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“Pedro sufrió un ictus hace un mes. Debido a éste accidente cardiovascular, sufrió una hemiplejia que ha dejado paralizado el lado izquierdo de su cuerpo, no pudiendo mover las extremidades. Durante una visita programada a su médico, éste le realiza una exploración completa, haciéndose patente que Pedro sigue sin poder mover su brazo y pierna izquierdos. Sin embargo Pedro indica que no tiene ningún problema físico y que se mueve con normalidad, indicando con total convencimiento que de hecho que durante la exploración ha estado haciendo todos los movimientos que se le han indicado de forma correcta”.

Este caso refleja que Pedro tiene la creencia de que su brazo se está moviendo con normalidad, habiendo una diferencia clara entre lo que él cree que hace y su actuación real. Estamos ante un caso de un fenómeno conocido como anosognosia.

¿Qué es la anosognosia?

Entendemos por anosognosia un subtipo especial de  agnosia, en la cual el paciente es incapaz de reconocer la existencia de un déficit en el funcionamiento a pesar de que éste pueda ser evidente para los demás. Se trata de una falta de conciencia de enfermedad circunscrita al reconocimiento del propio déficit, pudiendo ser el mismo individuo capaz de detectar el mismo problema en otras personas.

La anosognosia no es un trastorno por sí misma, sino que se cataloga como  síntoma, ya que únicamente aparece asociada a la existencia de un trastorno y nos informa de su existencia.

Si bien es muy frecuente el estudio de la anosognosia en ámbito del tratamiento de la hemiplejia, la anosognosia no se circunscribe únicamente a este trastorno, sino que puede provenir de un gran número de lesiones cerebrales que no tienen por qué estar asociados únicamente al problema al sistema motor, sino también al perceptivo (es típico observar su presencia en pacientes con ceguera cortical) u otros trastornos, incluidos los psiquiátricos.

Detectar la anosognosia

Para poder diagnosticar la anosognosia es necesario, además de la presencia de desconocimiento del déficit, que este sea negado por el paciente, el hecho de que el déficit sea evidenciable en una evaluación neuropsicológica, que éste sea reconocido por familiares y allegados y que suponga una interferencia clínicamente significativa en la vida del paciente.

A la hora de evaluar este fenómeno hay que tener en cuenta que hay que distinguir cuando el paciente realmente presenta anosognosia y cuando está realizando una negación de sus problemas como estrategia de afrontamiento ante su pérdida. A pesar de esta complicación, se han creado algunos instrumentos de evaluación específicos para evaluar la anosognosia en los que se pide que se valore la capacidad y dificultad para llevar a cabo tareas concretas.

La anosognosia no es un fenómeno de todo o nada, pudiendo observarse casos en que el trastorno no es reconocido en ningún momento pero también otros en los que los pacientes reconocen la existencia de un problema después de que se les demuestre la existencia de déficits.

¿Por qué se produce?

Desde que este fenómeno fuese denominado anosognosia por Babinski en 1914, se ha intentado dar una explicación a por qué se produce este síntoma, habiendo múltiples teorías al respecto. Las propuestas explicativas son variadas, centrándose en la existencia de problemas neurológicos o neuropsicológicos.

Un ejemplo de ello es la teoría llamada Dissociable Interactions and Conscious Experience de Schachter, según la cual hay una interacción entre los sistemas encargados de la experiencia consciente y los de los sistemas encargados de la función deficitaria, que ante una lesión o mal funcionamiento dejarían de integrar la información de forma correcta, produciendo una experiencia consciente de actuación o funcionalidad cuando ésta no se da desde el sistema afectado.

Pese a estas generalidades, la causa concreta de la anosognosia va a depender del tipo y localización de la lesión y del problema que la cause.

Algunos cuadros en los que se produce

Como ya se ha mencionado, la anosognosia es un síntoma presente en muy diversas problemáticas. Algunas de ellas son las siguientes:

1. Hemiplejia

Uno de los trastornos donde es más frecuente su aparición. En estos casos, el paciente suele creer que realiza movimientos que en realidad no realiza, y de hecho tiene la experiencia consciente de estar realizándolos.

2. Ceguera cortical

Muchos pacientes que tienen destruido el  área occipital del cerebro o las conexiones entre ella y las vías visuales (cosa que impide la percepción visual), insisten en que son capaces de ver con normalidad, realizando descripciones exhaustivas de lo que creen visualizar. También en estos casos se presenta la anosognosia.

3. Heminegligencia lateral

En este trastorno, si bien el sujeto percibe la totalidad del campo perceptivo, neglige o no atiende a uno de los hemicampos visuales, no atendiendo a la parte opuesta al hemisferio en el que padece la lesión. Es claramente visible cuando se le pide la realización de copias de dibujos: en estos casos solo dibuja una de las mitades y “se olvida” de rellenar la otra parte situada al otro lado de una línea vertical imaginaria. En este contexto es frecuente que el paciente no sea consciente de su problema, presentando anosognosia

4. Demencia

Si bien en los momentos iniciales de una demencia el paciente suele ser consciente de la presencia de sus diversas problemáticas, este conocimiento no ocurre en todos los casos ni en todas las demencias. Además, según la enfermedad progresa y el proceso degenerativo sigue su curso el individuo tiende a dejar de ser consciente de ellas.

5. Esquizofrenia

En algunos  subtipos de esquizofrenia, como por ejemplo el desorganizado y el catatónico, y especialmente durante las fases agudas del trastorno, es frecuente que el paciente no perciba la presencia de sus propias dificultades, como por ejemplo en el caso del uso de un lenguaje desorganizado, tangencial, descarrillado o incoherente.

Otros

Al margen de los aquí expuestos existe una muy elevada cantidad de trastornos tanto mentales como neurológicos que presentan anosognosia, siendo un síntoma importante a tener en cuenta de cara al tratamiento de diversas problemáticas

Efectos de este síntoma

Hay que tener en cuenta que la presencia de esta problemática puede comportar graves peligros.

La presencia de anosognosia supone una dificultad a la hora de seguir un tratamiento o realizar una rehabilitación del trastorno que la causa. Se ha de tener en cuenta que para que un paciente se implique en su recuperación es necesario que esté motivado para ello, cosa difícil si no se tiene conciencia de la presencia de una sintomatología. Así, los pacientes con anosognosia suelen infravalorar o incluso negar la necesidad de tratamiento, dificultando su adherencia al cumplimiento de las prescripciones establecidas.

Además, la falta de conocimiento del problema puede comportar que el sujeto realice acciones que pueden poner en peligro su integridad y/o la de terceras personas. Ejemplo de ello podría ser un individuo con heminegligencia lateral (sujetos que solo atienden a un hemicampo, siendo incapaces de ver el lado izquierdo o derecho de las cosas por ejemplo) o con ceguera cortical que crea verdaderamente tener sus capacidades conservadas y funcionales, que decida coger el coche y conducir.

Tratamiento de la anosognosia

El tratamiento de la propia anosognosia es complejo. En general, el síntoma mejora con el tratamiento de la causa subyacente a su aparición, sea un trastorno mental o neurológico. Sin embargo, a nivel clínico se emplean estrategias de confrontación.

En este sentido la confrontación a la existencia de déficits ha de ser progresiva, introduciendo poco a poco la idea de su existencia. Resulta importante no solo hacer ver la presencia de déficits, sino también de las dificultades que implican en la vida diaria.

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