiere a la preocupación sobre el impacto del cambio ambiental sobre la vida de las personas. En otras palabras, la preocupación excesiva y sin esperanza por el cambio climático y las consecuencias del mismo sobre el destino de la tierra.

Un concepto real que ha tomado mayor protagonismo a medida que somos conscientes de la degradación y el maltrato al que sometemos a nuestro planeta. Esta idea, que viene desarrollándose desde hace ya tiempo pero que últimamente cobra protagonismo, afecta mayormente a los jóvenes de entre 16 y 25 años de los países más desarrollados, debido a que en ellos las necesidades básicas se encuentran mejor cubiertas que en otros con menos suerte. Se han desarrollado movimientos efectivos para la toma de consciencia sobre la importancia del cuidado del planeta y medidas concretas a tomar, pero por ahora son insuficientes.

¿En qué consiste la ecoansiedad?

En este artículo nos referiremos a la ecoansiedad como la preocupación por el clima y el impacto ambiental afectan de forma negativa a las personas en su vida cotidiana y en su salud mental.

Es importante conocer los síntomas y las consecuencias sobre la salud psíquica de las personas, entendiendo que esta tendencia ira aumentando con el tiempo y que se extenderá a la población en general.

Tal cual como sucedió en la pandemia, la enfermedad no quedará subsumida a una mera descripción, el miedo y la incertidumbre sobre cuál será el destino de la humanidad cuando los efectos de la realidad climática se hagan más evidentes de lo que son en este momento, harán prevalecer la angustia y cegaran las formas de afrontar el problema.

Las consecuencias reales de la falta de intervención estatal sobre el tema más el agregado del dilema frente a acciones concretas desatará de manera progresiva, en el mejor de los casos, una ola de síntomas que compondrán un síndrome característico; es decir, la realidad de la degradación climática será un hecho dentro de los consultorios de salud en un futuro inmediato.

De todos modos, es una influencia que crece, si bien el motivo es altamente racional e indiscutible, existe un componente personal que afecta o hace carne en la personalidad de algunos sujetos y no en otros, que es el punto que trataremos en este artículo.

¿Cómo se expresa este fenómeno?

Los síntomas particulares que desarrolla este cuadro son similares a la conocida crisis ansiosa. Miedo, sudoración, hiperventilación, alteraciones del sueño, tanto cuando dormimos por demás o cuando se cursa como insomnio. Pueden ocurrir palpitaciones o sudoración y cuando este cuadro avanza puede llevar al ahogo desencadenando una depresión, por falta de habilidades de afrontamiento.

El aislamiento social, la sensación de que no hay nada para hacer y que el mundo se termina, está dando malas pasadas a muchas personas que teniendo ya una base ansiosa desarrollan con mayor facilidad este cuadro.

Con esto lo que intentamos decir es que hay que tener una base personal que permita que el flagelo ansioso por la idea real, que el mundo como tal puede acabarse si no tomamos medidas sobre ello, cobre dimensión extra y nos lleve a desarrollar patologías más severas que las que ya se presentan, como la depresión y sus consecuencias. Sobre todo, en los jóvenes que son más proclives a no encontrar salida o encontrar aquellas más extremas, debido a su inmadurez producto de falta de experiencia concreta en el mundo. Además, que por la edad cronológica que recorren aún no han adquirido experiencia suficiente para desarrollar sus potencialidades y activos para poder enfrentar las vicisitudes de la vida de manera efectiva y con menos costos psíquico.

Lo que juega en contra para encarar un tratamiento psicológico en estos casos, es que, al ser una situación absolutamente real, se naturaliza un estado de desesperanza debido a la falta o escasez de medidas efectivas de parte de los gobiernos. El sentirse tan pequeño en cuanto a lo que abarca el problema, y entender que una pequeña ayuda es mucho pero que la visibilidad de la misma no es igual, lleva a los más jóvenes a la desesperanza.

El tema es mucho más amplio y dejamos cuestiones por fuera, hay mucho más para ver, cuestionar y actuar. Pero la advertencia de este mal silente y en aumento comienza a inundar los consultorios. Esta forma de encarar el tema también está relacionada con la forma en que los padres llevaron adelante su propia ansiedad, por cuestiones generacionales en ellos podría haber estar relacionado en cuanto a su carrera profesional o al futuro económico. Es decir, la base ansiosa se adquiere por ejemplos y conductas aprendidas en el hogar, mayormente. Es por ello que la misma preocupación no es afrontada de la misma manera en todos, ni lo es la forma de encontrar soluciones posibles.

¿Cómo hacer frente al problema?

Quienes hacen frente a los problemas de manera tal que si bien son parte del problema, también aprendieron a ser parte de la solución, se encuentran más preparados para vivir de otra manera esta realidad y a encontrar medidas posibles, reales y valiosas dirigidas a soluciones.

Dentro de esas medidas se encuentra la participación en comunidades activistas organizadas, participar en ONG, por ejemplo, ocuparse por saber si la ropa que compramos es sostenible, buscar maneras de reciclar, son maneras muy saludables de poner en práctica nuestros ideales "eco" sin que se trasforme en una obsesión y si en una acción.

La inclusión desde las empresas a tomar medidas ‘Eco’, permitirían profilácticamente a disminuir dentro de las mismas situaciones que perturben el funcionamiento adecuado de las mismas en cuanto al capital humano, sobre todo si este pertenece al grupo etario más afectado por este tema.

La ecoansiedad aún no es considerada dentro de los manuales de clasificación diagnóstica como el DSM 5 o el CIE-11, como un trastorno, el argumento que se sostiene para mantener esta medida es que al ser un motivo real el que desencadena dichos síntomas no puede incluirse. Creo que esto variará en un tiempo y se dará a revisión este motivo.

Algunas de las expresiones que se pueden recoger de las personas que padecen ecoasiedad es que, por ejemplo, que les produce angustia y culpa el solo hecho de pensar en poner en funcionamiento su automóvil.

La posibilidad de educar en positivo y concienciar que todo acto cuenta y tiene su huella es una forma de contrarrestar la desesperanza. En la actualidad, los mensajes relacionados con el cambio climático son negativos y catastrofistas y aumentan el miedo por un futuro descorazonador.

En cuanto a la particularidad del consultorio, la idea es ayudar al paciente a gestionar los pensamientos y las ideas catastróficas que tienen asociadas a su miedo sumado a actividades psico-fisiológicas de desactivación, como ejercicios de respiración y relajación para aliviar las palpitaciones y la sensación de ahogo. Fomentar la esperanza canalizando en acciones concretas desde lo personal y desde las empresas e instituciones, fomenta no solo la salud mental de quienes se encuentran afectados, sino obviamente para todos los que habitamos este generoso y paciente planeta.

Psicóloga

Buenos Aires
Terapia online

Silvana Weckesser es psicóloga especializada en el ámbito clínico y docente universitaria, así como escritora. Su consulta se encuentra en Buenos Aires.

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