La ataxia cerebelosa o cerebelar es un conjunto de síntomas relacionados con la coordinación de los movimientos, el equilibrio y la postura que se produce como consecuencia de lesiones e inflamaciones en el cerebelo. En este artículo describiremos los síntomas, las causas y los tratamientos principales de la ataxia cerebelosa.

¿Qué es la ataxia cerebelosa?

El término “ataxia” se utiliza para hacer referencia a un síndrome caracterizado por síntomas como falta de equilibrio y de coordinación motora. Cuando estas alteraciones se deben a disfunciones en el cerebelo, la estructura posterior del encéfalo, se utiliza el concepto de “ataxia cerebelosa” o “cerebelar”.

Aunque hasta hace pocos años se creía que el cerebelo participaba principalmente en funciones relacionadas con la coordinación del movimiento, en la actualidad se sabe que también cumple un rol relevante en el lenguaje, en la cognición y en la emoción.

A causa de esta multiplicidad de tareas, las lesiones e inflamaciones en el cerebelo no sólo provocan ataxia sino también otros síntomas dispares que se asocian con los procesos y funciones que hemos mencionado.

Existen dos tipos principales de ataxia cerebelosa: la aguda y la crónica. Hablamos de “ataxia cerebelosa aguda” cuando los síntomas aparecen de forma brusca, y decimos que es crónica cuando se desarrollan de forma progresiva.

La ataxia cerebelosa aguda es más frecuente que la crónica. Es habitual que aparezca en bebés y en niños pequeños en el periodo que sigue a una enfermedad. La ataxia cerebelar crónica suele relacionarse con alteraciones neurológicas de tipo estructural, como las causadas por traumatismos, tumores y enfermedades autoinmunes.

Síntomas y signos característicos

Los síntomas principales de la ataxia cerebelosa se relacionan con la coordinación de movimientos de distintas partes del cuerpo, puesto que este tipo de signos son los que definen la ataxia. No obstante, lo más habitual es que aparezcan también otras alteraciones asociadas a daños en el cerebelo.

La investigación científica ha determinado que estos síntomas y signos se producen en el lado ipsilateral del organismo, es decir, en el mismo hemisferio en el que se encuentra la lesión en el cerebelo.

  • Falta de coordinación (disinergia) del tronco y de las extremidades
  • Alteraciones en la marcha, tropiezos frecuentes
  • Déficit en la motricidad fina
  • Dificultades para ejecutar movimientos rápidos y alternantes (disdiadococinesia)
  • Falta de equilibrio y alteraciones posturales
  • Nistagmo ocular (movimientos involuntarios de los ojos)
  • Inestabilidad de la mirada
  • Alteraciones en el habla, principalmente en la articulación de fonemas (disartria)
  • Dificultades para tragar comida y líquidos
  • Síntomas de depresión y ansiedad
  • Cambios en la conducta y en la personalidad
  • Sensaciones de mareo
  • Desarrollo tardío de atrofia sistémica múltiple (en un tercio de los pacientes)

Causas de esta alteración

El cerebelo o cualquier otra parte del sistema nervioso pueden sufrir daños e inflamaciones por muchas causas distintas; por tanto, los motivos de la aparición de ataxia cerebelosa también son muy numerosos. 

A continuación describiremos algunos de los más habituales.

1. Herencia genética

Existen distintas formas de ataxia causadas por la herencia de defectos genéticos que alteran la síntesis de proteínas necesarias para el funcionamiento normal del sistema nervioso, y que afectan principalmente al cerebelo y a la médula espinal.

Las ataxias espinocerebelares y las episódicas se heredan a través de un mecanismo autosómico dominante, mientras que la enfermedad de Wilson, la ataxia de Friedrich, la ataxia-telangiectasia y la ataxia cerebelosa congénita se transmiten por herencia autosómica recesiva.

2. Traumatismos craneoencefálicos

Una de las causas más comunes de ataxia cerebelosa es el traumatismo craneoencefálico; por ejemplo, es habitual que el cerebelo quede dañado como consecuencia de accidentes de tráfico, al golpear la parte posterior del cráneo contra el asiento.

3. Accidentes cerebrovasculares

Los accidentes cerebrovasculares, como la isquemia, pueden alterar el flujo circulatorio al cerebelo y otras regiones; si el tejido queda desprovisto de nutrientes y oxígeno puede necrosarse, lo cual causa daños en el área afectada.

4. Enfermedades infecciosas

La varicela, la enfermedad de Lyme y otras enfermedades infecciosas son causas habituales de este síndrome, especialmente en niños de corta edad. Suele aparecer en el periodo de recuperación y normalmente sólo dura unas semanas.

5. Enfermedades autoinmunes

Entre las enfermedades autoinmunes que pueden provocar síntomas de ataxia cerebelosa destacan la esclerosis múltiple y la sarcoidosis.

6. Tumores en el cerebro

La aparición de tumores cerca del cerebelo causa con frecuencia daños en esta estructura, incluso si se trata de tumores benignos. Asimismo los síndromes paraneoplásicos, provocados por respuestas patológicas del sistema inmunitario ante el desarrollo de cáncer, también se han asociado con la ataxia cerebelosa.

7. Exposición y consumo de sustancias

La exposición a elementos tóxicos para el organismo humano como el plomo y el mercurio puede causar síntomas de ataxia cerebelosa; lo mismo sucede con la quimioterapia. El consumo abusivo de alcohol o de algunos tipos de ansiolíticos, sobre todo barbitúricos y benzodiazepinas, puede provocar reacciones lesivas en el cerebelo y el resto del sistema nervioso.

Tratamiento de la ataxia cerebelosa

Dado que la ataxia cerebelosa puede aparecer como consecuencia de un gran número de causas, el tratamiento más adecuado cada caso dependerá de la alteración específica que haya provocado los síntomas. Esta multiplicidad de factores causales hace que la identificación del problema subyacente sea particularmente importante en la ataxia.

Las ataxias cerebelares agudas tienden a desaparecer de forma progresiva en cuestión de semanas; de modo opuesto, y por definición, la ataxia crónica es más difícil de tratar y puede tener que ser manejada únicamente mediante terapia de apoyo.

La rehabilitación puede ser eficaz para reducir los problemas relacionados con la postura y la motricidad. Se aplican con cierta frecuencia programas terapéuticos focalizados en ejercicios que trabajan la coordinación y el equilibrio.

La buspirona, un ansiolítico del grupo de las azapironas, se ha mostrado útil en el tratamiento de síntomas leves y moderados de ataxia cerebelosa, si bien no lo es tanto en casos más severos. Sus efectos se asocian con el aumento de los niveles de serotonina en el cerebelo.

En los últimos años se ha empezado a investigar la eficacia terapéutica de la estimulación transcraneal de la corteza del cerebelo por tal de potenciar su actividad inhibitoria sobre los movimientos. Los resultados hasta el momento son esperanzadores pero se requiere más investigación para consolidar estas intervenciones en casos de ataxia cerebelosa.